Ricardo Urgell, con el logo de Pachá de fondo y el local de SItges

Ricardo Urgell, con el logo de Pachá de fondo y el local de SItges Montaje Crónica Global

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El primer Pachá de España se malvende como un 'coworking'

Una empresa inmobiliaria adquirió la finca en Sitges a finales de 2025 y prepara un proyecto con despachos "para pequeñas empresas y autónomos"

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El legado del primer Pachá del mundo ha terminado definitivamente. Desde diciembre de 2025, la parcela es propiedad de Number One Sitges, una empresa dedicada a la gestión inmobiliaria integral.

La finca, junto a unas colindantes situadas detrás, se convertirá en un centro de coworking y tendrá "despachos con unos servicios comunes para pequeñas empresas y autónomos", según revelan fuentes conocedoras del nuevo proyecto.

Fin de un legado

Pachá llegó a Sitges en 1967, de la mano de Ricardo Urgell. Su impacto fue magno, pues movilizó a toda la jet set nacional en los últimos años del franquismo. Creó una marca única y puso en el foco mundial el logo de las dos cerezas.

No obstante, el cierre de la etapa ha estado lejos de hacer honores a su fulgurante momento álgido. En verano de 2024, un portal inmobiliario en línea publicitaba la venta del terreno. Se pedía un millón de euros y su utilización iba a ser para hacer viviendas.

La utilización final no será esa. Lo que un día fue el hogar del ocio nocturno se convertirá en un lugar de trabajo para compañías de tamaño reducido.

Sin licencia

La mencionada fuente explica que "allí no se pueden hacer viviendas". Asimismo, revela que la empresa, de capital extranjero, todavía "no tiene las licencias tramitadas, pues está habiendo un proceso de reparcelación" en la zona.

El proyecto está pensado para idearse a "largo plazo". Number One Sitges asume que es posible que "pasen años" hasta completar la burocracia necesaria para inaugurar el centro de coworking.

Ayuntamiento de Sitges

En lo que respecta a la Administración local, fuentes internas del Ayuntamiento de Sitges aseguran que nadie de la empresa compradora se ha puesto en contacto con el ente.

Según estas voces, todavía no conocen a los nuevos dueños del que un día fue un local de ocio.

"Consternación"

En su día, al ser contactados por Crónica Global, directivos del sector del ocio nocturno manifestaron su "consternación" al conocer que la boîte de Sitges, con cerca de 1.600 metros cuadrados, se convertirá en una promoción inmobiliaria.

Pese a que el destino final será distinto, el sentimiento es el mismo. La realidad es que el proyecto de vida de Ricardo Urgell, de 90 años, ha rematado de una manera poco habitual.

El barcelonés se deshará, pues, del último resquicio del imperio que un día levantó. Pasó de abrir una discoteca chic en el tardofranquismo a vender un imperio de clubes nocturnos, hoteles y restaurantes por 350 millones de euros en 2017.

Amargo adiós

En aquel momento, el comprador fue el fondo de capital riesgo Trilantic. Sin embargo, la operación no tardó en dejar un sabor amargo en el fundador. Urgell confesó a Crónica Global que desprenderse de su obra magna fue "el peor error" de su vida.

En sus propias palabras, lo hizo "con todo el dolor del mundo" por acuerdo con sus herederos, pero lamentó que los fondos de inversión "solo ven números", operando "sin alma ni corazón".

Fin de ciclo

Y el tiempo pareció darle la razón, ya que la gestión posterior se alejó de los orígenes de la marca. Tras el duro golpe de la pandemia, que paralizó el ocio nocturno y forzó un rescate estatal, el fondo se vio obligado a ejecutar un ERE, vender activos como el Hotel Pachá y liquidar su histórica división de ropa para sanear las cuentas.

Finalmente, la enseña de las dos cerezas volvió a cambiar de manos. El conglomerado pasó a ser propiedad de Five Holdings, un inversor dubaití enfocado en el sector inmobiliario. Ahora, con la transformación de la finca original de Sitges, se borra definitivamente el kilómetro cero de aquel sueño de Urgell.