El control del jabalí abre un pulso entre agricultores y cazadores
Los agricultores desbancan a los cazadores en el control del jabalí en Girona: "Sois unos pistoleros"
La reciente autorización de la Generalitat para que los agricultores puedan abatir jabalíes de noche durante todo el año ha abierto un conflicto en Canet d'Adri (Gironès)
Los cazadores denuncian falta de coordinación y el sector agrario defiende la medida para proteger los cultivos
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"Sois pistoleros, no sois cazadores". Con ese reproche, grabado de noche junto a una carretera de Canet d'Adri, en la provincia de Girona, un vecino increpa a un agricultor que acaba de abatir a una cría de jabalí.
"Tengo permiso para hacer lo que no hacen los cazadores", responde el agricultor.
La escena resume las tensiones surgidas en el entorno de Rocacorba tras la reciente flexibilización de las medidas de control poblacional del jabalí impulsada por la Generalitat.
Lo que para el sector agrario supone una herramienta para reducir los daños que la sobrepoblación provoca en los cultivos, los cazadores lo consideran el inicio de un modelo "más propio de un safari nocturno que de la gestión cinegética". "Van en un pick-up con el rifle cargado y disparan donde ven un animal", describe Jorge Cuevas, vicepresidente de la Associació de Propietaris de Caça (APC).
Contra la sobrepoblación
La expansión del jabalí y los daños recurrentes en los cultivos llevaron a la Generalitat a incorporar nuevas herramientas de gestión dentro del Decret Llei 5/2024, aprobado inicialmente para apoyar al sector agrario afectado por la sequía.
Una piara de jabalíes
En ese marco nació el primer Plan de Control Poblacional (PCP) del jabalí en Rocacorba, aprobado el 3 de junio de 2025.
El plan permitió, por primera vez, que los agricultores autorizados utilizaran armas de fuego para abatir jabalíes en defensa de sus tierras durante los periodos más sensibles de siembra y crecimiento.
Luz verde todo el año
Tras evaluar los primeros meses de aplicación, el Departamento de Agricultura de la Generalitat decidió ampliar esas autorizaciones a comienzos de 2026.
Desde entonces, los agricultores autorizados pueden actuar durante todo el año cuando exista riesgo de daños mediante métodos selectivos, como las esperas nocturnas fijas o los recorridos itinerantes.
Las montañas de Rocacorba en una imagen de archivo
La memoria técnica que acompaña la modificación indica que la experiencia había contribuido a reducir los daños en los cultivos y concluye que la participación de los agricultores "no ha interferido negativamente con la gestión del coto".
El balance del primer año
El propio informe identifica a Canet d'Adri como el caso más significativo del plan. Allí, los agricultores abatieron 46 jabalíes durante los primeros meses de aplicación, frente a, por ejemplo, la decena registrada entre las dos áreas de Amer y la Vall de Llémena, donde también se desarrollaron actuaciones similares.
La Secció d'Activitats Cinegètiques i Pesca Continental destaca, además, que en ese coto las capturas realizadas por agricultores superaron a las efectuadas por el titular cinegético.
Ante este dato, Raquel Serrat, coordinadora nacional de Unió de Pagesos, explica que, durante la Taula del Senglar, la conselleria les comunicó que el plan había alcanzado los objetivos previstos, aunque lamenta que esos resultados todavía no se hayan hecho públicos.
Una reclamación histórica del campo
Para el sindicato agrario, la ampliación responde a una demanda de largo recorrido. "Llevamos 20 años denunciando los daños a la agricultura. Había payeses que habían dejado de cultivar porque las pérdidas económicas eran muy importantes", apunta Serrat.
La organización recuerda que la ley estatal de caza de 1975, a la que sigue sujeta Cataluña, reservaba tradicionalmente el control de la fauna cinegética a las sociedades de cazadores.
Los recorridos nocturnos
Buena parte de las críticas de los cazadores se centran en los recorridos nocturnos itinerantes, una modalidad que permite a los titulares de explotaciones desplazarse entre distintas parcelas durante una misma noche para proteger los cultivos.
El vicepresidente de la APC sostiene que este sistema dificulta el control efectivo de las capturas y de las zonas donde se producen los disparos.
Los restos de un jabalí abatido en Canet d'Adri
"Nosotros sabemos cuántos animales abatimos en batidas o en esperas, pero no tenemos conocimiento de los que matan otras personas dentro del coto", afirma.
Por fuera del límite
Las sociedades de cazadores denuncian, además, que algunos agricultores estarían actuando más allá de las parcelas comunicadas en sus autorizaciones, una acusación que se vincula directamente a las tensiones vecinales registradas durante los últimos meses.
Toni Bosacoma, presidente de la Societat de Caçadors Rocacorba-Canet d'Adri, insiste en que las sociedades de cazadores no cuestionan que los agricultores puedan defender sus cultivos. "El problema es cómo se está haciendo", resume.
"Si un jabalí pasa por su campo y lo matan allí, no hay ningún problema. Lo que ocurre es que van por todas partes disparando y dejan animales en medio de los campos", asevera.
Un campo después de que un grupo de buitres se comiera los restos de un jabalí abatido
Disparos nocturnos
Las discrepancias también han llegado al vecindario. En las últimas semanas se han producido quejas de residentes que aseguran haber oído disparos cerca de viviendas y masías.
Desde el Ayuntamiento de Canet d'Adri admiten que conocen la situación, aunque relativizan parte del impacto acústico.
Fuentes municipales argumentan que "el ruido por la noche se multiplica porque hay silencio y da la sensación de que los disparos se producen mucho más cerca de las casas de lo que realmente ocurre".
El consistorio subraya, además, que las autorizaciones corresponden a la Conselleria de Agricultura, y que el seguimiento operativo depende de los Agents Rurals.
Gestión de los animales abatidos
La retirada de los jabalíes abatidos es otro de los puntos que enfrenta a agricultores y cazadores.
Los responsables de los cotos aseguran haber encontrado animales muertos en campos, caminos e incluso cursos de agua.
Temen que estas situaciones puedan convertirse en un problema sanitario, especialmente ante la preocupación existente por la propagación de la peste porcina africana.
Cuevas advierte que la presencia de restos atrae grandes concentraciones de buitres que terminan causando daños adicionales en los cultivos.
Un grupo de buitres alrededor de un cadáver de jabalí en la zona de Rocacorba
"El jabalí puede haberse comido un metro cuadrado de campo, pero los buitres acaban destrozando cientos de metros alrededor", señala.
Bosacoma comparte esta preocupación y reclama una mayor supervisión sobre el destino de los animales abatidos.
Frente a estas acusaciones, Unió de Pagesos insiste en que la obligación de retirar los animales está recogida en la normativa, y asegura que no tiene constancia de incumplimientos generalizados.
La organización sostiene que los agricultores autorizados disponen de formación específica y de mecanismos habilitados para gestionar los restos, incluidos contenedores facilitados a través de la Forestal Catalana.
Un modelo que podría extenderse
El conflicto llega, además, en un momento en que la Generalitat estudia flexibilizar el calendario cinegético en toda Cataluña para permitir capturas mediante métodos selectivos durante todo el año, también durante los meses de primavera.
Crónica Global trasladó al Departamento de Agricultura varias consultas sobre el funcionamiento de estas autorizaciones y los mecanismos de seguimiento de las capturas. Al cierre de esta edición, la conselleria no había remitido respuesta.