La primera indemnizada por negligencia médica gracias al código civil catalán

La aseguradora Zurich se aviene a compensar a la hija de una mujer que falleció por una perforación en la arteria aorta durante una operación quirúrgica rutinaria

María Judith Lozano, quien interpuso una demanda de indemnización basándose en el derecho civil catalán que la aseguradora Zurich ha aceptado / CG
23.09.2018 00:00 h.
7 min

Marta Villanueva tenía 74 años cuando entró al quirófano para ser intervenida de una artredosis lumbar. Lo que tenía que ser una operación rutinaria y sin riesgo acabó en tragedia. Murió 24 horas después por una negligencia médica que le perforó la arteria aorta. Casi seis años después de batalla judicial, su hija María Judith Lozano ha conseguido que le dieran la razón.

Se trata del primer caso en Cataluña que se reconoce una mala praxis por parte de las autoridades médicas. El Juzgado de Primera Instancia número 13 de Barcelona ha validado el acuerdo alcanzado en el que la aseguradora Zurich se avenía a indemnizar a la hija de la víctima con 15.000 euros.

Los plazos

María Judith Lozano interpuso una demanda de indemnización basándose en el derecho civil catalán porque ya había pasado el plazo de un año para reclamar, que es el límite que establece el derecho civil español. Pese a que la multinacional se opuso en el pleito a la estimación del plazo de prescripción de la legislación civil catalana, finalmente llegó a aceptarlo. El Código Civil de Cataluña para este tipo de reclamaciones tiene establecido un plazo de tres años, lo que deja más margen a las familias para poderse defender ante negligencias médicas.

Los hechos ocurrieron en febrero de 2012 en el Hospital del Mar de Barcelona. “Cuando acudieron a mi despacho ya habían pasado dos años y medio. Pusimos una demanda civil, pero Zurich decía que había pasado el plazo. Finalmente, vio que el apartado clínico había sido inadecuado y entendió que el Código Civil de Cataluña es aplicable”, explica el abogado de la indemnizada, José Aznar Cortijo.

Mal aconsejada

Pero antes de eso pasaron toda una odisea de negativas y costas que, en caso de haber perdido el pleito, debería haber pagado la familia de la víctima. “Nunca nos había pasado una cosa así. Fuimos a un abogado que conocíamos, pero solo interpuso una reclamación e intentó que desistiéramos a denunciar porque estos litigios tienen mal pronóstico para las víctimas”, explica María Judith Lozano.

Al ver que tras un año no recibían respuesta por la reclamación decidió cambiar de abogado e interponer una demanda penal, que fue desestimada, pero la civil siguió adelante y, justo antes de llegar a juicio, la aseguradora se avino a pactar.

Las negativas

En la audiencia previa, sin embargo, tanto Zurich como el traumatólogo que operó a Marta Villanueva negaron cualquier responsabilidad por su muerte. “El médico ni siquiera tenía el coraje de mirarnos a los ojos ni saludarnos”, explica la indemnizada.

La aseguradora preparó para el juicio hasta cuatro peritos --de los que al final solo dos iban a ser citados como testigos-- que secundaban su versión de los hechos. Para la hija de la víctima, era su palabra contra la de toda la comunidad médica.

“Una negligencia muy desproporcionada”

Según María Judith Lozano, “Zurich presionó a los médicos” para que no contaran la verdad, ya que la versión que dieron en la audiencia previa en el juzgado ordinario de Barcelona contrastaba con la que expresaron ese 15 de febrero en el centro médico donde sucedieron los hechos.

“El médico que la operó nos dijo que mi madre no había venido de casa con la aorta perforada. Aceptó que algo había pasado, pero no sabía cómo”, abunda. A la misma conclusión llega su letrado: “Nadie va al médico para que le operen la espalda y muere por una hemorragia. Es una negligencia muy desproporcionada”.

Marta Villanueva

Una foto de la víctima, Marta Villanueva

La paciente estuvo perdiendo sangre una vez en el postoperatorio y cuando se dieron cuenta ya era demasiado tarde. “Mi madre era una persona muy vital. En ese momento vivía con uno de mis hermanos, cuidaba a sus nietos e incluso jugaba al fútbol con ellos”, explica su hija. María Judith Lozano prefiere hablar de "accidente" que de “negligencia”. Es consciente que esas cosas pueden pasar, pero no acepta el trato que recibió y que se prefiriera tapar lo sucedido. “Hay muchos intereses en juego. Después de lo sucedido he conocido muchos otros casos en los que ha sido imposible demostrar el error médico”, apostilla.

El alcance de las costas --en el caso suyo, de haber perdido, ascendían a más de 20.000 euros-- también hace que muchas familias se echen atrás.

Cambiar la legislación

Una de las críticas de las familias que han pasado por esta experiencia es que la justicia no da el tiempo suficiente para reponerte de lo sucedido.

El Código Civil español solo da un año de plazo para reclamar, lo que coincide con el momento de luto por la pérdida de un familiar o para la recuperación física tras esa mala praxis médica. Desde la plataforma de la que forma parte Lozano, Que no pase más, piden, entre otras cuestiones, ampliar el plazo. En su caso, ha sido gracias a la normativa catalana que se ha podido hacer justicia.

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