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Un bebé se alimenta gracias a la lactancia materna / PIXABAY

Mitos y verdades alrededor de la lactancia materna

Las especialistas señalan que no se es mejor madre por posibilitar la lactancia materna, aunque tenga algunas ventajas en los primeros meses para el bebé

17 min

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta, mínimo, los seis meses de vida del bebé. En España, algo más del 80% de las madres inician la lactancia materna, pero sólo llegan con ella a los seis meses de vida del bebé el 24%. Los motivos del abandono temprano son muchos y variados, pero la mayoría tienen mucho que ver con falsas creencias alrededor de la lactancia materna que se han asentado con fuerza entre nuestra sociedad, también en muchos sanitarios, que ofrecen recomendaciones erróneas que acaban dando al traste con la lactancia materna de muchos bebés, como el ya desmentido mito de que hay que dar pecho únicamente cada tres horas --la lactancia, tanto materna como artificial debe ser a demanda del bebé.

Pese a que hay un 20% de madres en España que optan, tras parir, por la lactancia artificial como forma de alimentación para su bebé, un gran número de ellas optan por el biberón tras haber vivido “un fracaso en la lactancia materna (en hijos anteriores, o en actuales)”, explica Sara Cañamero, matrona y CEO de MaterNatal.

Deficiente acompañamiento

Otro grupo numeroso de madres acaba siendo víctima de un deficiente acompañamiento por parte de algunos sanitarios, que “sobre todo en las primeras horas y primeros días después del nacimiento no termina de ser satisfactoria. Así lo muestran las encuestas, por ejemplo, en Cataluña. La encuesta Plaensa muestra que muchísimas madres no están de acuerdo con el acompañamiento que han tenido en estos momentos tan cruciales. Es un punto complicado porque a los sanitarios no se les forma adecuadamente en lactancia materna y también encuentran el escollo de tener que hacer frente a turnos y a protocolos de trabajo que van muy en contra de las necesidades de las madres y los bebés. En el caso de la lactancia materna se requiere muchísima atención, muchísimo rato, one to one con la comadrona y la madre que esté amamantando para ir mejorando todos los aspectos relacionados con la lactancia”, considera Alba Padró, experta lactancia materna, consultora de Lactancia Certificada (IBCLC, por sus siglas en inglés) y cofundadora de LactApp, Alba Padró.

Una de las creencias más extendidas es que la leche artificial es igual que la leche materna. La comadrona Cañamero no cree que se deba entrar en una guerra de lactancia materna contra la artificial si las mujeres van a sentirse culpables por una u otra decisión, porque señala que "hay que respetar la decisión de cada mujer". Sin embargo, "como sanitaria creo en el deber de informar sin sesgo a las mujeres de los beneficios de la lactancia materna para ella, para su bebé y para la sociedad. Que ésta es muy superior en todos los aspectos a la artificial, pero que evidentemente no siempre es fácil, porque aparecen complicaciones: mastitis, grietas, dolor, ingurgitación… y si no estás bien acompañada, apoyada y asesorada puede ser duro. Lo que debe quedar bien claro, es que no se es mejor o peor madre por decidir, con todas las cartas sobre la mesa, cómo alimentar a tu bebé”, matiza.

¿Qué beneficios ofrece? 

Los beneficios de amamantar son múltiples y no sólo para el bebé, también para la madre. “Para el bebé: tiene anticuerpos que lo protegen de enfermedades prevalentes en la primera infancia; menos cólico de lactante, contiene exactamente todos los nutrientes que necesita en cada momento del día y en cada etapa del desarrollo (es un líquido vivo que cambia la composición según lo va necesitando el bebé); mejor biodisponibilidad de hierro; protege para que en la edad adulta no desarrolle enfermedades crónicas como obesidad y diabetes; protege de la caries dental; y un largo etcétera. Para la madre: mejor recuperación postparto (menos sangrado, menos anemia); ayuda a establecer un vínculo afectivo con su hijo; disminuye la probabilidad de depresión postparto; previene a largo plazo de la aparición de osteoporosis; es protector frente al cáncer de mama y ovario…”, detalla Cañamero.

