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El sucidio entre policias y guardias civiles es mayor que entre el resto de la población

El suicidio es un 62% más elevado en los cuerpos policiales

Guardia Civil, Policía Nacional, autonómica y local claman por un protocolo de prevención enfocado a los agentes

29.07.2019 00:00 h.
10 min

Cada año, cerca de 3.700 personas se suicidan en España. Una cifra que duplica la de los fallecidos por accidentes de tráfico y que supone la primera causa de muerte no natural en el país. En el caso de los cuerpos policiales, el suicidio es un 62% más elevado que en el conjunto de la población. Una media de 30 agentes se quitan la vida cada 12 meses; el colectivo --la suma entre Guardia Civil, Policía Nacional, local y autonómica-- ronda los 233.000 efectivos.

Una cuestión que durante años se ha considerado tabú. Motivo que llevó a Casimiro Villegas a fundar la Plataforma Zero Suicidio Policial. Este agente intentó quitarse la vida en 2014, después de mantener un enfrentamiento con cuatro individuos que asaltaron su vivienda, ser denunciado y afrontar una petición de cárcel de 20 años. Este policía se encontró solo y sin respuestas, y decidió investigar por su cuenta para luchar contra esta lacra.

Problema de salud pública profesional

“Contacté con un psicólogo clínico y comenzamos a trabajar en equipo. Y con el tiempo se empezaron a unir compañeros de toda España”, explica a Crónica Global. La intención, dada la inacción de la Administración que denuncian desde sindicatos y asociaciones, era abordar “un problema de salud pública profesional”. En 2017 se quitaron la vida en nuestro país 22 guardias civiles, 14 policías nacionales, 8 locales y 2 autonómicos. El año pasado 29 miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y 16 en lo que va de 2019.

Un coche de la Policía Nacional / EFE
Un agente junto a un coche patrulla de la Policía Nacional / EFE

La reclamación de los agentes es que se implemente un plan de prevención del suicidio policial. Desde el Ministerio del Interior subrayan su preocupación por esta lacra y aseguran que están trabajando en ello, pero en noviembre de 2018 ya manifestaron que ultimaban un mecanismo que, hoy por hoy, continúa sin implementarse.

Psicotécnicos cada dos años

Además, el protocolo policial solo prevé un examen psicotécnico cada dos años. En el caso de que se detecte alguna anomalía en el estado de salud del agente, que impida el normal desarrollo de su actividad, se pondrá en conocimiento de sus superiores. A pesar de que existe la posibilidad de someterse a una revisión voluntaria, ¿quién vela por la salud emocional de los efectivos durante los 23 meses restantes?

“Ningún cuerpo de policía cuenta con un protocolo de prevención. Solo cumplen con la normativa de hacer un psicotécnico a los agentes cada dos años, pero en ese tiempo puede pasar de todo, por el estrés postraumático que derive de cualquier intervención. Cada día estamos expuestos a peleas y agresiones”, advierte Juan Carlos Díaz, secretario de Policía Local de UGT en Cataluña. Además, al estrés y las situaciones de riesgo que viven los agentes a diario se suma la tenencia de armas de fuego, que han utilizado para ello el 71% de los que se han quitado la vida.

¿Quién cuida de los que cuidan?

La profesión policial es de alto riesgo, y los agentes se ven sometidos a altas cargas de tensión. “Tras el primer accidente de trafico que asistí pasé seis meses sin comer carne. Eso que dicen algunos de ‘cuando termino el servicio, cuelgo el uniforme en la taquilla y soy otra persona’ no es real. Si has visto un suceso dantesco, te lo llevas a casa”, lamenta Villegas. Por eso subraya la necesidad de que los agentes tengan acceso a apoyo psicológico. “Imagina lo que nuestros compañeros se pueden encontrar cuando pasan ocho horas ante una pantalla con vídeos de pornografía infantil”, explica. “El problema es que nos creemos que somos superhéroes, y el sistema nos trata como a robots, pero dentro del uniforme hay un ser humano que siente y padece”, denuncia este agente.

Una foto de archivo de la Guardia Civil en busca de delitos de pornografía infantil / Guardia Civil
Una agente de la Guardia Civil en busca de delitos de pornografía infantil / Guardia Civil

“Nosotros trabajamos solucionándole los problemas a todo el mundo. Y al final, quieras o no, te llevas esos problemas a casa. Es algo que sucede a diario. Te salpica, el estrés va en aumento y no tenemos ninguna ayuda desde la Dirección General”, explica un agente de la Guardia Civil que forma parte de la asociación Jusil. Una entidad desde la que denuncian la inacción de sus responsables para atajar los suicidios en el cuerpo. “Han organizado charlas con psicólogos en las comandancias, pero intentan desligar los suicidios de la profesión y así no afrontar la problemática real”, critican. Más allá de estas conferencias, señalan, no han tomado ninguna otra medida para atajar esta lacra que afecta a la Benemérita por encima de otros cuerpos. Los profesionales de la salud mental que están en las comandancias solo emiten un informe de “apto o no apto” de cara a retirar el arma, pero no ofrecen ayuda ni tratamiento a quien lo necesita.

La jerarquía no ayuda

Los mandos se mantienen en silencio. “No dicen absolutamente nada. Nunca ha habido una referencia a la problemática de los suicidios en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”, señalan desde Jusil. “Al final es simple estadística, somos simples números. De cara a la opinión pública no sería positivo explicar que la Guardia Civil tiene estos problemas internos”, apunta el mismo agente.

Villegas relata que la jerarquía en los cuerpos, cuanto más férrea y más militar, más puede influir en el malestar de los profesionales. “No solo falta formación, sino también un poco de humanidad. Si alguien ve que un compañero llega todos los días al servicio de forma debida y, de repente, comienza a retrasarse y aparecer con falta de higiene, es evidente que a esa persona la pasa algo, y habrá que intentar ayudarle”.

Mossos d’Esquadra

En el caso de la policía catalana 17 agentes se quitaron la vida entre 2009 y 2018. Tampoco cuentan con una instrucción concreta para prevenir estos casos, aunque sí con un protocolo de actuación para emergencias psicológicas que se puede aplicar en caso de muerte o autolesiones. Un mecanismo de reacción que puede activar la zona central o bien uno de los mandos vía telefónica.

Dos agentes de Mossos patrullan cerca de plaza Catalunya / MOSSOS D'ESQUADRA
Dos agentes de Mossos patrullan cerca de plaza Catalunya / MOSSOS D'ESQUADRA

También contemplan, como el resto de cuerpos, un protocolo de retirada del arma por riesgo grave, “en caso de que alguien detecte un comportamiento preocupante por parte de un compañero” y, tras informar a prefectura de manera inmediata, el policía recibirá “atención médica o psicológica en menos de tres días”. La cuestión es, ¿cómo se detecta?

Denigración laboral

“Todas las administraciones tienen que implicarse y velar por la seguridad psicofisiológica de sus agentes”, reclaman desde la plataforma Zero Suicidio Policial, que también alerta de la denigración laboral que supone manifestar un problema emocional en el cuerpo. “Si alguien sufre una patología depresiva no se le puede echar a la calle como hacen o degradarlo, sino procurar puestos de segunda actividad para los policías”, apunta Villegas.

Miembros de todos los cuerpos reclaman un protocolo de prevención de suicidios específico para su profesión y combatir así la causa de muerte entre los agentes que se cobra más vidas que las intervenciones en reyertas con armas de fuego.