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Una mascarilla para el coronavirus ante el edificio de la Bolsa de Madrid / CG

Las bolsas encuentran su vacuna para el coronavirus en la actitud de China

La mayor parte de los grandes mercados mundiales ya han superado la crisis desatada por la epidemia en el gigante asiático gracias, en parte, a la transparencia de Pekín

9 min

Los mercados bursátiles han vuelto a cumplir con su tradicional papel de indicador adelantado. Fue el repentino descenso de los principales índices a partir de la segunda mitad de enero uno de los síntomas de alerta de que la epidemia que se había producido en China era más seria de lo que parecía. Y ha sido la pronta recuperación de los indicadores uno de los elementos que ha llevado una cierta calma sobre la crisis del coronavirus, aunque la situación aún está lejos de ser resuelta.

Antes de que se haya encontrado una vacuna para el virus en los laboratorios, los inversores han encontrado la suya para enjugar, en la mayoría de los principales mercados, los descensos provocados por la incertidumbre en torno a la emergencia sanitaria en el gigante asiático. Y la han hallado, precisamente, en el propio epicentro del terremoto, en China. En el caso del Ibex ha sido su mejor semana desde 2016.

En dos semanas

La crisis bursátil desatada por la expansión del coronavirus y su posible repercusión en el ritmo de crecimiento de la economía mundial puede darse por resuelta poco más de dos semanas después de haber dado comienzo. Los principales índices de Wall Street, la Bolsa de Londres y otros indicadores europeos, entre ellos el Ibex 35, ya cotizan por encima de las cotas que registraban antes de comenzar a extenderse el temor por los efectos del coronavirus.

Otros, como París y Frankfurt, cuyos descensos agregados superaron el 4%, están a punto de conseguirlo. Sin duda, el caso más sintomático ha sido el de la Bolsa de Tokio, cuyo índice Nikkei también está ya por encima de los precios que exhibía inmediatamente antes de la crisis, pese a que las bolsas asiáticas han sido las más afectadas.

Adiós a muchas incertidumbres

Los expertos coinciden en señalar que un factor fundamental para devolver la calma a los mercados ha sido el comportamiento de China en este caso, con determinadas señales de transparencia que hubieran sido impensables hace apenas una década. Es cierto que el Gobierno local está siendo acusado de no facilitar toda la información y que no han faltado quienes denuncian que las cifras de impacto en la población publicadas son inferiores a las reales. Sin embargo, los inversores han recibido con agrado factores como la rápida reacción de las autoridades locales y el hecho de que se hayan abierto a recibir la colaboración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para poner remedio cuanto antes a la epidemia.

El Gobierno chino ya admite un posible impacto en su economía de 150.000 millones de dólares. Los mercados valoran notablemente conocer este tipo de datos, aunque sean tan negativos. Para las bolsas hay algo mucho peor que una cifra mala: la ausencia de números, la falta de información, algo que podría esperarse de un país como China y que no sólo no se ha producido sino que, además, está ocurriendo todo lo contrario.

Varias personas con mascarillas ante el riesgo de contraer coronavirus
Varias personas con mascarillas ante el riesgo de contraer coronavirus

El pánico inicial

“El impacto existió al principio e incluso hubo pánico”, apunta Borja Ribera, profesor de EAE Business School y asesor financiero en GVC Gaesco. Las bolsas asiáticas perdieron entre un 5% y un 8% durante los primeros días de esta huida generalizada de la renta variable. La repercusión en Europa y EEUU fue menor pero se vivieron días de mucha incertidumbre.

“La respuesta de las bolsas tiene una parte de lógica, se habla de que la epidemia relacionada con el coronavirus tendrá un impacto negativo en el crecimiento de la economía de China, que aporta aproximadamente el 14% del PIB mundial. De modo que es inevitable un cierto temor”, asegura el experto que, no obstante, también señala que también ha habido algo de sobrerreacción.

El precedente del SARS

Ribera valora la transparencia de China a la hora de evaluar el posible impacto en su economía y recuerda que los inversores “son conscientes de la capacidad de trabajo del país para recuperarse de problemas como éste”. Así, recuerda la crisis desatada en 2003 por el SARS, un virus​ que causaba también problemas respiratorios, con múltiples similitudes con el actual y que provocó que la economía china, habituada a cotas de crecimiento muy elevadas, mostrara cifras negativas de evolución de su PIB en el primer trimestre de aquel año. “Al cierre de 2003, China había logrado dar la vuelta a la situación y crecer en torno al 2%”.

Entre las medidas adoptadas por el Gobierno chino está la decisión de reducir los aranceles a una parte de las importaciones estadounidenses a partir de la próxima semana, una cuestión que estaba prevista como parte del principio de acuerdo alcanzado con el Gobierno de Donald Trump pero que estaba en el aire debido a la crisis del coronavirus. “Implica que China se dispone a cumplir el acuerdo Fase 1 en lugar de retrasarlo amparándose en el virus”, destacan los analistas de Bankinter en uno de sus últimos informes, en el que relacionan la noticia con la recuperación que también está experimentando la bolsa local.

El primer impacto parece amortiguado. No obstante, la tranquilidad aún no termina de instalarse en los mercados, que siguen muy pendientes de los últimos datos relacionados con la enfermedad asiática. Una de las últimas referencias ha sido la estimación de la agencia de calificación Standard & Poor’s según la cual el ritmo de crecimiento de China podría reducirse este año un punto, con lo que pasaría del 6% previsto inicialmente al 5%.

Ibex, su mejor semana desde 2016

La pasada semana, el presidente de Caixabank, Jordi Gual, citaba estimaciones del mercado que apuntaban un efecto de la crisis del coronavirus para el crecimiento del PIB mundial moderado, en torno a dos décimas. Conforme vayan conociéndose más análisis y cálculos y los primeros datos oficiales, los inversores actuarán en consecuencia, aunque todo parece indicar que lo peor ha pasado ya, en especial, esos primeros momentos de pánico. “Al final, el mercado se acostumbra a estos fenómenos y cada vez reacciona mejor y con más calma”, señala Borja Rivera, que pone otros ejemplos como los casos de los atentados terroristas o las quiebras en cadena de grandes corporaciones cuando se desata una crisis.

En el caso concreto del mercado español, el Ibex 35 acaba de cerrar su mejor semana desde 2016, con avances superiores al 4,5% de lunes a viernes. El indicador ya avista la cota de los 10.000 puntos que no es capaz de alcanzar desde 2018. La situación económica actual, con los temores de una fuerte contracción ya disipados, también ha contribuido a adelantar la llegada de la calma al parqué.

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