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Un empleado usa varios dispositivos para hacer teletrabajo / EP

Auge del teletrabajo transnacional ante el vacío regulatorio de las plataformas digitales

Los servicios virtuales generan nuevas oportunidades laborales, pero los especialistas advierten que sin el marco legal adecuado pueden precarizar la economía

4 min

La economía de plataformas y la proliferación del teletrabajo, incluso entre diferentes países, a causa de la pandemia ha traído consigo nuevas oportunidades para la reactivación económica y para los trabajadores especialmente de menor cualificación. Sin embargo, también supone una amenaza de precarización: un exceso de oferta puede provocar una competencia en base a las tarifas que reduzca las retribuciones, algo ya detectado con profesionales que trabajan desde otros mercados menos remunerados, como los asiáticos.

Este es uno de los principales retos analizados en una mesa redonda de expertos celebrada virtualmente este jueves y organizada por la Digital Future Society y Bid Lab, laboratorio de innovación del Grupo Banco Interamericano de Desarrollo. “El trabajo transnacional es un tema no resuelto”, ha apuntado Albert Cañigueral, conector de Ouishare, red global de innovadores y freelancers de la economía colaborativa, para España y América Latina, que sitúa este problema como “una de las grandes dificultades de las plataformas”.

Un trabajo, tres países

“Puedes tener un trabajador en un país, una empresa que contrata en otro y la plataforma en otro”, ha señalado Cañigueral. “Todo está pensado en clave muy local, nacional; falta una buena revolución en ese ámbito”, ha reclamado. “Es importante, porque si no, trabajadores y empresas encontrarán maneras, como el blockchain, donde es más difícil la regulación”.

Javier Pacheco, secretario general de CCOO Catalunya, ha coincidido en que “hay preocupación hacia la bajada de ingresos que puede provocar la digitalización, porque cada sociedad tiene una estructura económica”, por lo que se crea “la inseguridad de caer en escenarios de precariedad cronificada”, además del “impacto de recaudación” fiscal que pueden tener estas nuevas realidades en el trabajo.

Tarifas mínimas en las plataformas

Emilce Grimi, directora financiera de Workana, la mayor plataforma digital de servicios virtuales de América Latina, ha ejemplificado que ya es posible trabajar como autónomo desde España para un cliente en Estados Unidos a través de una plataforma argentina. Workana --con mayor presencia de informáticos y diseñadores-- no ha detectado una caída de tarifas a pesar del crecimiento de profesionales registrados: “Nuestro ticket por proyecto ha subido un 20% en un año. Ponemos montos mínimos por hora o proyecto para que bajo ningún concepto haya precarización”, ha defendido Grimi.

Irene Arias, consejera delegada de Bid Lab, cree que “el reto es buscar solución” a estos riesgos de desigualdad que generan las plataformas “sin poner en juego el potencial de ingresos que representan”. Por su parte, Cristina Colom, directora de Digital Future Society, ha destacado la necesidad de que “toda esta transición digital suponga un beneficio y llegue a todos por igual”, ya que “se espera que el número de trabajadores de plataformas digitales se incremente de forma exponencial”.