Imagen de la central nuclear de Ascó, uno de cuyos dos reactores dejarán de operar a partir de 2030

Imagen de la central nuclear de Ascó, uno de cuyos dos reactores dejarán de operar a partir de 2030 ANAV Europa Press

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Cataluña elevó en 2025 su dependencia de la nuclear con el futuro de las centrales en el aire

La fuente atómica acaparó el 59,7% de la generación eléctrica en el territorio, seis décimas más que en 2024, y contribuyó a paliar el fuerte retroceso de la eólica

Más información: La generación renovable en Cataluña cae un 4,5% en el tercer trimestre por el desplome de la eólica

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La evolución del mercado en 2025 no ha contribuido a despejar las dudas sobre el futuro energético de Cataluña. Más bien, todo lo contrario. Durante el año que acaba de finalizar, el peso de las centrales nucleares en la generación de electricidad se ha afianzado aún más y ya roza el 60%. Una dependencia en aumento en el escenario más inoportuno, cuando el futuro de las plantas de este tipo que operan en el territorio, Ascó y Vandellós, está aún en el aire. 

En 2025, el 59,7% de la generación eléctrica que garantizó el suministro en Cataluña provino de la energía nuclear. El porcentaje se ha elevado seis décimas respecto al registrado en 2024. Un incremento que se ha producido, además, en un contexto de notable descenso en la producción. 

La generación eléctrica en el territorio alcanzó los 35.214 gigawatios/hora (GW/h), un 6,2% por debajo de la establecida en el ejercicio anterior, de acuerdo a los datos provisionales de Redeia. La tendencia a la baja también afectó a la nuclear, que generó un 5,3% menos. Esa diferencia de casi un punto ha hecho que su peso en el total se haya incrementado pese a la rebaja de producción. 

Junto a este factor también ha sido determinante el desplome registrado por la generación a través de la energía eólica. De acuerdo con la fuente citada, Cataluña produjo casi un 24% menos de electricidad a partir de esta tecnología que en 2024; a su vez, en aquel ejercicio ya se había dado un considerable descenso del 7,8%.

La energía eólica, en un eterno debate en Cataluña / EP

La energía eólica, en un eterno debate en Cataluña / EP

El retroceso en la generación eólica en Cataluña ha reducido su peso en el ‘mix’ hasta el 6,1%, 1,5 puntos por debajo del que se registró en 2024. 

Un hueco que ha sido rellenado por la nuclear y la hidráulica, en similares proporciones, pero sobre todo por los ciclos combinados. Estas centrales han sido las responsables del 14,3% de la energía eléctrica generada en Cataluña en 2025, frente al dato del 13% que corresponde al año 2024.

Un mix muy distinto al del sistema 

Otra de las consecuencias ha sido el incremento del porcentaje de generación atribuido a fuentes no renovables en Cataluña, que en el conjunto de 2025 se ha situado al borde del 82%. Una cifra que no resiste la comparación con la que presenta el conjunto del sistema, en el que sólo el 44,5% la producción eléctrica proviene de este segmento.

En el sistema nacional, la energía nuclear ocupa el segundo lugar en cuanto a la aportación al mix de generación, pero la proporción es del 19,1%, por debajo del 21,6% que ha registrado la eólica. Y con la solar fotovoltaica ya muy próxima (18,4%).

Imagen de archivo de la central nuclear de Vandellòs II

Imagen de archivo de la central nuclear de Vandellòs II Europa Press

El escenario ratifica los temores ante el complejo panorama energético que se plantea en Cataluña, como consecuencia del próximo cierre de las centrales nucleares, de acuerdo con el calendario acordado en su día por el sector y el Gobierno. 

Dicho cronograma prevé el cese de actividad de los tres reactores en suelo catalán (Ascó I, Ascó II y Vandellós II) a partir del año 2030, cuando también está programado el cierre de la central de Cofrentes, situada en la Comunidad Valenciana.

Numerosos estudios e informes publicados en los últimos meses apuntan que Cataluña se convertiría en un infierno energético si el escenario se mantiene como hasta ahora. Su excesiva dependencia de la nuclear y el escaso avance de las renovables condenan al territorio a un panorama de precios elevados y también de prolongados riesgos de apagones, a modo del que se registró en el sistema peninsular en abril de 2025.

Una "vuelta a la época de las cavernas", como aseguró Ignacio Araluce, presidente de Foro Nuclear, patronal del segmento de la energía nuclear. Por el momento, el foco está centrado en el futuro de la central de Almaraz, la primera que debería pasar a la historia conforme a las fechas del calendario oficial.

Negociar a marchas forzadas

Las compañías propietarias negocian una posible extensión provisional de su vida útil con el Ejecutivo, aunque el margen temporal cada vez se estrecha más, dados los numerosos trámites y operaciones que rodean el funcionamiento de estas instalaciones.

Este factor hace que la inquietud por el futuro de las centrales de Ascó y Vandellós se acreciente, pese al tiempo que resta para su hipotético cierre. Mientras tanto, la dependencia nuclear de Cataluña no remite, lo que añade más presión para la toma de decisiones.