No son pocos los catalanes que hicieron fortuna en las Américas. Durante la colonización del continente, fueron muchos los que cruzaron el charco para enriquecerse a base de la explotación laboral y de las tierras americanas.
Algunos de estos catalanes se quedaron, otros regresaron a Cataluña e hicieron ostentación de su riqueza y su pasado a través de sus casas. Estos colonos ordenaron en más de una ocasión erigir casas de estilo indiano, como se las conoce.
Se trata de viviendas que buscan replicar la arquitectura conocida y apropiada de América. En muchos pueblos de Cataluña se puede rastrear ese pasado, pero solo una es comparada con Cuba.
Conocida como La Habana chica, Vilanova i la Geltrú es una clara muestra de que estas historias sucedieron. Y, aunque no es la única, pocas se parecen tanto a la isla caribeña.
Colonos famosos
Todo se debe a lo mismo. Durante los siglos XVIII y XIX, Vilanova i la Geltrú experimentó un crecimiento económico y social, gracias, sobre todo, al intercambio marítimo con América, y en particular con Cuba, y al regreso de los colonos o indianos años después.
Entre ellos destacan figuras como Josep Tomàs Ventosa i Soler, quien emigró siendo apenas un niño y terminó haciendo una fortuna en Matanzas, en Cuba. Allí ejerció cargos públicos y promovió obras benéficas como escuelas y bibliotecas.
Estatuas, edificios y homenajes
En reconocimiento a su labor en la isla, se erigió una estatua en su honor en la Plaça de la Vila, que también tiene una réplica en la ciudad cubana.
El legado de Ventosa, y de otros indianos, fue tan influyente que llevó a hermanar oficialmente Vilanova i la Geltrú con Matanzas en 1998, un lazo que se renueva en proyectos culturales y educativos hasta hoy.
Mas Vilanova
Pero el impacto de los indianos no se limitó a nombres individuales. Su riqueza se tradujo en inversiones significativas en la infraestructura urbana y en la vida social de la ciudad.
Regresaron financiando la construcción de escuelas, edificios públicos y monumentos, y participando en la financiación y modernización de servicios y espacios culturales.
El ferrocarril
El ferrocarril, por ejemplo, llegó a la ciudad gracias al impulso de personajes como Francesc Gumà i Ferran, otro de los indianos destacados.
Él contribuyó a conectar Vilanova con otras partes de Cataluña y Europa, dividiendo además el desarrollo urbano entre la parte marítima y el centro de la ciudad.
Casas que recuerda a La Habana
Este dinamismo económico también se manifestó en la arquitectura. Las viviendas que construyeron los indianos al volver de América reflejan estilos y detalles que mezclan influencias europeas y caribeñas.
Se aprecia claramente en el uso de espacios amplios, balcones generosos o patrones ornamentales que evocan cierta estética colonial. En muchas fachadas del centro histórico y en calles como la Rambla Principal o la Rambla de la Pau aún pueden observarse edificaciones de este estilo.
La mayoría de estas construcciones están ligadas a familias indianas, como la casa construida por Francesc Ferrer Ferret. Él regresó de La Habana con una importante fortuna y encargó una vivienda representativa de la prosperidad alcanzada.
Y así hasta un centenar de elementos patrimoniales, entre monumentos, edificios y espacios urbanos, están vinculados al fenómeno indiano de las colonias, un pasado cada vez más controvertido por sus relaciones con el esclavismo.
La Habana chica, la Cuba catalana
En cualquier caso, la acumulación de riqueza y la evidente influencia cultural y social fueron la base del sobrenombre de Vilanova. Fue durante la segunda mitad del siglo XIX cuando la ciudad comenzó a ser conocida como La Habana chica.
Este apelativo se utilizaba para subrayar la similitud percibida entre la ciudad catalana y la capital cubana, tanto por su arquitectura como por la presencia de ciudadanos que habían forjado su destino en el Caribe.
Ruta histórica y arquitectónica
Hoy en día, ese pasado indiano sigue presente no solo en la memoria colectiva y el patrimonio urbano, sino también en las propuestas culturales y turísticas.
La Ruta dels Indianos es un itinerario a pie por el centro histórico que permite conocer de cerca las huellas materiales del fenómeno: parte desde la emblemática Plaça de la Vila, donde se alza la estatua de Josep Tomàs Ventosa, y sigue por calles y plazas salpicadas de casas señoriales, detalles coloniales y edificios históricos.
Col·legi de les Purissimes de Vilanova, ejemplo de arquitectura indiana
Más allá de este recorrido temático, Vilanova i la Geltrú ofrece otros puntos de interés que enriquecen la visita. Su centro urbano alberga espacios culturales como el Museu Romàntic Can Papiol, que evoca la vida de una familia acomodada del siglo XIX, y la Biblioteca-Museu Víctor Balaguer, con una vasta colección de arte y objetos históricos.
El Museu del Ferrocarril de Catalunya, centrado en la historia de los trenes, es otro atractivo destacable, especialmente para familias y aficionados al transporte ferroviario.
Además, la vida local se percibe intensamente en sus ramblas y plazas, donde mercados, bares y eventos culturales mantienen vivo el pulso de la ciudad.
Cómo llegar
Precisamente, una de las maneras de llegar a La Habana chica no es en barco, sino en tren. La línea R2 Sud de Rodalies conecta la ciudad con Barcelona en unos 35-45 minutos.
La otra opción es ir en coche. Se va por la autopista del Garraf, la C-32, y el trayecto suele durar media hora.
