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La aplicación de WhatsApp en un teléfono móvil

Las claves para conseguir que te echen del grupo de padres de WhatsApp

Un usuario relata el suplicio de pertencer a un chat escolar y cómo consiguió ser expulsado

16.12.2018 11:55 h.
6 min

Los grupos de WhatsApp, como todo, tienen ventajas e inconvenientes. Uno de los quebraderos de cabeza que producen es el envío masivo de mensajes, vídeos e imágenes que acaban por colapsar nuestros teléfonos.

Si se trata de amigos o familiares, se entiende la falta de seriedad de las conversaciones, e incluso la saturación con todo de tipo de mensajes que pueden no ser del agrado de todos. Pero, ¿y si hablamos del grupo de padres del colegio?

Grupo de padres

Un usuario de Twitter, bajo el sobrenombre de Eugenio d'Ors, ha compartido las claves para conseguir ser expulsado del chat de WhatsApp cuando éste se presenta como una herramienta inútil. El caso es que este hombre fue incluido en un grupo de padres y madres que tenía contacto desde la guardería, por tanto, pudo ver quién “dirigía el cotarro”.

“En realidad todo empezó en la reunión que se hizo en junio para darnos la bienvenida al colegio. Yo ahí ya me puse de mal rollo, porque detecté una cuchipandi de papis y mamis, unos quince, que ya se conocían de la guardería. Ya se estaban haciendo los dueños del cotarro”, explica a través de las redes sociales.

“Los Pollitos de P3”

Tocó votar al delegado, y ese “grupito”, señala el padre, se decantó por un tal Alex, lo que hizo que empezase ya a sentir bastante rechazo, aunque lo aceptó. A partir de ahí, Alex tomó el control y creó un grupo de WhatsApp con el nombre de “Los Pollitos de P3”, “terror”, sostiene el tuitero.

“La cuchipandi se dedicaba a poner sus gracietas que solo entendían ellos. Incluso quedaban entre ellos desde el chat. Todo esto en julio. El curso ni siquiera había empezado. Recuerdo que pregunté una cosa sobre el cuaderno de inglés. Silencio”, critica.

Las claves para ser expulsado

El padre, que no recibió respuesta a dudas relacionadas con el curso escolar, pero sí sufría la cadena de mensajes que el resto de progenitores intercambiaban para quedar, decidió intervenir de nuevo en el chat: ”Hola, ¿podríamos reservar este chat para asuntos del colegio, por favor?". Silencio. Al cabo de una hora, uno contesta: "Se puede silenciar...". Contesto: "Si se silencia ¿qué función hace entonces?”.

"Me contesta otro: "La misma, lo vas mirando". Contesto: "Es que lo que molesta es la cantidad de mensajes que nada tienen que ver con el curso". Silencio. Por la noche, otra vez. Venga a vibrar el móvil. Miro. Estaban organizando la barbacoa de mañana. La madre que los parió”, explica.

“Cariño, ¿has colgado la ropa?"

El padre, harto del comportamiento del resto de progenitores decidió dirigirse a su mujer a través del propio chat: "Cariño, ¿has colgado la ropa?”. Su señora también entró al trapo: "Sí, pero el calzoncillo del niño lo he vuelto a meter, que no veas”.

Así continuaron la conversación preguntándose sobre cuestiones domésticas, hasta que…llegó el eterno debate de la tortilla de patatas: “¿con cebolla o sin cebolla?” Y provocó una ecatombe en el chat de Whatsapp. “Se formó un debate impresionante. Y la cuchipandi callada. Yo me vine arriba. Envié la foto del negro de Whatsapp. Ya sabéis”, comenta el usuario de Twitter.

Expulsión

“No tardaron en saltar varias mamis y algún aliado. Que qué vergüenza, que por favor, que qué me había pensado. Yo de vez en cuando añadía "jajajaja" y ya está. Intervino el administrador. "Cualquier otro mensaje de mal gusto y tendré que tomar medidas". Me la dejó botando”, señala.

Este padre hastiado de aguantar un chat creado para debatir cuestiones escolares con otros progenitores decidió lanzar un órdago al administrador del grupo para conseguir la expulsión. “Yo no lo haría, Alex, no creo que aguantes la comparación con el negro”, escribió. Segundos después estaba fuera del grupo.

El móvil de su mujer

El padre, por fin liberado, continuó leyendo los comentarios a través del móvil de su mujer, que seguía en el grupo. Según cuenta, se generó un debate de partidarios y detractores de su acción.

“Hace tres meses que comenzó el curso y no me saluda nadie, tampoco yo doy pie, siempre me mantengo alejado de los grupitos, me provocan urticaria”, sentencia.