Tarragona está a punto de recuperar un pedazo de su historia urbana y darle un nuevo propósito. Lo que durante décadas fue un edificio deteriorado y olvidado se convertirá en un punto de encuentro vecinal.
El antiguo cuartel de la calle Santiyán pasará de ser un símbolo de abandono a convertirse en un motor de dinamización social y cultural para el Barri del Port.
El Ayuntamiento de la ciudad ha anunciado que ya dispone del proyecto que permitirá transformar el inmueble situado en el número 8 de la citada vía en un centro cívico abierto a la ciudadanía.
La decisión se produce después de que los vecinos del barrio no dejaran de reivindicar un espacio para actividades comunitarias que ayudaran a dinamizar de una vez por todas la zona.
Un antiguo cartel
Tras años de lucha, el consistorio ha decidido recuperar un viejo inmueble en desuso. Un antiguo cuartel que cayó en desuso.
El edificio, propiedad municipal, ha tenido otros usos a lo largo de su historia. Inicialmente, albergó una escuela y, posteriormente, se convirtió en el cuartelillo de la Policía Nacional.
Mal estado
El inmueble, además, es perfecto para albergar un centro cívico: se encuentra en un punto estratégico del barrio, junto a la iglesia de San Nicolás de Bari.
Aun así, antes de cobrar nueva vida, el Ayuntamiento tendrá que realizar varios trabajos. El viejo cuartel se encuentra en un estado precario fruto de su abandono prolongado.
Las fachadas están deterioradas; los tejados, en mal estado, y la presencia de palomas y ratas hacen necesaria una actuación de limpieza y desinfección de la zona.
Durante algunos períodos, el edificio estuvo ocupado y el uso que se le ha dado es algo cuestionable viendo cómo se encuentra.
Una propuesta de rescate
Los vecinos, organizados en la Xarxa de la Marina en colaboración con la asociación de vecinos del Barri del Port, denunciaron durante años el abandono del local y los problemas ocasionados por los okupas.
Ellos fueron los que, más allá de las reclamaciones, identificaron el antiguo cuartel como un lugar ideal para un equipamiento vecinal. Una propuesta no siempre escuchada.
Sin cesión a la Generalitat
El Ayuntamiento estaba a punto de firmar un convenio con la Generalitat, tal y como recoge el Diari de Tarragona. Su cesión hubiera supuesto la demolición del edificio para construir viviendas de protección oficial.
Al final, gracias a la intervención de los vecinos, se impuso su petición. La cesión fue paralizada y se abrió la puerta a un proyecto que recupera la historia y el patrimonio del barrio.
El Ayuntamiento ha incluido el proyecto en el Pla Integral de la Part Baixa, un plan estratégico impulsado por el consistorio actual para revitalizar la zona.
Así, la remodelación empieza a dar ya los primeros pasos. El despacho de arquitectura 4 Ratlles ya ha redactado la propuesta, siguiendo las directrices del anterior equipo de gobierno.
Proceso de restauración
La propuesta se centra en la rehabilitación de los 600 metros cuadrados de la planta baja, la reparación de la cubierta y la fachada, y la recuperación de la fuente del patio interior, considerada una de las joyas del edificio.
Las tres plantas restantes se dejarán para fases futuras, permitiendo que el proyecto crezca según las necesidades del barrio.
Inversión
El plan, que se ajusta a un presupuesto máximo de 450.000 euros, contempla también la creación de cinco aulas polivalentes y un salón de actos en la primera planta, con el fin de que puedan ser utilizadas de inmediato.
Primero, se había pensado en instalar una cantina, pero esta idea se descartó por indicación del Ayuntamiento.
Lo que se salve por el momento es que, finalmente, los vecinos han ganado la batalla. Los espacios estarán disponibles para los tarraconenses.
Los ciudadanos van a poder reservarlos a precios simbólicos, promoviendo actividades como clases de yoga, campeonatos de ajedrez o reuniones de asociaciones locales.
Qué harán
La prioridad se dará a las entidades del barrio, especialmente a la asociación de vecinos que, hasta ahora, carece de sede debido a los problemas estructurales de su antiguo local en la calle Reial.
Aunque la primera actuación es obvia: limpiar y desinfectar el edificio. A partir de ahí, recuperarlo y darle nueva vida.
De cuartel a convento
Ya la tuvo. Los orígenes del inmueble se remontan a finales del siglo XIX, cuando formaba parte de un conjunto portuario vinculado a la venta al detalle.
De este uso económico pasó al religioso. En 1978, la orden de las Monjas de la Teula adquirió el edificio.
Encargaron al arquitecto municipal Magí Tomàs una ampliación, lo elevaron hasta dotarlo de cuatro plantas y lo convirtieron en un colegio: la escuela de la Presentació.
Más tarde, el centro educativo coexistió con el cuartel de la Policía Nacional hasta que quedó en desuso a mediados de los años 80.
Nueva vida
Los tiempos del abandono y los okupas parece que ya pasaron. Ya se ha aprobado no derruir el inmueble ni ceder el terreno a la Generalitat, sino convertirlo en un centro cívico.
La próxima fase será la licitación de las obras, un paso clave para garantizar que la propuesta no quede estancada.
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