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El servicio de urgencias del Complejo Hospitalario de Navarrra, saturado desde su inauguración.

La veteranía de los médicos agrava el famoso 'efecto fin de semana'

Varios estudios corroboran que la mortalidad en hospitales sube un 20% desde el viernes por la tarde al lunes

Antonio M. Yagüe
4 min

En España no se hacen estudios o apenas se difunden para no alarmar. Y menos en este permanente período electoral que vivimos. Pero no es una leyenda urbana. Investigaciones de prestigiosos institutos británicos y estadounidenses revelan que los riesgos y la mortalidad de los pacientes que ingresan en hospitales desde la tarde del viernes al lunes, aumentan hasta en un 20% con respecto a un miércoles.

Los expertos le llaman efecto fin de semana y lo atribuyen a la reducción de medios técnicos y humanos que pueden atenderlos. El diagnóstico cuenta en España con un problema adicional: los médicos que tienen 55 años o más (unos 100.000) y que son muchas veces los más experimentados y prestigiosos, se pueden librar de las guardias de fin de semana. Eso se traduce no solo en el número de medios humanos durante estos días, sino también en su perfil.

Hasta en los partos

Un riguroso estudio de la  Universidad de Tuffs (Boston, EEUU) puso bajo el microscopio el ingreso hospitalario de casi 30 millones de pacientes. Resultado: la mortalidad aumentó entre un 10% y un 30% en todos los ámbitos, aunque menos en neonatología y cuidados intensivos donde los efectivos son prácticamente los mismos un miércoles que un domingo.

Pero incluso en este caso, otro estudio realizado por la School of Public Health, con datos de 1,3 millones de niños nacidos en hospitales británicos, ha constatado que existen más complicaciones en los nacimientos durante los fines de semana, tanto para las mujeres como para los recién nacidos. Conclusión: si los niveles de mortalidad fuesen parecidos a los de los miércoles, habría 770 muertes perinatales menos al año.

Tratamiento difícil

Antonio Zapatero, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), no duda de que el famoso efecto fin de semana es una evidencia científica. Pero ha advertido de que se trata de un tema complejo y su tratamiento es difícil. Requiere imponer un nivel similar de servicios el sábado y el domingo que en los días de labor o, al menos, de acortar distancias todo lo posible.

Junto a la avanzada edad de los galenos y su exención de guardias, gestores y asociaciones de pacientes apuntan otros factores difíciles de atajar. Habría que contratar más personal, reorganizar y alargar los horarios y los turnos de algunos profesionales sanitarios y, de paso, también habría que educar y seducir a los pacientes para que utilicen las emergencias durante los fines de semana solo si verdaderamente no pueden esperar al lunes.

Pero lo primero choca con la fragilidad de las arcas públicas, y lo segundo no requiere años sino décadas.

Médicos quemados

Por otra parte, los cambios en horarios y turnos siempre tropiezan con el poder de los sindicatos. Estos alegan que supondría quemar más a unas plantillas, cada vez menores y peor retribuidas. Un informe de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) asegura que el 30% de los médicos están quemados y que eso multiplica por siete las posibilidades de equivocarse con un paciente durante un turno largo.

Parece que combatir este problema no es una prioridad dentro del Sistema Nacional de Salud. Igual mejora tras el 26J. Pero tampoco figura en ningún programa.