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Detención de Souleymane en los jardines de Sant Pau del Camp de Barcelona / CG

El parque de Souleymane, el niño de la cola de ocho años de Barcelona

'Crónica Global' visita Sant Pau del Camp, la zona cero de los menores extranjeros no acompañados de Cataluña, donde malviven olvidados por la administración

Elena Cuevas / Ignasi Jorro
21.04.2019 23:30 h.
7 min

Él es Souleymane, aparenta tener unos ocho años y pasa el día en el parque Sant Pau del Camp, en la zona más cercana al mar del barcelonés barrio del Raval. Sin embargo, no se dedica a jugar como lo haría cualquier otro menor de su edad. Souleymane es uno de los menores extranjeros no acompañados (conocidos por las siglas MENA) que vive de los robos y la droga que puede conseguir.

El parque se ha convertido en el punto de encuentro de menores migrantes cuyo único conocimiento es la vida en la calle. A esto se le une la existencia, en la zona baja del mismo parque, de un asentamiento de buscadores de chatarra, lo que en ocasiones se traduce en peleas y enfrentamientos que ponen en peligro la integridad de los que por allí pasean. Aunque pocos se atreven, según los vecinos de las calles colindantes, ya que la inseguridad es la norma de cada día y la policia ni está, ni se la espera.

"Aquí no viene nadie"

"Aquí no viene ni la Policía Nacional, ni los Mossos ni nadie", explica una vecina, a pesar de que desde Mossos d'Esquadra aseguran a Crónica Global que la zona verde cuenta con una patrulla permanente en sus inmediaciones. La residente explica que la situación de inseguridad que viven afecta incluso a los trabajadores municipales. "Los que vienen de la limpieza vienen acompañados con la Guardia Urbana y es el único momento en el que se ven agentes aquí", atestigua.

Los vecinos llevan luchando porque el parque vuelva a ser un lugar para la comunidad desde hace años y hacen hincapié en que el problema ha ido a más conforme el tiempo ha ido pasando. "Llevo peleándome con el Ayuntamiento de Barcelona dos años para que vengan y solucionen este tema", airea una residente, "Fui a un pleno y cuando dije que volvían a estar aquí los niños de la colaGala Pin [responsable del distrito de Ciutat Vella del equipo de gobierno que lidera Ada Colau] me dijo que no tenía noticias de ello y que hablaría con DGAIA. Pero el problema sigue aquí y ahora son más. Hay días que llegan a ser un grupo de 20 ó 30". 

Desatendidos

Souleymane es ya una cara conocida por aquellos residentes de El Raval que se atreven a pasear por el recinto. Tanto estos jóvenes como el propio parque se encuentran en un nivel de desatención tal por parte de las autoridades que su presencia y estado impiden a los que viven en los alrededores realizar actividades lúdicas y de ocio. No es extraño encontrar, en un corto paseo por la zona alta del parque, jeringuillas usadas, papeles de aluminio quemados y cristales rotos. Fuentes ciudadanas aseguran que los que aquí se congregan utilizan las fuentes para ducharse o lavar los pocos enseres que poseen. "Ni la Fundación Arrels [que trabaja con personas sin hogar] les deja entrar a ducharse", apuntan por un lado; "Están fatal, hasta tienen sarna", destacan por otro.

Los robos están a la orden del día, sobre todo con los turistas que, después de pasear por zonas de gran afluencia de personas como pueden ser el Paral·lel o Las Ramblas, vean esta zona verde de Barcelona un buen lugar para relajarse. "Esto es un sitio de hurtos continuos. El otro día quisieron pillarle el móvil a un turista delante de mí, no se esconden", atestigua la vecina. Unos trapicheos que hace que los menores inmigrantes caigan en las redes de las bandas organizadas como el tcharmile magrebí.

"Esnifados hasta arriba"

El parque de Sant Pau del Camp se divide, en la actualidad, por el lugar que ocupan diferentes grupos en riesgo social. "Los de las jeringas", que se colocan en la parte de arriba del parque según esta residente, "están aquí como tres o cuatro veces al día, la narcosala [en referencia a la sala Baluard, centro de intervención de drogodependientes que se encuentra cerca de este parque] se queda pequeña comparado con lo que hay aquí". Este diario se ha puesto en contacto con la sala Baluard, que depende de la Administración Pública, para preguntar sobre esta situación y la postura que mantiene para con estos menores. El centro ha detallado que su actividad se centra en la intervención con personas mayores de edad y que los menores dependen directamente del Servicio de Orientación sobre Drogas (SOD). Al finalizar la edición de esta información, aún no se ha tenido respuesta por parte del SOD sobre este tema.

La situación empeora, según los testimonios de los vecinos, a partir de las últimas horas de la tarde. Es entonces cuando más peleas se viven entre los diferentes colectivos que se refugian en este parque. En el caso de los MENA, en muchas ocasiones se encuentran bajo los efectos de la inhalación de cola y disolventes, "cuando llega la tarde, los menores van esnifados hasta arriba y no conocen a nadie" y comienzan las contiendas en las que los propios residentes del barrio aseguran que "vuela todo". "Se tiran piedras, litronas, ladrillos... todo lo que encuentran", apostillan. Souleymane es uno de ellos. Aparenta ocho años y nadie se hace responsable de él. Es su parque.