Fumata blanca. Pacto verbal para que la Copa América de Vela de 2024 se celebre en Barcelona. El Emirates Team New Zealand de Grant Dalton y las administraciones implicadas en la iniciativa deportiva han logrado un acuerdo que aún no está rubricado para celebrar la competición de vela en la Ciudad Condal. El pacto, que se firmará los próximos días --se espera un acto institucional con la presencia física del trofeo--, significa que la capital catalana pasa por delante de Málaga, Cork (Irlanda) y Yeddah (Arabia Saudí) y se queda con el evento y su impacto económico: unos 1.000 millones de euros. 

Así lo indican diversas fuentes del sector náutico a este medio. Precisan que la entente se ha logrado en los últimos días y está pendiente solo de su formalización. Como explicó este medio, el compromiso llega después de fuertes tensiones entre instituciones e incluso en el seno de éstas. Los comunes, el partido de la alcaldesa Ada Colau, no la querían y el PSC sí. Existía un choque entre los dos socios de gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona en el que también entró la Generalitat, que presionaba a favor de su celebración. 

70 millones en avales

Eso ya es historia. Las administraciones han aparcado sus diferencias y han cerrado este pacto verbal. Se espera que la firma llegue en unos días, quizá "la próxima semana". Según las voces consultadas, "tendría que ocurrir un descalabro para que no se celebrara". El compromiso por las dos partes existe, es firme e incluso se ha celebrado en una cena discreta en Barcelona. 

Imagen aérea del Puerto de Barcelona / CG



Y, lo que es más, hay dinero. Los 70 millones en avales necesarios para que la regata tenga lugar en la segunda mayor ciudad española ya están prometidos. Los provisionará, sobre todo, la Generalitat de Cataluña, una pieza clave en la operación. Lógicamente, colabora la Diputación de Barcelona, con Jaume Collboni (PSC) como hombre fuerte de la iniciativa por parte de los socialistas, y la Autoridad Portuaria de la ciudad, así como Fira de Barcelona. También han jugado un papel capital en cubrir esta cuantía económica un grupo de empresas particulares con tradición en los deportes náuticos lideradas por la familia perfumera Puig

La Nova Bocana y Mataró

Esa cirugía fina se ha apoyado en el colosal dosier que presenta Barcelona para ser ciudad-sede de la Copa América. Las voces conocedoras de las conversaciones enfatizan que la Ciudad Condal aporta estabilidad --Yeddah no lo hacía--, buen clima --a diferencia de Cork-- y un Puerto "maduro y desarrollado", lo que le habría granjeado ventaja por delante de Málaga, que presentaba una candidatura que también se consideraba fuerte. De hecho, el sector la identificaba de forma clara como el principal rival de la capital catalana. 

Barcelona ha sacado brillo a sus infraestructuras. La Autoridad Portuaria pondrá a disposición de los organizadores unos terrenos situados en la zona de la Nova Bocana como cuartel general de la prueba. Asimismo, se prevé utilizar puertos secundarios como Mataró para que entrenen los equipos. El ayuntamiento se ha comprometido a facilitarlo con los permisos necesarios, agregan directivos del sector. 

La firma, la próxima semana con la copa

De todo ello se darán detalles en los próximos días, cuando se firme de forma oficial la elección de sede con la copa de fondo. Como explicó La Vanguardia, las autoridades locales cortejaron al Team New Zealand en Barcelona unas jornadas atrás. No tuvieron que esmerarse mucho, pues la tripulación de Grant Dalton ya tenía decidido que fuera la capital catalana la elegida. Fue un asunto de diferencias políticas, como en otras inversiones fallidas en Cataluña, lo que hubo que enmendar, coinciden las fuentes consultadas. 

De este modo, y cuando la rúbrica formalice la candidatura, el destino se quitará una espina. Como avanzó Crónica Global, Barcelona ya había perdido la World Race 2023, aplazada por la pandemia del coronavirus. 

Impacto económico

Esta inversión no la perderá, o eso es lo que aseguran fuentes cercanas a los equipos negociadores. De este modo, seis equipos --el Emirates Team New Zealand, que defenderá el trofeo; el Ineos Britannia; el American Magic; el Luna Rossa, el Stars & Stripes y el Alinghi Red Bull Racing-- se disputarán una prueba cuyos participantes navegarán en naves monocasco tipo AC75. 

Un competidor en una edición anterior de la Copa América de vela / EFE



La liza a seis más antigua del mundo dejará una factura colosal en Barcelona. Según las primeras cifras manejadas por el Govern, se espera que el impacto económico alcance los 1.000 millones de euros. A este respecto, hay varios parámetros de medición, pero lo que se sabe es que las ediciones de 2004 a 2007 que tuvieron lugar en Valencia se saldaron con una huella de 2.767,9 millones y 73.000 empleos, según el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas. 

Acicate para Barcelona

De hecho, las ediciones de la Copa América en la capital del Turia y Barcelona están vinculadas más allá de que una sea precedente de la otra. Cuando Valencia perdió la competición, Barcelona se ofreció como sede alternativa. Con todo, el intento no cuajó. En esta ocasión sí ha habido unidad política, por bien que muy luchada, y apoyo del sector privado para que la candidatura haya resultado vencedora. 

Las fuentes consultadas recuerdan que esa conjura "era necesaria" para no dejar escapar otra oportunidad para la Ciudad Condal. En los últimos años ha perdido ser sede de la Agencia Europea del Medicamento ante Ámsterdam; del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio ante Bonn; se ha despedido del Museo Hermitage y de medio Primavera Sound, pues el festival de música indie ha deslocalizado parte de su calendario a Madrid. Desde el sector náutico se confía en que el torneo sirva de impulso a la urbe tras la contracción económica derivada de la pandemia del coronavirus y la guerra en Ucrania.