El presidente de Telefónica, Marc Murtra, durante la presentación de los resultados de 2025 / EP

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, durante la presentación de los resultados de 2025 / EP

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Telefónica se encomienda a la caja y al recorte de deuda para resurgir en bolsa

El grupo de telecomunicaciones tratará de convencer a los inversores con la mejora de los fundamentales, consciente de lo relevante que será la fortaleza bursátil a la hora de encarar fusiones y adquisiciones

Más información: “Murtra: "Si hay consolidación del mercado europeo sólo lo veremos al final del proceso”

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"Telefónica cumple". A modo de corolario, la frase impresa en blanco sobre el azul corporativo de la compañía servía de fondo a las conclusiones que, de los resultados anuales, extraía ante la prensa Marc Murtra. El presidente de la operadora valoró unas cuentas cuyas principales variables se alinearon de forma notable con las guías que la empresa facilitó a los mercados a comienzos de 2025.

En cambio, han sido éstos los que no han valorado esta capacidad de cumplir. Tras una sesión de continuos vaivenes, Telefónica cerró el martes con un tono plano que se ha convertido en hábito desde que, a comienzos de noviembre, la compañía presentó Transform & Grow, su plan estratégico hasta 2028. 

No es precisamente menor el desafío que se le presenta a la compañía para los próximos años. Seguir desarrollando un ambicioso plan, principal objetivo de Telefónica en 2026, para ser uno de los actores relevantes del proceso de consolidación en Europa

Sin embargo, ni siquiera tamaña tarea es capaz de dejar en un segundo plano una cierta inquietud por la marcha bursátil de la empresa. El equipo directivo y gestor que lidera Murtra tiene claro que la causa no cabe encontrarla en el plan estratégico ni tampoco en los resultados anuales. 

Sede de Telefónica en Madrid

Sede de Telefónica en Madrid Telefónica

La hoja de ruta 2025-2028 fue bien recibida por los analistas, que calificaron en líneas generales al plan como ambicioso pero realista y realizable. Sin levantar entusiasmo, las cuentas de 2025 tampoco han recibido críticas del mercado. 

En el seno de la compañía tienen claro que no van a ser las operaciones corporativas, como la protagonizada recientemente con la adquisición de la británica Metomnia, los catalizadores que van a impulsar al valor. Ni tampoco cifras de resultados que incluso puedan superar las previsiones pero que se alejen de la disciplina financiera y no se correspondan con un crecimiento sano. 

Son dos los factores que Telefónica pone en el foco para recuperar el favor de los inversores. El primero de ellos es la generación de caja, la capacidad para hacerlo y, además, de forma creciente. 

No es casual que forme parte de los objetivos principales del plan estratégico; tampoco, que sea una de las guías más ambiciosas que Telefónica ha compartido con el mercado con vistas al ejercicio 2026. 

Caja: 3.000 millones

La compañía espera cerrar el año en curso con un flujo de caja libre en el entorno de 3.000 millones de euros. Al cierre de 2025, la cifra se quedó algo por debajo de 2.100 millones, pese al destacado tirón del último trimestre.

El otro elemento que en Telefónica vislumbran como determinante para condicionar su comportamiento bursátil es el de la deuda y el apalancamiento. Igualmente, mejorar la posición en este capítulo es uno de los objetivos del plan. La compañía ha reducido moderadamente el apalancamiento hasta 2,78 veces en la ratio deuda/Ebitda (frente a 2,87 veces del cierre del tercer trimestre). 

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, durante el reciente Capital Markets Day / EP

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, durante el reciente Capital Markets Day / EP

El cierre de las operaciones de venta de negocios en Latinoamérica anunciadas este año (Colombia y Chile) reducirán la cifra global por debajo de los 25.000 millones. Las nuevas emisiones han hecho posible que el coste medio de la deuda se quede por debajo del 3%.

Pese a contar con una liquidez superior a los 17.000 millones y haber mejorado moderadamente la situación, los inversores trasladan a Telefónica que el apalancamiento sigue siendo demasiado elevado. El objetivo final del plan en este aspecto es estrecharlo hasta el entorno de 2,5 veces en 2028. 

En esta etapa, la valoración en bolsa se antoja particularmente relevante. Si finalmente se da el ansiado proceso de consolidación en Europa y se suceden las fusiones y adquisiciones, una de las posibles fórmulas elegidas para acometerlas es a través de un canje accionarial

Así, una Telefónica fortalecida en el parqué sería capaz de llevar a cabo una maniobra de este tipo desde una posición ventajosa. En el fondo, sería ofrecer como modo de pago una suerte de divisa que se revalorizara frente al resto.

Disciplina inmutable

En cualquier caso, la compañía no está dispuesta a renunciar a la férrea disciplina financiera que se ha impuesto para alcanzar sus objetivos. Ni siquiera en lo tocante al dividendo, cuyo recorte fue uno de los factores determinantes que explican la reacción bajista de los inversores (pese al elogio de los analistas) al plan Transform & Grow.

"Con el plan hemos modificado la asignación de capital. Ahora, lo primero es invertir; después, la adecuación de la deuda; y en tercer lugar, el dividendo. Y esto no va a cambiar", aseveró Murtra tras presentar los resultados.