Así es el club de moteros formado solo por policías

“Cuando nos ponemos el chaleco del MC es como si lleváramos el uniforme policial”

Un grupo de policías miembros del club motero Gunfighters / GF
16.12.2016 00:00 h.
5 min

Se llaman Gunfighters MC (Motor Club) y es una organización internacional. En Barcelona son unos 30 y para entrar a formar parte del grupo se deben cumplir dos requisitos: el primero, tener una moto tipo cruiser americana, del estilo tradicional estadounidense. Se admiten Harley Davidson, Victory o Indian, e incluso una de cada diez pueden ser japonesas. El segundo, ser policía. “Da igual el cuerpo, aquí dentro hay de todo: Guardia Urbana, Mossos d’Esquadra, Policía Nacional y Guardia Civil”, explica a Crónica Global el presidente del llamado Barcelona Chapter, cuyo alias, road name en su argot, es Espartano.

Los Gunfighters lucen un chaleco de piel negro, con el nombre del club en la parte superior, el país del que son en la inferior y, en la parte central, el dibujo de una calavera con sombrero y dos pistolas apuntando a quien la mira. Cuando alguien quiere entrar, solo tiene que enseñar su placa para identificarse y empezar a adentrarse en el mundo de los moteros: participar en las rutas, eventos, aniversarios o mítines. “Lo que buscamos, principalmente, es que sean buenas personas”, sostiene el presidente. A esa figura se le llama hangaround.

Miembros de los Gunfighters en un encuentro internacional en Barcelona / GF

Miembros de los Gunfighters en un encuentro internacional en Barcelona / GF

Adentrarse en el club

El siguiente paso es entrar formalmente al MC, tras rellenar una inscripción y elegir su road name. Es lo que se conoce como prospect, un miembro sin voz ni voto que no puede participar en las reuniones y al que le tocará limpiar, servir copas, vigilar las motos de los demás o darle seguridad al presidente en caso necesario. Su chaleco no lucirá la calavera hasta que, después de un año y medio o dos, tenga la confianza de todo el grupo para ser uno de ellos. “Tienes que ganarte los colores para que, cuando te los hayas conseguido, puedas sentirlos tuyos. Te da un sentimiento de pertenencia al grupo” explica Espartano.

En la cúspide de la jerarquía se encuentran el presidente, vicepresidente, secretario y tesorero, los cuatro cargos que se llevan a votación. Los demás cargos son de confianza. Como el road captain, o capitán de ruta, que se encarga de decidir quién va el primero, quién en la cola y quién corta el tráfico en las rotondas para evitar que el grupo se separe.

El House Club de los Gunfighters, en L'Hospitalet del Llobregat / CG

El House Club de los Gunfighters, en L'Hospitalet del Llobregat / CG 

Conciertos en el Club House

Los Gunfigthers también tienen una banda de rock, de nombre 76. El 7 porque es el número del abecedario en el que se encuentra la letra G y, el 6, por la F. Los policías moteros de la 76 tocan en su propio Club House, o local motero, situado en L’Hospitalet del Llobregat. Cuando uno ajeno a esta hermandad acude a uno de sus conciertos tiene la sensación de estar en un capítulo de la mítica serie Sons of Anarchy. Mientras suena en directo la canción de la banda sonora de fondo, protagonizan escenas propias de la ficción, como desembozar la taza del váter con un mocho al más puro estilo estadounidense. Aunque a estos moteros les va más la música española de los 80 y se desgañitan cantando temas de Loquillo.

Saben que el suyo es un mundo alejado de la sociedad y que no siempre son bien recibidos. “Suele asociarse un grupo motero a la delincuencia, pero cuando nosotros nos ponemos el chaleco del MC es como si lleváramos el uniforme policial. Nos divertimos y no vigilamos a nadie, pero no infringimos ninguna regla”, relata el presidente. Asegura que no tienen ningún tipo de relación con los moteros que se definen como el 1% fuera de la ley, como los Hell Angels, los Bandidos, los Jaguars o los Jockers, entre otros.

Ruta motera internacional de los Gunfighters / GF

Ruta motera internacional de los Gunfighters / GF 

“Somos policías a los que nos gustan las Harley y disfrutamos saliendo en rutas, haciendo encuentros policiales a nivel internacional en los que nos contamos cosas tan comunes como lo que cobra cada uno en su cuerpo policial. Nada más”.

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