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Mariano Puig, expresidente de la perfumera Puig / EFE

Muere Mariano Puig, el histórico expresidente de la perfumera

El empresario de la multinacional, representante de la segunda generación de la saga empresarial, ha fallecido a los 93 años

8 min

Mariano Puig (Barcelona, 1927-2021) ha fallecido a los 93 años. El histórico empresario de la multinacional perfumera y de moda Puig fue el consejero delegado de la firma durante décadas. La vela se abrirá esta tarde para que familiares y conocidos le puedan dar el último adiós, pero la ceremonia de despedida será este miércoles poco después de mediodía en el Tanatorio de Sant Gervasi, operado por Serveis Funeraris de Barcelona.

Puig cedió su cargo en 1998 a la junta directiva. Esta fórmula funcionó hasta que su hijo, Marc Puig, asumió las riendas del grupo, en los 2000 como director general y siete años más tarde como presidente ejecutivo, con su primo Manuel Puig como vicepresidente primero. La estructura directiva perdura en la actualidad. 

El empresario era representante de la segunda generación de la familia. Pilotó la primera gran transformación del grupo en una firma internacional. La multinacional nació en 1914 de la mano de Antonio Puig Castelló, que distribuía tanto libros como perfumes d'Orsay. Mariano se licenció en Ingeniería Química y cursó Dirección General en IESE, una formación que le permitió disponer de una visión más genérica de la compañía que estaba llamado a heredar junto a sus otros tres hermanos. 

Trayectoria empresarial

De hecho, poco después de licenciarse empezó a trabajar en una empresa que aspiraba a hacer crecer. Para ello inició un viaje hasta Ginebra para conocer de primera mano la cosmética más puntera en Europa en ese momento. En el esquema que había dibujado su padre para que todos sus hijos estuvieran en la compañía, le correspondía a él hacer crecer esta división de la mano de su hermano Antonio. José María tenía el encargo de diversificar la mercantil y Enrique se quedó con las relaciones institucionales. 

El tándem que estableció con su hermano mayor propició que pasara de ser otra compañía familiar catalana con proyección de futuro a convertirse en uno de los seis principales grupos perfumeros del mundo. Sentó las bases de una firma que en el plan de negocio actual aspira a facturar 3.000 millones de euros y que su éxito inicial fue crear el primer pintalabios made in España y el perfume Agua de Lavanda. Abrió su primera oficina en EEUU en 1962 y seis años más tarde firmaron un convenio de colaboración con Paco Rabanne para llevar la firma de moda a Francia. Además, consiguió la representación de la marca Max Factor, distribuyéndola en España durante más de 15 años.

Crearon colonias tan icónicas en nuestro país como Agua Brava y Azur, marcas que tendrían su réplica regatista con equipos con miembros de la familia real --Mariano Puig era, además de un apasionado del mar y de los deportes náuticos, un monárquico confeso-- y se hicieron años más tarde con la línea de perfumes de Carolina Herrera --negoció años más tarde, en 1995, la compra de su división de moda--, Antonio Banderas, Nina Ricci, Myrurgia y Jean Paul Gaultier, entre otras. El último gran nombre que consiguieron vincular a la empresa, ya con la tercera generación, fue el de Shakira. Se encargan de diseñar y distribuir todos los perfumes que llevan el nombre de la estrella colombiana. 

Fortuna estimada

Mariano Puig, además, dirigió el hólding Exea Empresarial. Se trata de la mercantil de la que cuelgan tanto el grupo Puig (denominado en su momento Corporación Puig) como Isdin, la firma dermatológica que crearon junto a los farmacéuticos Esteve, y Flamagás. Ahora, la multinacional está inmersa en una reestructuración de activos que dividirá la empresa en tres grandes áreas de negocio. Beauty and Fashion, que se quedará todas las marcas de perfumes y moda, el grueso de los ingresos; la marca de lujo Charlotte Tilbury, que recibirá una gestión especial; y todos los negocios de Derma, tanto Isdin como las firmas Uriage y Apivita. 

Casado con María Guasch, se calcula que la fortuna de la familia supera los 350 millones de euros, según Forbes. De hecho, el empresario era un habitual de la lista de los más ricos del mundo. El matrimonio tuvo cinco hijos. 

Reconocimiento empresarial

En 2019, Mariano Puig recibió el premio Reino de España de manos del rey Felipe, el principal reconocimiento que se le otorgó a su trayectoria empresarial. Era uno de los principales defensores de la monarquía en el país, era miembro del jurado del Premio Princesa de Asturias y fundador de su patronato. También ocupó la presidencia del Instituto de la Empresa Familiar (IEF) entre 1995 y 1997, después de su fundador, el malogrado Leopoldo Rodés Castañé. 

En los últimos años también se había convertido en una voz crítica con el procés y contra la gestión del Gobierno de Barcelona. En una carta publicada en La Vanguardia en 2018 denominada ¿Qué pasa con Cataluña?, aseguró que se sentía "muy catalán, español y amo profundamente mi ciudad. Pero últimamente vivimos en una contradicción y no puedo más que entristecerme", sentenció. Criticó la deriva del proceso independentista --"escucho a los políticos independentistas, Artur Mas incluido, diciendo que la DUI fue solo un episodio simbólico. Por el camino se han marchado 3.500 empresas y esos mismos dirigentes nos dicen que 'no pasó nada'”, escribió-- y la gestión de Ada Colau en su primer mandato. "En nuestra alcaldía, la titular aborrece el turismo y le negó a Barcelona un hotel Four Seasons, que sería la envidia de cualquier ciudad y que se nos ha ido a Madrid. Confío en que nuestra municipalidad actúe positivamente en el Mobile World Congress y que no existan acontecimientos para que esta sea su última edición. Cuando llegó al ayuntamiento no parecía estar muy a favor del evento", señaló.

Recordó su lucha, incluso a título particular, para que "Barcelona no fuera una simple capital de provincia". Todo ello, tras haber superado la barrera de los 90 años "con nota". "Las he visto de todos los colores, pero ahora en Barcelona las nubes no me dejan ver nada. ¡Qué contradicciones!", afirmaba.