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El Mercat de Sant Antoni, prodigio de la humanidad

Barcelona se consolida como capital mundial de la percusión y los narcopisos y tiene más mercados que copas de Europa el Real Madrid

27.05.2018 12:00 h.
5 min

El Mercat de Sant Antoni. Un alarde de ingeniería culminado con éxito por un equipo de titanes de la gestión pública encabezado por Ada Colau. Después de una década de homéricos esfuerzos y gracias a los más recientes avances tecnológicos en materia de chapa y pintura, la ciudad de Barcelona dispone de un mercado en el barrio de Sant Antoni, un mercado diario, un mercado con garaje y supermercado, lo último de lo último en paradas de peces y coles, de bragas y calcetines.

Al tratarse de un equipamiento tan peculiar y dado que los aledaños han estado en obras durante tantos años, la retirada de las hormigoneras se viene celebrando con música a todo trapo y petardos. Los vecinos están encantados con las clases de zumba al aire libre y los conciertos de batucada. Temían quedarse sin ruido y molestias con el fin de las obras, pero de momento no se respeta ni la hora de la siesta en fin de semana. 

Media Barcelona se volcó sobre el barrio el sábado, dada la profusión de actividades participativas, actuaciones sonoras, pasacalles, dimonis y percusionistas, todo ello en la línea de excelencia e interés cultural que se viene cultivando en la ciudad en los últimos años con epicentro en los mercados del Borne y la Boquería

La colosal reforma del mercat que nos ocupa incluye también el mobiliario urbano más actual para la práctica del skate-board, el bicing y el patinete, así como todos los escalones, desniveles y cambios de rasante necesarios para el parkour y wi-fi si o no por las esquinas en un espacio caracterizado por la confluencia de contrastes en una antología de la arquitectura de las plazas duras, el diseño de los pabellones municipales y la decoración con restos arqueológicos.

A la fachada del imponente mercado le han adosado además unas casetas de obra para albergar los puestos de venta exteriores, lo que sumado a los grandes parasoles de uralita de última generación que rodean la instalación confiere al recinto un aspecto impresionante ante el que palidecen la Mezquita Azul, el Taj Mahal y el estadio de Maracaná.

Barcelona está de enhorabuena por más motivos. Gracias a la eficaz gestión de Colau, Pisarello, Asens y demás ases del gobierno municipal, el mercado inmobiliario, tanto de venta como alquiler, registra alzas espectaculares en los precios. El ladrillo está que bulle y se ha recuperado incluso el chabolismo, síntoma evidente de la recuperación del sector de la especulación.

Existe, claro está, el riesgo de morir de éxito o de una sobredosis. Barcelona se ha consolidado como un destino turístico eminentemente lúdico y liberal en materia de higiene y moral a la par que friendly okupa, capital pionera del derecho a la usurpación. Esos dos factores sumados se traducen en el problemilla de los narcopisos, un tema menor ante el que Colau ya ha reaccionado con la inestimable colaboración de Trias, de acreditada experiencia en solucionar problemas urbanísticos y sanitarios. Han tenido una idea genial, un "plan de choque" para la temporada de playa con la intervención de un equipo especial de cincuenta técnicos en las más diversas disciplinas, desde la intermediación social a la resolución de conflictos, la educación en la salud y la recogida de jeringuillas. Eso más la dotación extraordinaria de dos patrullas más de la Guardia Urbana y la novedad absoluta, total y definitiva de una mesa conjunta del ayuntamiento, los vecinos y las entidades. Esto es la primavera barcelonesa, la envidia de Europa, la ciudad que tiene más mercados que el Real Madrid copas de Europa.