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Durante años, la carretera de l’Arrabassada, en Barcelona, ha sido sinónimo de peligro al volante. La vía que conecta la capital catalana con Sant Cugat es famosa por las carreras ilegales de motos y, obviamente, por los accidentes que se producen.

Es un dato objetivo. Esta vía encabezaba, edición tras edición, el listado de los tramos con más riesgo de accidente en Cataluña. Pero el último mapa de riesgo viario dibuja un cambio significativo.

El punto negro más peligroso ya no está en l’Arrabassada, sino en el Camp de Tarragona. En concreto, en la carretera T-314, entre Cambrils y Reus, que se sitúa como la vía con el índice de peligrosidad más alto del trienio 2022-2024.

Lo señala un estudio elaborado por el RACC a partir de la metodología internacional iRAP. La entidad ha analizado más de 6.300 kilómetros de carreteras interurbanas catalanas, donde se concentra la gran mayoría de desplazamientos y también el grueso de los accidentes graves.

Más accidentes mortales

El resultado confirma una tendencia preocupante: pese a que en las últimas décadas se han reducido drásticamente las víctimas mortales, la siniestralidad ha tocado un suelo difícil de rebajar.

Entre 2022 y 2024, los accidentes graves y mortales aumentaron un 5% en Cataluña. El incremento va de la mano del crecimiento de la movilidad por carretera, que se disparó un 4,5% tras la pandemia.

Coste social

La consecuencia directa es un repunte del riesgo medio en la red viaria y un coste social que, por primera vez, se ha cuantificado de forma global: 696 millones de euros, teniendo en cuenta heridos leves, graves y fallecidos.

El nuevo ranking confirma un patrón claro y evidente: las carreteras más peligrosas no son las más transitadas, sino las más vulnerables.

Agentes de los Mossos d'Esquadra en el dispositivo de control tras el accidente en Gelida Crónica Global

Carreteras con más accidentes

Las vías convencionales, con un solo carril por sentido y sin separación física, concentran todos los tramos catalogados con riesgo alto o muy alto. En ellas, la probabilidad de sufrir un accidente es 3,4 veces superior a la de una autopista o autovía.

Además, los choques frontales, habituales en este tipo de carreteras, suelen tener consecuencias fatales, aunque los coches no son los más afectados.

Las motos

Uno de los factores más determinantes del mapa de riesgo vuelve a ser la motocicleta. Aunque las motos y ciclomotores apenas representan el 3,2% de la movilidad total, están implicados en la mitad de los accidentes graves, una proporción que se dispara en los tramos más peligrosos.

De hecho, aparecen en ocho de cada diez siniestros registrados en las diez carreteras con mayor concentración de accidentes.

Las vías más peligrosas 

Este fenómeno se da especialmente en el entorno metropolitano de Barcelona, pero también en carreteras secundarias poco transitadas, donde la convivencia con bicicletas y turismos eleva el riesgo.

En este contexto, varias vías de la Diputación de Barcelona figuran entre las más peligrosas, como la BV-5224, entre Manlleu y Torelló; la BV-5001, en la Roca del Vallès; o la B-602, en Argentona.

El mapa de riesgo también identifica puntos críticos según el tipo de vehículo. En el caso de los camiones, el tramo más conflictivo se encuentra en la N-340, a la altura de la variante de Torredembarra.

Aunque se han aplicado mejoras en otros puntos de esta carretera, el problema persiste por la elevada presión del tráfico pesado.

La AP-7

Buena parte del riesgo, advierten los expertos, se traslada desde la AP-7, saturada con unos 12.000 camiones diarios y solo dos carriles por sentido. Las malas conexiones y los desvíos forzados acaban generando cuellos de botella y situaciones de alto riesgo en la red secundaria.

En el caso de las bicicletas, hay una ligera mejora. Los accidentes con ciclistas implicados han descendido un 7% respecto al trienio anterior.

Objetivo: reducir la siniestralidad

Sin embargo, el tramo con mayor concentración de siniestros se repite por segundo año consecutivo: la BV-5001 entre Martorelles y Vilanova del Vallès.

Para reducir la gravedad de los impactos, se están instalando protecciones específicas para motoristas y segregando carriles para bicicletas.

Accidente mortal en la AP-7 Europa Press

Cataluña se ha marcado como objetivo reducir a 100 las víctimas mortales en carretera en 2030 y alinearse con la meta europea de recortar a la mitad las muertes respecto a la década anterior.

Para lograrlo, los expertos coinciden en una receta clara: invertir en infraestructuras más seguras, actuar sobre los comportamientos de riesgo y acelerar la renovación del parque automovilístico.

El proyecto del Govern

Por ello, la Generalitat ha activado un plan de inversión de 660 millones de euros hasta 2030 para transformar los puntos más conflictivos.

Las actuaciones incluyen terceros carriles para adelantamientos seguros, separación entre sentidos y bandas sonoras. Actualmente, se están redactando más de una veintena de proyectos para aplicar estas medidas.

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