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Elaboración de un retrato robot / POLICÍA NACIONAL

Del retrato robot al reconocimiento facial: el rostro de los delincuentes

Las imágenes de las cámaras del metro se cotejarán con los archivos policiales para detectar a reincidentes, mientras el esbozo por el testimonio de las víctimas es cada vez menos frecuente

10 min

Cuando el caso se encuentra en un callejón sin salida, son el último recurso de los investigadores para localizar a un violador o al autor de un robo con violencia. Primero eran retratistas quienes los hacían a mano. Ahora son los mismos retratistas, pero con la ayuda de un software alemán —el sistema Facette—, que permite seleccionar diferentes tipos de cabello, ojos, nariz y boca, con la descripción de la víctima o testigo. Si estos no muestran dudas o dan por válido el esbozo en pocos minutos, el dibujo se descarta. Así lo indican el inspector Juan Bastos, jefe de la Científica de la Policía Nacional, y David Miró, de los Mossos d’Esquadra, que estiman mínimo una hora para elaborar un retrato robot. Una herramienta cuyo uso es cada vez más escaso —a veces, por el escepticismo de los propios investigadores—, y que ha dado paso al reconocimiento facial en espacios públicos, pero que ha sido vital para cazar a depredadores sexuales, como el pederasta de Ciudad Lineal o resolver el crimen de Santaló.

Sistema 'identikit' para la elaboración de retratos robot / POLICÍA NACIONAL
Sistema 'identikit' para la elaboración de retratos robot / POLICÍA NACIONAL

Pero, ¿cómo se perfila el rostro de un delincuente? “Es importante la psicología por parte del perito para obtener de la víctima la información necesaria. La irrupción de la informática introdujo la posibilidad de combinar muchos tipos de bigotes; cejas; orejas; y facilitó la elaboración del retrato robot”, señala Bastos. Más allá de la capacidad de manejo del software, es vital la comunicación con la víctima. “El retrato robot tiene dos puntos vertebradores: uno es el dibujo y otro la entrevista, que para nosotros es el más importante, porque es de donde extraes la información, y la plasmas en un esbozo; en una cara”, indica Miró. Para ello se valen de la entrevista cognitiva, para que el testigo obtenga la confianza necesaria para transmitir al retratista los datos que recuerda. “Buscamos la memoria de la persona y la plasmamos”, apostilla.

Dibujar los ojos de un violador

Todo comienza con una estructura general de la cara, a la que se van incorporando el resto de elementos. Es habitual que —de la propia estructura, los ojos, la nariz, la boca— la víctima no recuerde todos, “pero cuando tú vas plasmando los que sí recuerda con claridad, la imagen difuminada va tomando lucidez y nos permite añadir el resto”, apunta el cabo de los Mossos.

Perfiles de indentificación facial / POLICÍA NACIONAL
Perfiles de indentificación facial / POLICÍA NACIONAL

No es sencillo, lo más recurrente es aplicar esta técnica para localizar a agresores sexuales, y la víctima se encuentra en estado de shock. En muchas ocasiones, ese estrés bloquea los recuerdos. En otros, una pista resulta crucial para dar con el violador. Este fue el caso del pederasta de Ciudad Lineal, en Madrid, en 2014. “Una de las niñas dio detalles que nos llevaron a hacer un retrato bastante aproximado. Un retrato robot no es una fotografía sino un dibujo aproximado. Nos habló de la fortaleza de la persona, de una cara robusta y de un lunar o grano que le vio y nos dijo que era ‘como si fuera al gimnasio’. Cuando transmitimos esa información a las unidades de investigación, consiguieron dar con él”, recuerda Bastos.

