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La ministra de Industria, Reyes Maroto, una de las componentes del Gobierno que negocia alternativas tras la marcha de Nissan / EP

El Gobierno estudia alternativas para mantener el empleo tras la marcha de Nissan

El Ejecutivo cree viable articular una solución alternativa y seguirá negociando con la compañía japonesa para tratar de que no se pierdan los puestos de trabajo

3 min

Moncloa ha lamentado desde varios de sus departamentos la decisión de Nissan de cerrar su histórica planta de Barcelona, tras cuatro décadas de actividad, aunque también ha asegurado estar trabajando en alternativas para intentar mantener la actividad y los puestos de trabajo, entre las que se encuentra una posible venta de la factoría o una renegociación con el grupo japonés.

Sin ir más lejos, el Ministerio de Industria se ha remitido al plan de viabilidad de la planta que presentó hace unos meses en colaboración con el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Cataluña y el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona.

Negociaciones con la compañía

En este sentido también se ha pronunciado la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, que ha abogado en una intervención en RNE por buscar una solución alternativa para no tirar por tierra una historia de 40 años de especialización de los trabajadores, que considera que se debe preservar.

Las diversas reacciones del Gobierno coinciden también en que las negociaciones con Nissan se mantienen, ahora para tratar de encontrar una alternativa industrial. En este punto, el Ejecutivo tratará de convencer al gigante japonés de la automoción para que reconsidere su postura toda vez que, desde el punto de vista de los costes, será más lesivo para la compañía el cierre, que podría suponer una factura de unos 1.000 millones de euros, que asumir la fabricación de un modelo eléctrico, con una inversión aproximada de 300 millones.

Alternativas

Esta fue, precisamente, una de las últimas propuestas de Industria, que fue rechazada por Nissan, cuya estrategia, como ha recordado González Laya, se circunscribe a todo el ámbito europeo y no sólo a España, “a pesar de los enormes esfuerzos hechos por los Gobiernos europeos para apoyar el mantenimiento de la actividad empresarial y del empleo”.

Por su parte, la vicepresidenta tercera y ministra de Economía, Nadia Calviño, ha incidido en TVE en que los esfuerzos por mantener la actividad en la planta son inferiores a los que conlleva el cierre por lo que el Gobierno seguirá negociando con la compañía ante la posiblidad de "encauzar este proceso o buscar una solución alternativa”.

Ese posible remedio podría venir por una posible venta de la factoría, una posibilidad que el Gobierno no da por descartada aunque, por ahora, se remite a la decisión de “explorar todas las opciones posibles”, en colaboración también con el colectivo de trabajadores de Nissan en Barcelona.