Luis Ignacio Vicente, consejero de Pons IP Barcelona
Luis Ignacio, 'cazador' de copias industriales: "En el Mobile, los infractores son retirados en horas”
El consejero estratégico de Pons IP destaca cómo la propiedad industrial puede ayudar a Europa a sacar partido de la innovación y fortalecer su posición tecnológica
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A pocos días del Mobile World Congress (MWC) de 2026, Barcelona se prepara para situarse una vez más en el centro del mundo tecnológico. La agenda del evento incluye redes de telecomunicaciones, conectividad, digitalización de servicios y nuevas tecnologías, como inteligencia artificial.
En este contexto, Luis Ignacio Vicente, experto en propiedad industrial y consejero estratégico de Pons IP, explica cómo funcionan las patentes esenciales, por qué son importantes en tecnologías como el 5G y el 6G; y cómo se gestionan los activos intangibles. También habla de cómo Europa puede proteger sus innovaciones y sacarles valor económico frente a los retos tecnológicos globales.
- ¿Cómo explicaría qué es una patente esencial para los que desconocemos de este campo?
- Bueno, un producto o servicio digital se compone de varios activos, como software, hardware, datos, conocimiento y marcas. Para protegerlos usamos la propiedad industrial, lo que incluye marcas, patentes y diseños industriales. Entre estos, las patentes son las más importantes, porque aseguran que algo es novedoso, diferencial y con aplicación práctica.
Un smartphone tiene decenas de miles de patentes. El 5G o 6G puede tener 15.000 patentes, cada una asegurando que sus componentes y funcionalidades sean interoperables. Para que los dispositivos se conecten, usamos un estándar, un lenguaje común. Las patentes que regulan estos estándares son las patentes esenciales de estándar o SEP. Si usas 5G, estás usando esa tecnología, lo que hace que el licenciamiento sea crítico y valioso.
Originalmente, este mercado se limitaba a operadores y fabricantes de telecomunicaciones, pero ahora se extiende a sectores como automoción o electrodomésticos, donde el licenciamiento puede impactar de forma directa sobre los costes.
- En relación al 5G y el IoT (internet de las cosas), hay muchos estándares dominados por Asia y Estados Unidos. ¿Europa está ganando un poco de influencia o sigue siendo solo un usuario?
- Hoy, la economía se basa sobre todo en activos intangibles y, dentro de los tecnológicos, las patentes son clave, especialmente las relacionadas con estándares. Gran parte del comercio de patentes se relaciona con esta tecnología.
Históricamente, Europa tuvo un papel relevante en el 2G, incluso liderándolo. Pero con el 4G, 5G y 6G, el dominio es de los mercados de EEUU y Asia, como has mencionado. La tecnología y sus patentes esenciales se han convertido en un instrumento geopolítico. Hoy no hablamos solo de comunicación entre personas, sino también de comunicación entre objetos conectados. En el mundo anglosajón, la relevancia de las patentes es clara; en el sur de Europa y Latinoamérica seguimos centrados en bienes tangibles, como el real estate, y no valoramos con suficiencia la tecnología.
Las empresas más valiosas de Wall Street deben su valor principalmente a activos intangibles. Esta diferencia es cultural y educativa, porque no enseñamos propiedad industrial ni gestión de activos intangibles en las universidades. Hoy, China lidera en patentes de inteligencia artificial y robótica, cerca del 60% en IA y 72% en robótica. Europa corre el riesgo de volverse irrelevantes si no reforzamos nuestra posición. Algunas compañías europeas mantienen patentes esenciales, como Ericsson, Nokia, Siemens o Alcatel, y en España solo Telefónica tiene presencia significativa.
Luis Ignacio Vicente Barcelona
- ¿Y cómo se podría revertir esta situación de rezago?
- Reducir la dependencia tecnológica en Europa requiere de tres líneas principales. Primero, conciencia cultural. La sociedad y las empresas deberían entender la relevancia geopolítica de la tecnología y proteger los activos intangibles. Segundo, una regulación transparente, actualmente no existe una lista oficial de todas las patentes esenciales y necesitamos un marco europeo que facilite el licenciamiento y promueva la innovación. Tercero, enfocarse en nuevas tecnologías como 6G, computación cuántica, robótica o inteligencia artificial, donde aún podemos definir estándares y mantener competitividad.