Retratos robot del pederasta de Ciudad Lineal y el sospechoso durante el juicio / POLICÍA NACIONAL-EFE
Retratos robot del pederasta de Ciudad Lineal y el sospechoso durante el juicio / POLICÍA NACIONAL-EFE

Último recurso de los investigadores

Este ha sido de los pocos retratos que la Policía Nacional ha elaborado en los últimos años. Cada vez se usan menos, dada la proliferación de cámaras de seguridad. Los Mossos d’Esquadra suelen hacer unos 25-30 al año, que suponen el 5% del trabajo de la unidad, que dedica el 95% de sus esfuerzos a las comparativas faciales. Miró indica que ni si quiera es un “protocolo” dentro del cuerpo, sino una herramienta más de la que pueden disponer los investigadores, y en la que no todos creen. “Si lo consideran oportuno, nos activan”, cuenta. Lo cierto es que, cuando no existen imágenes y el caso se encuentra en vía muerta, son el último recurso para tratar de localizar al delincuente.

Así sucedió en el crimen de Santaló, cuando un sicario mató de un tiro al director del Centro de Convenciones de Barcelona, Félix Martínez Touriño, en 2009, de día y en plena calle. El dibujo aproximado del autor se pudo elaborar gracias a las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona, ya que no se obtuvo ninguna huella que facilitase su identificación. “Las unidades de investigación tienen listados de fotografías por hechos delictivos. Robos, atracos, estafas. Lo que hacen es buscar quien puede encajar con el sospechoso. Entonces, nos la envían a policía científica y hacemos un estudio fisionómico de los rasgos faciales de la imagen que la cámara ha captado del delincuente y lo comparamos con las fotografías de reseña, si hay, o del DNI si lo permite la autoridad judicial”, explica Bastos, máximo responsable de Técnicas Identificativas de cuerpo Nacional. Pero, como indica Miró, en aquel caso no había con qué comparar.

Retrato robot del sicario del crimen de Santaló y foto del sospechoso / MOSSOS D'ESQUADRA
Retrato robot del sicario del crimen de Santaló y foto del sospechoso / MOSSOS D'ESQUADRA

Reconocimiento facial en el metro

A pesar de estas excepciones, es poco frecuente que un delincuente consiga eludir la gran cantidad de cámaras de seguridad de comercios, bancos, gasolineras, o instaladas en la propia vía pública. Será más difícil todavía que puedan camuflarse con los sistemas de reconocimiento facial en el metro. El objetivo es contar con grabaciones de alta calidad que permitan comparar las imágenes con la base de datos policial, es decir, de aquellos que cuenten con antecedentes.

“Va a empezar a funcionar en Barcelona y Madrid pero solo con personas que están en los archivos policiales”, avanza el inspector Bastos. Una tecnología que también utilizan los Mossos, la Guardia Civil y la Ertzaina. Por protección de datos, su aplicación no podrá cotejarse con la base de datos del DNI. “No creo que prospere, porque está muy protegida, aquí solo puede usarse para cuestiones humanitarias”, detalla Miró. En otros países, como Hungría, sí se aplican para herramientas automáticas de identificación facial. En Europa está pendiente de legislar.

Usuarios del metro con mascarilla / QUIQUE GARCIA (EFE)
Usuarios del metro con mascarilla / QUIQUE GARCIA (EFE)

Mascarillas y reconocimiento facial

Como señala el inspector del CNP, los delincuentes acostumbran a ir con la cara tapada, pero el uso de mascarillas ha dificultado aún más las labores de identificación. No es algo nuevo, ya que a Bastos han llegado a pedirle identificar a un sospechoso con un casco de moto puesto, rememora. Miró explica que ya han descartado varios retratos con tapabocas. “De los cuatro elementos principales del rostro —forma de la cara, ojos, nariz y boca— solo vemos uno, y sin esta información, el dibujo será una herramienta improductiva”, señala.

Otra de las técnicas que se aplican —también a través del mismo programa informático— es el envejecimiento facial, sobre todo en caso de desapariciones, pero ambos policías señalan que es muy imprecisa, ya que serán factores ambientes y el tipo de vida que lleve el sujeto los que marcarán su evolución. Quedan lejos todavía las gafas que utilizan los agentes en China para capturar a sospechosos, pero no tanto para aplicar la tecnología de reconocimiento facial en el metro, que ya emplea Francia para detectar, por ejemplo, a viajeros sin mascarilla.