Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Centro escolar Roig Tesalia, escuela que cierra y que supone un doble drama para una familia con un niño autista / STREET VIEWS

Cierra el colegio Roig Tesalia: el doble drama de una familia con un hijo autista

Los padres de Eric tienen hasta el 4 de febrero para elegir un nuevo centro que se adapte a las necesidades del menor, una tarea que no está siendo fácil

7 min

Encontrar el colegio que mejor se adecue a las necesidades de un hijo es un trámite complicado y trabajoso. Coinciden la mayoría de padres que se hayan tenido que enfrentar alguna vez a ello. Sin embargo, está suponiendo un doble drama para unos padres cuyo hijo tiene un grado severo de Trastorno de Espectro Autista (TEA). Eric ha conseguido, tras mucho esfuerzo –y recursos económicos de su familia— adaptarse muy bien al día a día en una escuela ordinaria, a pesar de su situación, muy distinta a la del resto de chicos de su edad (10 años).  

El pequeño necesita ayuda para realizar actividades rutinarias: para comer, ducharse, vestirse o hacer sus necesidades. También requiere apoyo para relacionarse con otros niños –porque vocaliza "palabras contadas"–, para participar en las actividades escolares o para entender las normas de un juego. “No puede estar solo y tiene que hacerlo todo acompañado”. Así define su madre Patricia su día a día. Una rutina que se ha visto truncada por una noticia inesperada: su colegio cierra y tienen que buscar otro.   

Pueden elegir un centro hasta el 4 de febrero

Casi 300 alumnos de la escuela Roig Tesalia –en el Baix Guinardó (Barcelona)– buscan de forma “desesperada” una plaza donde poder estudiar a partir del próximo curso. La dirección del centro se jubila y no cumplen con los requisitos para pasar a ser público, por lo que, de la noche a la mañana, las familias deben buscar una alternativa donde escolarizar a los menores. Una tarea que no es fácil para nadie, pero mucho menos en el caso de Eric.

El 20 de enero conocieron la noticia. Un anuncio que les llegó de sopetón y que afrontan con “indignación”. El Consorcio de Educación de Barcelona les ha ofrecido elegir otro centro una semana antes de que se abra el periodo de inscripción para garantizarles una escuela de proximidad, y tienen que tomar una decisión, como muy tarde, el 4 de febrero.

Eric, alumno con TEA de la escuela Roig Tesalia / CG
Eric, alumno con TEA de la escuela Roig Tesalia / CG

Mil euros mensuales en terapeutas y cuidadoras

Diez días en los que Patricia ha movido “cielo y tierra para conseguir un colegio que mejor se adapte a las necesidades” de su hijo. Aunque cuenta con muy pocas alternativas, teniendo en cuenta que la opción de elegir un colegio público “la descarta” porque no le dan las facilidades que sí le daba el actual (concertado). En el sistema público no se permite el acceso de personal externo que dé apoyo a los alumnos con TEA. Algo con lo que Eric sí cuenta en el Roig Tesalia: un plan individualizado, una persona que le adapta los materiales y que le ayuda a interactuar con el resto de compañeros.

De hecho, los padres explican a Crónica Global que invierten 1.000 euros mensuales en terapeutas y cuidadoras. Un recurso que, por suerte, se pueden permitir, pero también gracias a la voluntad del centro. “Es una escuela abierta y flexible”, manifiesta la madre del menor, quien asegura que la “excelente predisposición que tuvieron desde un principio” ha ayudado mucho a que su hijo evolucione. “Tiene un grupo de amigos que lo quieren mucho”.

Un solo colegio con una sola plaza

Patricia solo ha encontrado un centro que se adapte a lo que busca: el Nou Patufet, también concertado. Pero solo hay una plaza, y no se le garantiza que sea para Eric. Algo que le preocupa porque, de no ser así, tendría que acabar escolarizándolo en un centro público durante un año y, para el siguiente, volverlo a cambiar a otra que se ajuste a la situación. Es el peor de los escenarios, pero el más probable, dice esta madre “desesperada”, que critica la falta de recursos de los centros públicos.

Un punto de vista que comparten desde la Federación Catalana de Autismo. Su directora técnica, Marta Robles, lamenta que decisiones de este tipo se comuniquen con tan poco margen de tiempo. De hecho, es algo que podría influir en algunas personas con TEA, como el caso de Eric. “En algunos casos, los niños del espectro autista necesitan anticipar mucho los cambios para hacerse a la idea, ya que pueden tener dificultades para autorregularse y ajustar su conducta”, asegura.

Un aula de la escuela Nou Patufet / NOU PATUFET
Un aula de la escuela Nou Patufet / NOU PATUFET

Falta personal especializado

De hecho, explica que incluso algunas personas sufren con cambios menores, como la ubicación de un mueble. “Si sucede con cosas como esa, imagina cómo puede ser un cambio relacionado con un lugar donde pasa la mayor parte de su tiempo”. Un hecho que podría tener afectaciones en cuanto a la salud mental y podría provocar incluso ansiedad. En declaraciones a este medio, Robles también destaca todo el trabajo que queda por hacer en la escuela pública. “Debería dar respuesta a las necesidades, pero la falta de personal especializado en algunos casos lo impide”.

Aunque desconoce los detalles del caso, la directora de esta entidad vaticina que el menor podría sufrir consecuencias con esta alteración de su rutina. Hasta que “vuelva a acostumbrarse” a la nueva situación podría “afectar a sus habilidades y a su rendimiento académico”.

La situación de Eric destapa la odisea de algunas familias en estos casos. El servicio público no cubre las necesidades de las personas con Trastorno de Espectro Autista y dependen, en gran medida, de los recursos que tengan. “Una de dos: o los padres tienen recursos y pueden permitirse acudir a asociaciones o centros privados, o pueden quedarse sin un apoyo que es muy importante para ellos”.