Una de las entradas del Centro de Salud Isabel Roig

Una de las entradas del Centro de Salud Isabel Roig X ( @_marchernandez_)

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Una muerte, un paciente fugado y un lío laboral: la ‘residencia de los horrores’ de Barcelona

El sindicato UGT denuncia que la dirección del grupo Colisée ha ignorado durante un año las alertas por falta de vigilancia

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Dos incidentes críticos en la misma semana han puesto de relieve las deficiencias en la gestión de la seguridad del Centro Sociosanitario Isabel Roig, en el distrito de Sant Andreu de Barcelona.

La "inacción empresarial grave" que el sindicato UGT atribuye al grupo Colisée —uno de los mayores operadores europeos en el sector de la dependencia— ha quedado expuesta tras la coincidencia de dos sucesos extremos: un parricidio en las habitaciones del centro y la desaparición de un interno que pasó la noche a la intemperie sin que los sistemas de control detectaran su ausencia.

Un sistema de control de accesos

El pasado viernes 24 de abril, un hombre de 67 años accedió al centro y, tal y como apunta la policía catalana, acabó "de forma violenta" con la vida de su madre, de 92 años, ingresada en la institución.

Según la denuncia del comité de empresa, el agresor logró llegar hasta la habitación de la víctima sin ser interceptado. Desde la UGT no se vincula directamente el crimen con la falta de seguridad —pues admiten que es un hecho difícilmente previsible, dado que el sujeto visitaba regularmente a su madre—, pero sí se subraya que el refuerzo de la vigilancia física habría aumentado la percepción de control y el efecto disuasorio.

Hasta la fecha, la empresa no ha contado con personal de seguridad presencial; su única apuesta ha sido la instalación de un sistema de acceso mediante códigos QR que, según la plantilla, tardó 18 meses en implementarse.

Imagen de archivo de un vigilante de seguridad / PIXABAY

Imagen de archivo de un vigilante de seguridad / PIXABAY

Puertas abiertas

El centro sociosanitario Colisée Isabel Roig funciona como un complejo híbrido de atención asistencial. En sus instalaciones, las personas mayores pueden estar ingresadas de forma permanente o acudir como usuarios de centro de día para evitar la soledad.

En la práctica, los trabajadores denuncian que este sistema es inoperante: los terminales fallan constantemente, lo que genera situaciones de gran tensión con familiares que llegan a golpear los tornos.

Ante este bloqueo, una puerta lateral de madera suele permanecer abierta para facilitar el tránsito, invalidando cualquier control real. "Los tornos no funcionan y la puerta siempre está abierta; no sirven de nada", señalan fuentes sindicales.

Gestión emocional

Tras el crimen, la gestión interna de la dirección agravó el malestar de la plantilla.

Mientras el agresor esperaba sentado en el comedor a que llegaran los efectivos de los Mossos d’Esquadra, la dirección instó a los empleados a continuar con su jornada bajo una apariencia de normalidad.

Imagen de archivo de los Mossos d'Esquadra deteniendo a alguien

Imagen de archivo de los Mossos d'Esquadra deteniendo a alguien Mossos

Esta instrucción afectó incluso a alumnas en prácticas de 16 y 17 años que se encontraban presentes y estaban "descompuestas" por la situación.

"No se puede trabajar con normalidad con un señor sentado ahí que acaba de matar a su madre; esto no es un robo de móviles, es una situación de gravedad extrema", denuncian las fuentes consultadas.

Vigilantes improvisadas

Durante el último año, el centro ha registrado constantes hurtos de teléfonos móviles y pertenencias de los internos y, ante la ausencia de vigilantes, la dirección ha desplazado de facto la responsabilidad del control de accesos a las auxiliares administrativas de recepción.

"Las trabajadoras de admisiones no son personal de seguridad y no les corresponde detener a nadie", insisten desde la UGT. La plantilla se ve obligada a gestionar los fallos de los QR frente a usuarios y familiares "alterados", asumiendo riesgos físicos para los que no tienen formación ni competencia.

Según el sindicato, la empresa ha rechazado contratar seguridad privada alegando costes económicos, a pesar de puntos críticos como la conexión nocturna con el Centro de Urgencias de Atención Primaria (CUAP) colindante.

Doce horas a la intemperie

El asesinato de la interna coincidió en la misma semana con otro fallo crítico en los protocolos de custodia. Un paciente en silla de ruedas, que requería medidas de contención, logró abandonar el edificio a través de una salida de emergencia en la tercera planta.

A pesar de que estas puertas deben activar una alarma acústica al abrirse, el sistema no reaccionó. "De noche hay silencio y la alarma se habría escuchado en todo el centro, pero no sonó", explican desde el comité de empresa.

La fachada del Centro de Salud Isabel Roig, en Sant Andreu, Barcelona

La fachada del Centro de Salud Isabel Roig, en Sant Andreu, Barcelona X (@joanmoya_)

El hombre permaneció desaparecido durante 12 horas, pasando toda la noche a la intemperie en un descansillo exterior.

Ningún protocolo de recuento detectó su ausencia hasta la mañana siguiente, cuando fue localizado con hipotermia y trasladado de urgencia al Hospital Vall d’Hebron.

Denuncia ante Inspección

UGT asegura llevar más de un año alertando sobre el incremento de incidentes y agresiones, recibiendo siempre la negativa de la empresa a invertir en personal cualificado bajo el argumento de que supone "demasiado dinero".

Ante la negativa de la dirección a mantener una reunión de urgencia tras estos últimos acontecimientos, los servicios jurídicos del sindicato ya preparan una denuncia ante la Inspección de Trabajo. Exigen la contratación inmediata de vigilancia permanente, la reparación de todas las alarmas y una revisión integral de los protocolos de acceso y recuento.

Paralelamente, la investigación de los Mossos d’Esquadra sigue su curso para determinar las causas penales del parricidio. El foco sindical apunta a una dirección a la que acusan de priorizar el ahorro operativo sobre la integridad del centro.