Surtido de quesos TGT
La venta de TGT, el 'rey del queso': un caso más de la "maldición" de la empresa familiar catalana
La compañía referente del sector quesero en España, con sede en Viladecans, alcanza un acuerdo de integración estratégica con la neerlandesa Royal A-Ware
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La primera generación funda, la segunda expande y la tercera vende. Es un aforismo de las escuelas de negocios que resume lo que podría llamarse la maldición de la empresa familiar.
De hecho es, paso por paso, lo que sucedió con Freixenet: la primera generación fundó la bodega a principios del siglo XX, la segunda pilotó la gran expansión internacional que la convirtió en un icono global, y la tercera, dividida por discrepancias estratégicas, acabó vendiendo la compañía al grupo alemán Henkell, que en marzo completó la compra del 100%.
El caso más reciente es el de Grupo TGT, referente del sector quesero en España con sede en Viladecans (Barcelona), que ha alcanzado un acuerdo de integración estratégica con la neerlandesa Royal A-Ware. En su caso, ni siquiera ha llegado a la tercera generación.
La operación
La operación, liderada por Teodoro García Giménez —que asumió la dirección de la empresa tras el fallecimiento de su fundador, Teodoro García Trabadelo, en 2014—, dará lugar a un grupo con unas ventas agregadas cercanas a los 4.900 millones de euros. La empresa catalana se integrará en el grupo como una "organización independiente".
Lo anunciaban ellos mismos en un comunicado este lunes: "Para Grupo TGT, este es un siguiente paso lógico en nuestro desarrollo. Royal A-ware es una empresa familiar que comparte nuestros valores y tiene una fuerte posición internacional".
Y seguían: "Juntos, podemos ofrecer a nuestros clientes un valor aún mayor y construir un futuro sostenible para nuestra empresa. Estamos plenamente convencidos de que Royal A-ware es el socio adecuado para la próxima fase de Grupo TGT. Por eso, como familia, seguiremos estrechamente involucrados, tanto operativa como financieramente, en el desarrollo de todo el grupo".
Sede de Cavas Freixenet en Sant Sadurní d'Anoia (Barcelona)
La empresa familiar en Cataluña
Este tipo de movimientos son especialmente relevantes en Cataluña, donde el peso de los negocios de origen familiar es notablemente superior al del resto de España. Según datos de la Asociación Catalana de la Empresa Familiar (ASCEF) de este mismo mes, aportan el 70,3% de la riqueza de la región, frente a la media española del 57,8%, y representan el 92,3% de las empresas en Cataluña.
En conversación con este medio, el economista Jordi Alberich, socio fundador de M&A Fusiones y Adquisiciones y vicepresidente de Acorfi, explica que este tipo de ventas responde a un proceso global de concentración empresarial. A su juicio, vender no es el problema. "En una economía abierta hay empresas que nacen, otras que se venden y otras que compran. Eso forma parte del capitalismo", explica.
Oficinas de TGT en Viladecans Crónica Global
"Falta ambición"
Lo verdaderamente preocupante, sostiene, es que el dinero obtenido no vuelva a invertirse en nuevos proyectos empresariales y se destine únicamente a activos financieros o inmobiliarios. Ahí es donde se ve que a la empresa catalana "le falta ambición".
Más allá de la falta de ambición para reinvertir el capital, Alberich identifica otros factores que explican la vulnerabilidad de la empresa familiar. A su juicio, muchas compañías siguen teniendo un problema de dimensión y les cuesta ganar el tamaño necesario para competir en mercados globales.
Además, el relevo generacional es cada vez más complejo porque la competencia es mayor, la gente tiene cada vez menos hijos y éstos tienen más alternativas, y las nuevas generaciones suelen asumir menos riesgos que los fundadores. "El que la funda mira mucho la cuenta de explotación: ganar, crecer, vender más. El que la hereda tiende a mirar más el balance", resume.
Otros casos
En las últimas dos décadas, varias de las grandes sagas empresariales catalanas han acabado cediendo el control de sus compañías. Ocurrió con Pronovias, vendida en 2017 al fondo británico BC Partners; con Chupa Chups, adquirida por Perfetti Van Melle en 2006; con Panrico, que pasó a manos de Apax Partners en 2005; o, más recientemente, como se ha mencionado más arriba, con Freixenet.
Un camino similar siguió Codorníu, que en 2018 pasó a estar controlada por el fondo estadounidense Carlyle. Como es sabido, tampoco Puig ha escapado a estas presiones. La familia ha negociado este año una fusión con la estadounidense Estée Lauder que no llegó a buen puerto, según ellos mismos detallaron, por no cumplir con las condiciones de gobernanza, control y precio de la compañía