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Imagen de archivo de un almacén de hortalizas --tomates en primer término-- de Almería / EFE

Las hortalizas se encarecen en el supermercado y se abaratan en el campo

Los productores acusan a los intermediarios de inflar el precio con motivo de las heladas y mantenerlo alto después

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El precio de las hortalizas se ha disparado. Un kilo de berenjenas está, más o menos, a cinco euros en el supermercado. Los agricultores, sin embargo, lo venden a un euro. Tomates, pimientos, calabacines, y hasta las fresas. Es habitual que exista una diferencia entre precios tras pasar por uno o dos intermediarios hasta que el producto llega al consumidor. Este año, sin embargo, la brecha es más acusada.  

El mal tiempo que ha afectado España durante las últimas semanas de enero, marcadas por la ola de frío y las nevadas generalizadas a cotas bajas, fue la razón con la que justificaron la situación los distribuidores. Sin embargo, las condiciones meteorológicas han mejorado y los precios no bajan. Lo que sí ha vuelto a niveles de antes del mal tiempo es el importe que reciben los agricultores, mientras que en los supermercados, no se ha notado.

La situación se da principalmente en el producto que proviene de los invernaderos del sur, sobre todo de Andalucía y Murcia. “Con el mal tiempo nuestra cotización también subió, pero ahora ha bajado, y el consumidor no lo ha notado”, explica Roque García, el secretario de Organización de la Unión de Pequeños Agricultores (UPS) en Almería.

Oferta y demanda

El importe que reciben los productores por sus hortalizas se establece por el sistema de subasta a la baja. El precio al que compra el consumidor, lo impone el propio supermercado, cada uno según la política de la cadena. Lidl, Aldi y Tesco son algunos de los ejemplos que pone el dirigente de la UPA para señalar a los que han mantenido los precios altos, en España, pero sobre todo en el resto de Europa.

Desde Lidl aseguran que se basan en la oferta y la demanda del mercado. “Este balance condiciona tanto el precio de compra por el cual se adquiere un producto a un proveedor, como el precio al que se pone a la venta dicho artículo”, explican fuentes de la compañía.

Escasez en Europa por el temporal en España

En Reino Unido, los supermercados han racionado las lechugas. Atribuían la escasez al mal tiempo en España. No son los únicos productos que han faltado en las tiendas británicas este invierno. La ausencia de calabacines en los lineales de productos frescos de las cadenas más populares se hizo viral en Twitter bajo el hashtag #CourgetteCrisis (crisis del calabacín en inglés).

tesco

Ahora, la página web de Tesco indica que las berenjenas, que se venden a cinco euros el kilo en España, no están en stock. “Es habitual oír que los distribuidores dicen que no hay pimientos amarillos, por ejemplo, ¡y yo tengo el invernadero lleno y me lo están pagando muy barato!”, se queja García.

Órgano regulador

Los agricultores denuncian la situación sin obtener respuesta. La Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) que depende del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, no ofrece soluciones, aseguran. “Nos vendieron la nueva ley de la cadena alimentaria muy bien, pero no vemos cambios”, afirma Roque García.

Lo que piden es un órgano a quien poder denunciar. “Ya nos hemos quejado cantidad de veces, pero no sabemos ni si ha habido sanciones”, explica. Son conscientes de que las hortalizas de invernadero son más caras, porque se venden fuera de la temporada del producto. Los precios que paga el consumidor, sin embargo, se salen de sus cálculos y, de momento, continúan disparados.