Alba Padró y María Berruezo, al frente de LactApp, la aplicación sobre lactancia  / LACTAPP
Alba Padró y María Berruezo, al frente de LactApp, la aplicación sobre lactancia / LACTAPP

“Esta pregunta sobre los beneficios es muy habitual y lo cierto es que nos gustaría que se nos dejara de hacer”, insiste Padró. “No amamantamos por los beneficios. Los beneficios de la lactancia nos dan un poco igual. La lactancia debe ser placer, debe ser facilidad. Cada madre debe encontrar en la lactancia materna su razón para amamantar. Si la lactancia no es placentera, si no es una experiencia que se viva de manera positiva, por muchos beneficios que tenga, no tiene sentido. Además, cuando utilizamos mucho el discurso de los beneficios, lo que conseguimos es culpabilizar a las madres que, por lo que sea, no han podido o no han elegido lactancia materna, con lo cual estaría bien no centrarnos en los beneficios”, sostiene la cofundadora de LactApp.

Creencias erróneas 

Incide mucho Padró --y con razón-- en que la lactancia materna no debe ser una experiencia dolorosa. Y es que para esta reputada experta en lactancia materna “el mito más extendido es que la lactancia materna es dolorosa. Esto hace que muchas mujeres esperen pacientemente a que se solucione por sí mismo el proceso que están viviendo y a veces aguantan el dolor durante semanas o meses. Con lo cual es muy importante que las mujeres sepan que, si sienten dolor al amamantar, algún aspecto se puede mejorar”, esclarece.

Muchas mujeres habrán escuchado a alguien decirles que quizá su leche no es de buena calidad. Y no, “no es cierto haya leche materna de mala calidad. Toda la leche es de buena calidad. Puede existir una hipogalactia, que es una baja producción de leche. Pero toda la leche producida es de buena calidad”, desmiente la cofundadora de LactApp.

¿No alimenta el calostro?

En el ingreso hospitalario, muchas madres que en principio querían apostar por la lactancia materna, acaban dando al bebé su primer biberón porque éste llora. Piensan que el llanto puede ser por hambre, porque aún no han experimentado la subida de la leche y el bebé “sólo” ha tomado calostro. Lo deja claro Alba Padró. “El bebé no se queda con hambre los primeros días porque hay calostro. A pesar de que lo llamamos calostro, es leche y es la leche que el bebé necesita los primeros días, sobre todo para protegerse. El calostro sirve para tapizar todo el sistema digestivo del bebé y protegerle de enfermedades infecciosas. El calostro se sirve en poquita cantidad. Será cuando llegue la subida de leche cuando el volumen de leche aumentará, pero en ningún caso los bebés se quedan con hambre en los primeros días de vida”.

Una madre y su bebé, tras alimentarlo con la lactancia materna / CG
Una madre y su bebé, tras alimentarlo con la lactancia materna / CG

Muchos progenitores apuestan, agotados tras decenas de noches de despertares nocturnos, por sustituir las tomas nocturnas de pecho por un biberón de leche artificial. La producción de leche de todo el día, sin embargo, cambiará mucho. “Los niños tienen micro despertares nocturnos y en esos micro despertares nocturnos les sirven para saber que todo está bien. Los niños tienen un sueño muy parecido al de los ancianos, un sueño superficial, un sueño que no es profundo por pura supervivencia, porque aún son inmaduros y pueden hacer apneas. De esta manera, el sueño superficial les ayuda a estar siempre pendiente de los adultos y a la vez ir mamando. Nuestras hormonas por la noche, especialmente la prolactina, se disparan y de esa manera es como hacer un pedido de leche. Cuanto más mama el bebé por la noche, más leche vamos a tener al día siguiente”, confirma Padró.

Sacaleches y caries

Otra de las creencias más extendidas en cuanto a la lactancia materna tiene que ver con un aparato que, sin duda, ha hecho mucho más fácil la lactancia materna de muchas madres, tanto facilitándoles la vuelta al trabajo como, en caso de dificultades para dar el pecho, ayudándoles con la lactancia en diferido (extraer leche materna para facilitársela después al bebé). Muchas, sin embargo, se frustran al comprobar la poca cantidad de leche que se extraen con el sacaleches y se acaban preguntando si realmente su bebé no se quedará con hambre si la cantidad que mama el pequeño o pequeña es similar a la extraída con el aparato. “Con el sacaleches no se saca la misma cantidad de leche. El mejor sacaleches del mercado sin duda es el bebé, que es el que consigue los reflejos de eyección que hagan falta para conseguir la leche. Pero el sacaleches, por más bueno que sea, por más moderno que sea, a veces le resulta complicado producir una eyección. El sacaleches saca con facilidad o con cierta facilidad la leche acumulada, pero siempre habrá diferencias entre lo que el bebé consigue y la cantidad de leche que sacamos”.