La competitividad global ya no depende solo de bienes y servicios. La propiedad industrial es un instrumento estratégico para proteger la innovación, evitar riesgos geopolíticos y generar valor. Hemos identificado que existe una correlación evidente entre innovación tecnológica y nivel de vida: países con más patentes esenciales suelen tener mayor inversión en I+D y mejores salarios.
- ¿Por qué Europa presenta patentes más tarde en el ciclo de desarrollo?
- Registramos tarde por dos razones: la cultura empresarial y la estructura de nuestras compañías. Salvo grandes corporaciones como Alcatel, Siemens, Ericsson o ABB, la cultura de patentar es limitada, y en España todavía más. La base empresarial está formada mayoritariamente por pymes con poca tradición tecnológica. Existen excepciones como SEAT, Eurecat, Barcelona Supercomputing Center o Fractus, spin-off de la UPC, que generan y licencian patentes a nivel global. Estas empresas muestran cómo una estrategia de propiedad industrial puede convertir innovación en negocio.
- ¿Las patentes esenciales también pueden servir como barrera frente a riesgos geopolíticos?
- Rotundamente, sí. Desde hace 150 años, la comunicación global requiere de estándares internacionales. En la actualidad los estándares regulados por patentes esenciales permiten que empresas y países estén conectados, incluso ante tensiones geopolíticas. China podría intentar imponer condiciones, pero generalmente las empresas buscan maximizar ingresos y negociar licencias. Existe un acuerdo mundial para que las licencias sean justas, razonables y no discriminatorias, conocido como FRAND, lo que asegura que ninguna empresa pueda bloquear arbitrariamente a otra.
- En Mobile World Congress (MWC) en Barcelona hay mecanismos rápidos para retirar productos que infringen patentes en horas, protegiendo la propiedad industrial. Tribunales nacionales, europeos y la Organización Mundial del Comercio regulan disputas y márgenes de licencias.
- Hay muchas ideas y startups que no logran llegar al mercado. ¿Cómo podrían las empresas transformar esta visibilidad en valor monetario?
- Innovación no es solo investigación ni imagen, sino transformar ideas en dinero. Solo cuando un producto llega al mercado estamos innovando. La propiedad industrial ayuda a identificar, proteger y poner en valor activos. La oficina de patentes española promueve esta cultura y es referencia en Europa. Para startups, es vital reconocer el valor diferencial y protegerlo mediante patentes, secretos empresariales o marcas. Esto permite atraer inversión y demostrar que la empresa tiene activos únicos y protegidos, similar a registrar un inmueble en el catastro.
Luis Ignacio Vicente (Pons IP) Barcelona
- ¿Qué políticas ayudarían a crear empresas capaces de proteger sus ideas?
- Hace falta inculcar la cultura de propiedad industrial desde la creación, identificar activos diferenciales y vincular propiedad industrial con inversión y financiación. Esto aplica a startups digitales, no a negocios tradicionales.
- ¿Cómo se encuentra la regulación europea actual sobre propiedad industrial y patentes esenciales?
- La legislación europea regula patentes, marcas, derechos de autor, inteligencia artificial y datos. Hubo intentos de regular patentes esenciales para un mercado único más transparente, con controversia. La Comisión Europea promueve la propiedad industrial como motor de innovación, integrándola en planes y fondos como Next Generation EU.
- A cinco años vista, ¿cuál cree que será el mayor desafío para la soberanía tecnológica de Europa?
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Europa debe reforzar su soberanía tecnológica. Es fundamental integrar propiedad industrial en defensa, ciberseguridad e inteligencia artificial. Existe riesgo de depender de estándares extranjeros, quedando fuera del desarrollo de 6G o futuras tecnologías. La estrategia requiere más cultura de gestión de activos y enfoque en nuevas tecnologías. En Harvard y MIT promovemos seminarios sobre Web3, inteligencia artificial y computación cuántica, que convergerán y definirán el futuro. El objetivo es preparar a europeos, incluidos españoles, para participar activamente y asegurar que Europa siga siendo relevante.
Europa necesita comprender que innovación y propiedad industrial son estratégicas. No basta con invertir en investigación; debemos proteger resultados, definir estándares y gestionar activos intangibles para mantener competitividad, proteger la economía y asegurar nivel de vida. Viví personalmente el despliegue de internet en España. Perdimos oportunidades y con la inteligencia artificial nos encontramos en una situación similar. Estas tecnologías cambiarán nuestra forma de trabajar, relacionarnos y buscar información. Por ello, es fundamental estar preparados y comunicados, y aprovechar la propiedad industrial y los estándares tecnológicos.