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Turistas en un hotel de Torremolinos (Málaga) / EFE

Las grandes cadenas sacan la cartera para absorber a los hoteles tocados por la pandemia

La crisis del coronavirus dibuja un escenario de consolidación del sector por la falta de capacidad financiera de pequeños grupos para resistir la caída de ingresos

6 min

La crisis del coronavirus ha dejado un roto notable en la industria turística y las grandes cadenas hoteleras y fondos de inversión se preparan para pescar en río revuelto. La consolidación del sector que se venía fraguando durante los últimos años se ha acelerado con la pandemia y los inversores acechan a pequeños grupos y hoteles independientes, con menos capacidad financiera para aguantar la falta de ingresos, cuando no pérdidas, que ha provocado la alerta sanitaria y las restricciones a la movilidad.

Ha sido esta semana cuando los primeros espadas del sector han hablado de forma abierta sobre el nuevo panorama de fusiones y compras que se producirá tras la pandemia. El objetivo son las pequeñas cadenas y los hoteles independientes, pequeños negocios con capacidad financiera limitada que han crecido a base de los beneficios registrados año tras año. Sin embargo, la caída en picado de los ingresos desde marzo y una campaña de verano a medio gas han dejado en la picota a muchas de estas empresas, que tendrán dificultades para llegar a la próxima Semana Santa.

Especializarse o vender

La solución pasa por “hiperespecializarse” o bien adherirse a grupos dominantes del sector para obtener respaldo económico. “Las grandes cadenas se convertirán en puertos seguros", aseguró el miércoles el consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer, durante una ponencia en las jornadas organizadas por el Instituto Tecnológico Hotelero (ITH).

Uno de los hoteles cerrados en Barcelona por la crisis del coronavirus / EUROPA PRESS
Uno de los hoteles cerrados en Barcelona por la crisis del coronavirus / EUROPA PRESS

Los empresarios recuerdan que el sector hotelero español se halla muy atomizado y que solo el 14% de los establecimientos pertenece a alguna cadena, lo que generaría mayor competitividad y un colchón de seguridad. Junto a estos grandes grupos, los fondos de inversión también esperan su oportunidad para poder comprar establecimientos a precios de saldo. Ya dio la voz de alerta el Gremio de Hoteles de Barcelona, que reconoció que estas corporaciones han presentado numerosas ofertas para quedarse con negocios con dificultades económicas y reclamó ayudas al Estado para evitar las ventas. Se teme la aparición de grupos buitre que impongan sus reglas de juego. Pan para hoy y hambre para mañana, como sentencian los afectados. 

Los propietarios no rebajan

Fuentes del sector reconocen que muchos propietarios tienen predisposición a vender, pero no están dispuestos a tirar los precios por los suelos. Es esa falta de consenso entre compradores y vendedores lo que paraliza por ahora el mercado. Con todo, la previsión es que en los próximos meses, conforme avance la falta de ingresos, se empiece a ver movimiento. Y no existe ninguna certeza sobre cuándo se podrá recuperar la movilidad y, por ende, el turismo. 

Zonas que tienen atractivo para los viajeros, como la Costa Brava, y que presentan un sector hotelero tradicionalmente con un alto grado de fragmentación, descartan adherirse a grandes cadenas. “Por el momento, no existe ningún interés en vender por parte de los asociados, que presentan un perfil de empresa familiar y será difícil que se desprendan de sus negocios”, resume el gerente de la asociación Costa Brava Centre, Martí Sabrià. Pese a la negativa a vender, el empresario reconoce que “hay un acercamiento de los fondos, pero no hay interés, solo ganas de reabrir”.

Los sindicatos temen por el empleo

Mientras tanto, los sindicatos ya vaticinan que las nuevas operaciones de consolidación pongan más empleo en riesgo. “Cuando hay un cambio de empresa siempre surge un problema porque se busca traer plantillas más baratas o aplicar externalizaciones”, detalla el responsable de Hostelería y Turismo de CCOO, Gonzalo Fuentes.

“Las grandes cadenas van a ser mayores en tamaño, mientras que las medianas, con entre 10 y 20 establecimientos, van a desaparecer”, prosigue. “Parte de las pequeñas cadenas han crecido en los últimos años, pero ahora están descapitalizadas porque han aumentado su tamaño en previsión de los beneficios que esperaban para los próximos 10 ejercicios. Ahora tienen créditos, inmuebles sin pagar y alquileres muy altos”. Son estos empresarios los que necesitan con mayor urgencia una operación de consolidación. Las que modificarán el panorama del empresariado turístico del país tal y como lo conocíamos hasta la fecha. 

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