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Imagen del Hermitage Amsterdam, la única subsede en Europa de la pinacoteca rusa / CG

El 'otro Hermitage', a Barcelona: "Somos viables y aportamos al turismo"

El museo de Amsterdam recuerda que tiene 500.000 visitantes al año y que recibe los "originales" de la pinacoteca de San Petersburgo

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Más visitantes al año que, por ejemplo, la Fundació Miró o el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCBA). El Hermitage de Amsterdam envía un mensaje a Barcelona, ciudad que también podría acoger una subsede de la pinacoteca rusa si el ayuntamiento da su brazo a torcer. "Somos viables económicamente y, sí, aportamos al turismo en la ciudad", subrayan.

Es lo que ha explicado un portavoz de la galería holandesa en conversación con este medio. La fuente oficial del centro neerlandés ha contestado una por una a las preocupaciones de los contrarios al proyecto hermano proyectado para el Puerto de Barcelona, y al que se oponen Ada Colau y su partido, Barcelona en Comú. La más acuciante, la viabilidad, está fuera de toda duda. "Somos un museo privado, sin apoyo financiero del Gobierno nacional o el Ejecutivo local. Solo incurrimos en pérdidas el año en el que abrimos: 2009", ha explicado el representante.

Obras de primer nivel

Así pues, el Hermitage Amsterdam cumple diez años en 2020 con los libros en verde. Es una empresa solvente. ¿Es culturamente importante? "Tenemos acceso a todos los originales en préstamo desde el Museo Hermitage de San Petersburgo. Para ello, las exposiciones se conciben como una producción ruso-holandesa basada en el principio de igualdad", ha agregado la misma voz. "Trabajamos juntos a cuatro o cinco años vista para elaborar el guión de las exposiciones. Nos esmeramos en mostrar los objetos que mejor muestran cada historia", indica la subsede.

hermitage barcelona
Interior del Hermitage Amsterdam, un museo similar al proyectado en Barcelona / HA

Ayuda a esta labor el hecho de que "no exista" cláusula de preeminencia de exposiciones en el museo-madre en San Petersburgo. Quizá por ello, o por una buena gestión, el Hermitage Amsterdam presume de 500.000 visitantes al año, 5 millones desde su apertura en 2019. ¿Peligran las cifras con el coronavirus? "A nivel económico, no. Si te refieres al circuito, todas las áreas se han repensado para respetar los 1,5 metros de distancia; hay rutas unidireccionales, se entra solo bajo reserva y hay acceso a desinfectantes de manos. Ha sido difícil, claro, pero hemos reabierto", ha apostillado la misma voz.

Una subsede que funciona

La nueva normalidad del Hermitage Amsterdam, una fórmula que inversores privados quieren exportar en Barcelona con un espacio diseñado por Toyo Ito, contribuye al maltrecho turismo en Holanda. "Es una creencia común que el Hermitage es una aportación de valor a la oferta cultural de la ciudad tanto para turistas como para gente local", aclara un portavoz del museo. Asimismo, la galería ha buscado sinergias con otros equipamientos. "Desde 2014 optamos por una fórmula de museo a museo. Junto a las colecciones del Hermitage exponen otras pinacotecas", destaca el representante.

Eso ha hecho esta instalación, uno de los hijos pequeños del Hermitage ruso que ha sobrevivido. También lo han hecho la subsede de Kazán (Rusia) y el centro de investigación del Hermitage en Venecia (Italia), antes situado en Ferrara. No superaron sus crisis las franquicias de Londres (Reino Unido), cerrada en 2007, y la de Las Vegas, en Estados Unidos, clausurado al año siguiente. Amsterdam, pues, es el único satélite en Europa del complejo museístico ruso. Y, contra sus críticos en Barcelona, funciona.