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Flores de gardenia como las que el grupo criminal desmantelado utilizaba para la producción del falso azafrán / EUROPA PRESS

Desmantelan un grupo criminal que comercializaba con gardenias pulverizadas como si fueran azafrán

La mercantil obtenía unos beneficios cercanos al 800% mediante un fraude agroalimentario prácticamente indetectable

3 min

La Guardia Civil ha desmantelado un presunto grupo criminal que se dedicaba a comercializar con supuesto azafrán, pero que en realidad resultó ser gardenia pulverizada y modificada molecularmente. En esta operación han detenido e investigado a once personas como presuntos autores de delitos contra la salud pública, contra el mercado y los consumidores, estafa y pertenencia a grupo criminal.

Asimismo, los agentes del instituto armado han investigado a tres mercantiles, a través de las cuales los implicados comercializaban con el extracto de gardenia pulverizado en todo el territorio nacional. La operación --bautizada como 'Garden'-- ha sido desarrollada por Seprona en Málaga, Barcelona, Alicante, Granada y Almería.

Un método casi indetectable

El grupo criminal consiguió desarrollar un método de fraude agroalimentario prácticamente indetectable, según el propio instituto armado. Para ello, disminuían la concentración --hasta casi su eliminación-- de la única molécula que diferencia al azafrán pulverizado de la flor de la gardenia común. 

Además, ambos tienen características de color muy similares, pero los costes de adquisición de la gardenia son significativamente inferiores a los necesarios para adquirir la misma cantidad de azafrán para la elaboración del colorante alimenticio. Aunque esta flor no se considera un alimento en la Unión Europea, los investigados importaban extracto de gardenia sin cumplir con ningún estándar de seguridad e incumpliendo todos los protocolos de salud y calidad alimentaria. 

A la venta en en grandes superficies

La gardenia procedía de una fábrica de China dedicada a la elaboración de colorantes, que la hacía pasar por azafrán con un etiquetado falso a requerimiento de las empresas españolas. 

Una vez en España, se almacenaba y manipulaba siguiendo las exigencias de los clientes. Finalmente, se introducía en el mercado a través de grandes cadenas de distribución, siendo consumido por la población española que pagaba por él al precio del azafrán.

Un beneficio de tres millones de euros

Mediante este fraude, la principal mercantil investigada habría ganado más de tres millones de euros. De hecho, el precio de adquisición del producto real era tan bajo que la al comercializarlo obtenía unos beneficios cercanos al 800%

En esta operación se han intervenido más de 2.000 kilogramos de supuesto azafrán adulterado valorado en más de 750.000 euros, que ya han sido retirados del mercado.