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La Guardia Civil detiene a Bernardo Montoya / EFE

La Guardia Civil sobre el asesino de Laura Luelmo: “Era un sospechoso con mayúsculas”

La víctima murió el día de su desparación en el lugar donde apareció su cadáver, según la Benemérita

26.12.2018 12:32 h.
6 min

La Guardia Civil ha explicado este miércoles que el asesino confeso de Laura Luelmo en El Campillo, Bernardo Montoya, era “un sospechoso con mayúsculas” pero que en un principio no tenían “indicios contra él”. De hecho, Montoya estuvo el jueves en un centro de salud quejándose de un golpe en las costillas, lo que indicaba que podía haber tenido un forcejeo con la víctima, según el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva, Ezequiel Romero.

La Benemérita ha explicado que el cuerpo de Laura se encontró en una zona de jaras, una vegetación que alcanzaba una altura aproximada de un metro, lo que impedía que el que pasaba por allí pudiese verlo. Según los investigadores, el lugar en que apareció ya fue inspeccionado el domingo sin resultado. Además, los forenses sostienen que la víctima sufrió una agresión sexual que se produjo en el campo en que se halló el cadáver y que, a falta de conocer los resultados de la autopsia, habría muerto el mismo día de su desaparición en el lugar en que fue encontrada.

"Nos cuenta una película"

Romero ha explicado que el asesino confeso de Luelmo "nos cuenta una película" pero "también se autoinculpa". Montoya cuenta a los investigadores que inició contacto con la víctima cuando ésta le pregunta donde puede encontrar un supermercado. El entonces sospechoso relata que ella "le ha gustado mucho" y que por eso dedice ir con su coche a esperarla a la tienda. Según los detalles que ha desvelado la Guardia Civil, éste cuenta que la intenta introducir en su vehículo, que ella se golpea en la frente y "queda muy mal", y como se asusta decide "tirarla en el campo, en el lugar en que apareció el cadáver".

Eso sí, Montoya niega ante los agentes que haya cometido cualquier tipo de agresión. El asesino confeso dice que solo se limitó a quitarle los pantalones y a realizarle una serie de tocamientos antes de volver a su casa. El cuerpo de Laura apareció desnudo de cintura para abajo, según los investigadores. Y tras el levantamiento del cadáver, los forenses comprueban que ha sufrido "diversas agresiones", sostiene Romero.

Cambio de versión

Según ha explicado la Guardia Civil, Montoya dice después que la trasladó con una manta en la que puede haber sangre suya y también de Luelmo. Vuelve a por la manta, que mete en el coche, y la tira en otro lugar, que describe a la Guardia Civil, que la encuentra.

El asesino confeso también cuenta a la Benemérita que ha roto el móvil de la víctima, cuya batería aparece en una bolsa, también las llaves del coche y un monedero vacío así como una cartera con documentación.

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Agentes de la Guardia Civil trabajando en el dispositivo de búsqueda de Laura Luelmo / GUARDIA CIVIL

Andar, no correr

Según han desvelado los investigadores de la Unidad Central Operativa (UCO), Laura no salió a correr, algo que tenía prohibido por prescripción médica, sino a andar por la zona.

Luelmo avisó a su novio el pasado miércoles 12 de diciembre, día de su desaparición, de que salía a andar. Según la familia de la víctima, ésta no se adentraba en zonas boscosas durante sus paseos, sino que "era miedosa a la hora de salirse del entorno donde hay personas".

Seguimiento a Montoya

Los investigadores ponen el foco en Bernardo Montoya desde el incio de la desaparición de Laura. Así, el equipo de policía judicial ve un vecino salir de la casa con objetos y proceden a su identificación. Éste, que es Montoya, cuenta que nunca ha visto a la víctima, pero la Guardia Civil dispone una patrulla en el domicilio y precintan la casa de Luelmo, razón por la que éste ya no vuelve al lugar.

Días después, los agentes colocan una baliza de seguimiento en el coche del sospechoso, que les lleva a su detención y posterior confesión del crimen.

Autopsia

El cadáver de la joven profesora zamorana de 26 años continúa en las dependencias del Instituto Anatómico Forense de Huelva a la espera de los resultados de la autopsia. Laura Luelmo desapareció el 12 de diciembre en la localidad de El Campillo, en Huelva, adonde se había mudado pocas semanas antes para trabajar en un instituto de Nerva.

La joven fue vista por última vez ese día cuando salió a andar por la localidad. A partir de ese momento, se montó un dispositivo para dar con ella ante la posibilidad de que hubiera sido raptada e incluso agredida. Cinco días después el cadáver de la profesora fue encontrado entre unos arbustos en un sendero cercano a la carretera nacional N-435 Huelva-Badajoz.

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