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La VPO de Joaquim, con discapacidad del 99% en la calle Claramunt del Bon Pastor / GOOGLE MAPS

El Ayuntamiento de Barcelona se niega a adaptar la VPO de una persona con una discapacidad del 99%

Joaquim, en silla de ruedas y con botas ortopédicas, reclama el cambio de bañera por un plato de ducha para poder asearse

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Joaquim Esteve (46 años, Barcelona) tiene una discapacidad reconocida del 99% de carácter permanente. En diciembre del año pasado accedió a una vivienda de protección oficial (VPO) en la calle Claramunt del Bon Pastor, pero sin las adaptaciones que necesita por su minusvalía. Tras presentar dos instancias ante el Patronat de l’Habitatge de Barcelona, ahora el Ayuntamiento se niega a costearle el cambio de bañera a un plato de ducha para que pueda asearse.

Debido a su estado, se desplaza en silla de ruedas y necesita botas ortopédicas. Vive con uno de sus hermanos, Jorge, que tiene una discapacidad del 65% y no dispone de movilidad suficiente para poder ayudarle en las tareas de aseo. De hecho, solo la disposición del bidet ya limita su acceso al baño.

Un año de espera

A pesar de haber presentado la primera instancia ante el Patronat hace un año, y una segunda hace más de un mes, no ha obtenido respuesta. Ahora, el consistorio responde a su petición autorizando las obras en la vivienda de titularidad pública, pero haciéndole saber que ha de costearlas de su bolsillo. “No puede pagar la reforma porque no tiene ese dinero”, lamenta Enrique, otro de sus hermanos.

La legislación establece que las VPO deben contar con una reserva del 3% de pisos adaptados para personas con movilidad reducida. En el caso de Joaquim, como no había disponibilidad, le asignaron un piso estándar. El problema reside en que el consistorio y el ente dependiente titular de la vivienda se niegan a sufragar la instalación del plato de ducha que permita que este barcelonés pueda mantener su higiene diaria sin que sea un problema. 

Pagar la obra de su bolsillo

Desde el consistorio contestan a la familia Esteve que “no hay ningún inconveniente en autorizar el cambio siempre y cuando las obras respeten la normativa vigente”. Eso sí, rechazan hacerse cargo de las obras.

“Los trabajos los llevará a cabo el titular del contrato de la vivienda por su cuenta y el Institut Municipal de l’Habitatge no participará”, añade la comunicación que el consistorio ha remitido a Joaquim. Es más, advierte que cualquier desperfecto que se derive de la modificación también correrá a cargo del solicitante de la misma.

Vivienda adaptada para movilidad reducida

Enrique va más allá, y denuncia que en un principio su hermano se negó a acceder a una VPO que no estuviese adaptada a sus necesidades. Finalmente, y ante la insistencia de una de las trabajadoras del Patronat, accedió, bajo la promesa de una posterior obra para instalar el plato de ducha. Una promesa que no se ha llevado a cabo, y que hace que el aseo diario de Joaquim se haya convertido en una odisea.