Las visitas al dentista --si el profesional no está actualizado-- pueden acabar con una finalización abrupta de la lactancia materna. Muchas madres han visto como profesionales les recomendaban destetar al bebé --especialmente de noche-- para evitar producirle caries. Pero no, “la lactancia materna no produce caries, la caries es un proceso multifactorial que depende de la higiene, la alimentación, de los factores hereditarios o congénitos y no tiene tanto que ver con la lactancia materna. Es cierto que durante mucho tiempo los niños que tenían caries, aún a veces ahora, se les dice que retienen la lactancia materna especialmente nocturna. Pero esta información es totalmente errónea y dado que tenemos unos índices de lactancia materna paupérrimos y conociendo los beneficios de la lactancia materna, es una indicación muy poco acertada”, lamenta la cofundadora de LactApp.

Verdades a medias

Las primeras horas de vida: ¿fundamentales para establecer una lactancia exitosa? Se habla de las primeras horas de vida del bebé como vitales para establecer, con éxito, la lactancia materna. Es una verdad, pero con matices. “En ese primer período del nacimiento, esas primeras dos horas, el bebé es especialmente sensible al aprendizaje y a encontrar el pecho y empezar a mamar. La separación de madre y bebé siempre supone dificultades en el inicio de la lactancia. A pesar de ello, esto no implica que la lactancia materna no pueda ser exitosa si bebé y mamá han sido separados. Una vez se reencuentran, pueden empezar de nuevo, empezar con el piel con piel, dejar que el bebé busque el pecho e iniciar el proceso”, señala la experta Alba Padró.

“Existe de un 4 a un 5% de la población mundial femenina que tiene lo que llamamos hipogalactia, que es una baja producción de leche, normalmente relacionada con patologías previas. Y en estos casos es difícil conseguir que la glándula responda a la estimulación que se le requiere. En estos casos habrá menos leche. No quiere decir que no haya leche. Va a haber, pero seguramente insuficiente para mantener una lactancia materna exclusiva”, corrobora Padró.

¿Y las mujeres con cirugía estética? 

Uno de los motivos que llevan a muchas mujeres a decantarse por la lactancia artificial es tener una cirugía previa de pecho. Y esta creencia tan extendida lleva algo de razón. “Cualquier tipo de intervención en la glándula mamaria puede producir una baja producción de leche. Va a depender mucho de cómo esté hecha esta operación. A priori siempre se puede empezar la lactancia materna y después se tendrá que ver si el pecho responde. Y en este caso se podrá conseguir una lactancia materna exclusiva o si no responde, se podrá optar por una lactancia mixta”, cuenta Alba Padró.

Pero surgen más cuestiones. ¿Cogen menos enfermedades respiratorias los niños que han sido alimentados con lactancia materna? “Sí, la evidencia científica nos dice que los niños amamantados enferman menos de patología respiratoria y digestiva durante los primeros años de vida”, concluye Padró.

Una vez esclarecidas las falsas creencias más populares sobre lactancia materna, la matrona Sara Cañamero cree importante subrayar que “cada mujer, cada madre, sabe qué es lo mejor para su hijo. Cada decisión que tomamos no está tomada a la ligera, las madres siempre deseamos y buscamos ofrecer lo mejor para nuestros pequeños. Y lo mejor para ellos es que nosotras, sus madres, estemos bien. Y con esto último me refiero a que lo largo de los años me he encontrado en consulta con mujeres “luchando” por mantener una lactancia materna que ha sido un calvario, sufriendo en cada toma, viviendo por y para la teta… sin disfrutar de la maternidad. Y eso no puede ser. Por mucho que sepamos, a nivel bioquímico o de composición nutricional, que la leche materna es superior, no debemos dejar de disfrutar de nuestra maternidad, de los primeros momentos con nuestro recién nacido, de ser felices. Eso creo que es lo más importante”.