La junta de accionistas de la inmobiliaria Renta Corporación

La junta de accionistas de la inmobiliaria Renta Corporación

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Luces y sombras de Renta Corporación ante su junta más incierta

La inmobiliaria debate el futuro de un modelo de negocio que la encumbró y que hoy podría condenarle

De los tres hijos del fundador, solo uno continúa vinculado a la compañía, mientras los otros dos han optado por emprender por su cuenta

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La compañía inmobiliaria Renta Corporación, especializada en el flipping de activos, vive momentos de incertidumbre pese a seguir en beneficios.

Este jueves, el Hotel Balmoral de la Via Augusta de Barcelona será testigo de su nueva junta de accionistas. Más allá del orden del día, en gran medida de carácter rutinario, la reunión llega en un momento en que el mercado se hace preguntas sobre el futuro del modelo de negocio que encumbró a la firma, y que hoy parece mostrar signos de agotamiento.

Los números del ejercicio 2025 señalan una caída del 24% de los beneficios, hasta los 2,5 millones, y un desplome del ebitda del 60%, hasta los 3,4 millones. Ello, en un contexto de un sector inmobiliario en ebullición en Barcelona, con precios en máximos históricos y demanda institucional desbordada.

En 2023, perdió 15,9 millones de euros, que generaron un agujero de deuda que aún no ha recuperado del todo.

La dirección asegura contar con "solidez financiera" y estar en posición "óptima" para nuevas inversiones. Los datos avalan parte de ese relato, si bien también lo matizan.

Modelo desgastado

Durante años, Renta Corporación ha construido su reputación y su negocio sobre un modelo que hoy parece desgastado, señalan fuentes del sector inmobiliario.

La empresa nació especializada en la compraventa de plazas de párking en Barcelona, para luego ampliar su modelo de negocio hacia la compraventa de propiedades verticales. Su core business es identificar inmuebles infravalorados, mal gestionados, vacíos o en mal estado; comprarlos, rehabilitarlos y venderlos de forma veloz. En muchos casos, tras cambiar el uso del bloque.

Oficinas de la socimi Renta Corporación

Oficinas de la socimi Renta Corporación Europa Press

El negocio siempre ha dependido de tres ventajas competitivas: información privilegiada sobre qué edificios están disponibles y a qué precio; velocidad de análisis y decisión para llegar antes que la competencia; y red de contactos con propietarios, notarios, agentes y compradores institucionales que permitan cerrar operaciones en condiciones favorables.

Tras más de 30 años operando en Barcelona y Madrid, el mercado ha aprendido sus triquiñuelas, y los grandes propietarios de edificios ya conocen el modelo de negocio de Renta. Ello reduce la disposición a vender a precio de oportunidad.

Menos propiedad vertical

A eso se suma que el parque de edificios en propiedad vertical en Barcelona, su mercado natural, lleva décadas reduciéndose por la conversión a propiedad horizontal, lo que contrae el universo de activos sobre los que su modelo tradicional puede operar.

También han aparecido numerosos competidores, y el mercado se ha poblado de capital institucional, family offices y fondos internacionales compitiendo por los mismos activos.

Luis Hernández de Cabanyes, presidente de Renta Corporación

Luis Hernández de Cabanyes, presidente de Renta Corporación

El negocio transaccional representa actualmente dos tercios del total de la facturación de Renta Corporación, por lo que la compañía ha querido diversificar. En los últimos años, ha ido desplazando su foco hacia la gestión de activos alternativos, como trasteros, residencias de tercera edad y otros segmentos no residenciales.

Es un modelo más complejo de ejecutar, con márgenes distintos y competencia creciente de grandes operadores.

Sucesión

Renta Corporación es, en esencia, una empresa familiar. Luis Hernández de Cabanyes la preside y hasta este miércoles el consejero delegado era David Vila, cuñado del primero. Esta semana se ha oficializado el nombramiento de un nuevo CEO: Jorge Manent, ex de Criteria y Aigües de Barcelona.

Lo que no pasa desapercibido en el sector es que, de los tres hijos del fundador, solo uno —su hija— continúa vinculado a la compañía, mientras los otros dos han optado por emprender por su cuenta. Es un síntoma de que las próximas generaciones de la familia no ven en Renta Corporación el mismo recorrido que tuvo en sus años dorados.

Adiós a Vila

Vila, hasta ahora CEO, no se va, pero tampoco se queda. El directivo pasará a liderar el área patrimonial, que incluye las socimis Wellder, de residencias para personas mayores; y Cabe, de trasteros urbanos.

Un aterrizaje suave que, visto desde fuera, puede leerse también como un reconocimiento implícito de que el negocio tradicional de flipping ya no es el centro de gravedad de la compañía.