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Colonial, el renacer de una veterana del ladrillo

Tras su particular tránsito por el desierto durante la crisis, hoy es una de las principales protagonistas del sector

Junta General de Accionistas de Colonial / COLONIAL
09.05.2018 00:22 h.
3 min

Inmobiliaria Colonial atravesó apuros tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, al igual que la inmensa mayoría de firmas del sector. Los superó, entre otros motivos, gracias a la separación de sus activos tóxicos, que quedaron concentrados en Asentia.

El grueso de los bienes raíces dañados procedía de Riofisa. Ésta fue adquirida por Colonial a comienzos de 2007, en el apogeo de la burbuja, por 2.000 millones.

Nuevos tiempos

Colonial, ahora reconvertida en socimi, ganó el pasado año 683 millones netos, dato elocuente revelador de la extraordinaria velocidad de crucero que han alcanzado sus actividades.

Meses atrás se hizo con Axiare, otra gran promotora. El valor conjunto del patrimonio que Colonial tiene bajo gestión alcanza los 11.000 millones. De ellos, casi 9.300 corresponden a edificios de oficinas sitos en Madrid, Barcelona y París.

Una historia legendaria

Inmobiliaria Colonial se fundó en 1946, en la órbita del Banco Hispano Colonial, que le aportó un lote de extensos predios de su pertenencia en la Diagonal, procedentes de la Masía Rodona y otras antiguas fincas de la barriada de Les Corts.

Colonial erigió sobre esos terrenos el conjunto llamado Barcelona 2, así como el edificio anexo coronado por dos altas torres de color azabache, que arrendó a La Caixa para que alojara su sede central. Corriendo el tiempo, la caja acabó por adquirir en propiedad el bloque entero a precio de derribo.

El primer presidente de Colonial fue José María Milá Camps, conde del Montseny, abuelo de los conocidos periodistas Mercedes y Lorenzo Milá.

El segundo fue Darío Rumeu Freixa, barón de Viver, exalcalde de Barcelona, bajo cuyo mandato empezó a construirse el metro y se prolongó la Diagonal hasta Esplugues de Llobregat.

Uniland y FCC

El legado y la categoría profesional y personal del barón no admiten comparación con los actuales prebostes que gobiernan el ayuntamiento. Antes de llegar a la alcaldía, a Ada Colau no se le conocía otra "actividad" que la de okupa.

Los descendientes de Darío Rumeu compartieron con la familia Fradera la propiedad de la cementera Uniland, hasta que diez años atrás, unos y otros la traspasaron a la constructora madrileña FCC en un magno pelotazo de 1.900 millones.

La digestión de este enorme trasiego ocasionó después serios problemas a FCC, que estuvieron a punto de tumbarla. La consecuencia directísima fue que FCC acabó en manos del magnate mexicano Carlos Slim.

Colonial forma parte de la interminable lista de compañías que han trasladado su domicilio desde Barcelona a Madrid, huyendo del procés.

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