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El 'My Solaris', de Roman Abramovich, en el Puerto de Barcelona ayer / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

Un lituano trató de atacar el yate de Abramovich en Barcelona

El ciudadano intentó secuestrar un bote de alquiler para vandalizar el 'My Solaris' del magnate, aunque fracasó en su intento

5 min

Un activista contra la agresión rusa en Ucrania trató de atacar uno de los yates del magnate Roman Abramovich cuando estaba atracado en Barcelona. El ciudadano, de origen lituano, trató de tomar el control de una embarcación en la que viajaba para acercarse al My Solaris del oligarca para vandalizarlo, hecho que provocó la intervención de Policía Portuaria y Guardia Civil. 

Lo explican fuentes policiales a este medio. La primera consecuencia del incidente ha sido incrementar la seguridad en torno a Marina Barcelona 92 (MB92), los talleres de mantenimiento y refit de yates de gran eslora en la que moran las embarcaciones de, entre otros, los grandes empresarios rusos. 

Alquiló una embarcación

Según explican las fuentes consultadas, los hechos ocurrieron el pasado 3 de marzo, cuando el My Solaris de Abramovich se encontraba atracado en MB92 junto a otros grandes barcos de otros ultrarricos rusos. Esto generó críticas por la cercanía de los propietarios con el Gobierno de Vladímir Putin, a quien se señala como responsable de la agresión bélica en Ucrania

Imagen aérea del Puerto de Barcelona, con el Maremágnum en primer plano / SEB
Imagen aérea del Puerto de Barcelona / SEB

Aquel día, un ciudadano de origen lituano alquiló la nave L'Estreta en el Puerto de Barcelona con un marinero y un capitán. Aunque la reservó para "un grupo de personas", finalmente se presentó él solo para realizar la actividad recreativa. 

Trató de secuestrarla

El barco alquilado zarpó del Puerto de Barcelona con las tres personas a bordo: el capitán, un marinero y el pasajero que lo había arrendado. Cuando se acercaba a la bocana del Puerto, este último exigió que virasen hacia el My Solaris, que estaba amarrado junto a los talleres de MB92, como pudo comprobar este medio

El hombre aseguró que estaba en contra de la guerra en Ucrania y que quería vandalizar el megayate de Abramovich con un espray que llevaba. La tripulación del pequeño buque se negó, ante lo que el activista montó en cólera y trató de tomar el control de la nave por la fuerza. 

Inmovilizado

Se produjo un forcejeo, y el marinero y el tripulante consiguieron reducir e inmovilizar al vándalo. Avisaron a la Policía Portuaria y al destacamento del Puerto de la Guardia Civil, cuyos agentes acudieron al lugar cuando L'Estreta atracó de nuevo en el Puerto. Esta vez, con el lituano que lo había alquilado privado de movilidad. 

El Solaris, de Roman Abramovich, en el Puerto de Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)
El Solaris, de Roman Abramovich, en el Puerto de Barcelona / LUIS MIGUEL AÑÓN (CG)

El yate de Abramovich, mientras, no sufrió daño alguno. Partió de Barcelona de forma subrepticia, como relató Crónica Global, previsiblemente para huir de las sanciones.  

Guardia Civil confirma un "incidente"

A preguntas de este medio, un portavoz de la Guardia Civil ha confirmado un "incidente" el pasado 3 de marzo en el Puerto de Barcelona. El encontronazo se centró en la voluntad de un tripulante de un yate de "grafitear otro barco". 

El instituto armado acudió al lugar e identificó a todas las partes, pero no hubo detenciones porque ninguna quiso presentar denuncia. Cuando llegaron los agentes, precisa la Guardia Civil, el suceso "ya estaba en vías de solucionarse". 

Polémica por la guerra

El bajel del inversor ruso y todavía propietario del Chelsea FC es uno de de los activos de grandes empresarios rusos en la mirada de las autoridades por la agresión bélica de su país contra Ucrania. 

De hecho, tanto la Unión Europea como Estados Unidos y Reino Unido han levantado sanciones contra algunos altos ejecutivos al considerarlos cercanos al presidente Putin. Ante ello, los directivos se han quejado de inseguridad jurídica y han protestado contra lo que ven arbitrariedad. Pese a ello, algunos activos de estos ciudadanos, como yates, ya han sido incautados en países como Italia.