Dr. Jose Antonio Ramos Quiroga

Dr. Jose Antonio Ramos Quiroga SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Vida

El doctor Quiroga: “La salud mental no puede entenderse como algo aislado del cuerpo.”

El psiquiatra habla de los 25 años de recorrido del servicio de Psiquiatría

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En diciembre del año pasado, el Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d'Hebron cumplía 25 años. En su recorrido ya ha atendido a más de 100.000 urgencias, 400.000 consultas ambulatorias y 19.000 hospitalizaciones.

El doctor Josep Antoni Ramos Quiroga encabeza el servicio desde 2016. Sin embargo, fue de los primeros especialistas que, acompañando al doctor Miquel Casas, reconocido psiquiatra, realizaron la residencia en el hospital.

En una entrevista con este medio, Quiroga explica cómo ha evolucionado el servicio en los 25 años que lleva operativo y los nuevos retos de futuro que se plantea la unidad.

Usted ha vivido prácticamente toda la historia del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron desde sus inicios. ¿Cómo describiría la transformación del servicio y del propio abordaje de la salud mental en estos 25 años?

Estos 25 años del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron reflejan muy bien cómo ha evolucionado el conocimiento en salud mental. El simple hecho de que hasta el año 2000 el hospital más grande de Cataluña no tuviera un servicio de psiquiatría responde a una concepción ya superada, que situaba la atención psiquiátrica fuera de los hospitales generales.

El gran cambio fue entender que los pacientes con trastornos mentales graves que necesitan de atención aguda deben estar integrados en un hospital general, donde se pueda abordar su complejidad clínica. A partir de ahí, el servicio ha crecido incorporando la psiquiatría en la infancia y la adolescencia, los trastornos del neurodesarrollo a lo largo de la vida, la investigación y la tecnología, avanzando hacia un modelo integral y multidisciplinar.

La psiquiatría ha reforzado en los últimos años su vínculo con la neurociencia. ¿Cómo ha cambiado esta relación la forma de entender y tratar los trastornos mentales?

La psiquiatría es una parte más de la neurociencia, al mismo nivel que la neurología o la neurocirugía. Los avances de las últimas décadas nos han permitido comprender mucho mejor las bases biológicas de los trastornos mentales, que afectan a una parte muy importante de la población: sabemos que a lo largo de la vida un 25% de las personas presentará algún trastorno mental.

Hoy entendemos la salud mental como un fenómeno integrado en el cuerpo, no como algo aislado del cerebro. Este enfoque ha cambiado radicalmente nuestra forma de diagnosticar, investigar y tratar los trastornos mentales.

¿Qué papel está teniendo la investigación genética en los trastornos mentales?

La investigación genética ha sido clave para avanzar en el conocimiento de los trastornos mentales. Desde Vall d’Hebron formamos parte del Psychiatric Genomics Consortium, un consorcio internacional que estudia las bases genéticas de trastornos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la depresión o el TDAH en muestras de cientos de miles de personas.

Esto nos ha permitido identificar factores genéticos de riesgo y entender mejor por qué algunas personas son más vulnerables. En un futuro inmediato, estas puntuaciones genéticas nos permitirán no solo estimar el riesgo, sino también personalizar los tratamientos y anticiparnos al desarrollo de determinados trastornos.

Desde el servicio han impulsado programas de inmunopsiquiatría. ¿Qué aporta esta mirada al tratamiento de pacientes que no responden a los abordajes convencionales?

La inmunopsiquiatría parte de la idea de que, en algunos pacientes, existen alteraciones del sistema inmunológico que influyen en el inicio o la evolución del trastorno mental. Hemos desarrollado un programa específico para personas que no responden adecuadamente a los tratamientos habituales.

En muchos casos, los procesos inflamatorios están interfiriendo en la respuesta terapéutica. Identificarlos nos permite abrir nuevas vías de tratamiento y mejorar la evolución clínica de pacientes especialmente complejos.

Dr. Jose Antonio Ramos Quiroga

Dr. Jose Antonio Ramos Quiroga SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Cada vez se habla más del eje cerebro-intestino. ¿Qué sabemos hoy sobre el impacto de la microbiota en la salud mental?

Hoy es innegable la relación entre el cerebro y el intestino, hasta el punto de que ya se habla del eje cerebro-intestino como un sistema integrado. Un ejemplo claro es la serotonina, un neurotransmisor clave en la ansiedad y la depresión, que se encuentra mayoritariamente en la sangre y en el intestino, no en el cerebro.

Además de la serotonina, existen otros neurotransmisores intestinales que influyen en el funcionamiento cerebral, y todo ello está estrechamente vinculado al sistema inflamatorio.

¿Qué líneas de investigación están desarrollando en Vall d’Hebron en este ámbito y con qué objetivos terapéuticos?

Estamos desarrollando estudios pioneros sobre la microbiota en población adulta con TDAH. Este año hemos recibido una beca importante para ampliar esta investigación y estudiar no solo bacterias, sino también virus y hongos intestinales.

El objetivo no es solo comprender mejor el origen y la evolución de estos trastornos, sino también abrir nuevas opciones terapéuticas, ya que la microbiota puede modularse mediante probióticos, simbióticos o cambios en la dieta.

El trabajo multidisciplinar es uno de los pilares del servicio. ¿Qué aporta esta forma de trabajar a la prevención y al abordaje integral de los trastornos mentales?

La prevención es uno de los grandes retos actuales en psiquiatría, y solo puede abordarse desde una visión integral. Hoy sabemos que podemos prevenir el inicio de algunos trastornos o, al menos, minimizar su impacto si intervenimos de forma precoz y coordinada.

En el servicio trabajamos psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, educadores sociales y personal de enfermería. Esta integración permite aplicar diferentes terapias de forma complementaria y reducir, por ejemplo, el riesgo de recaída en las adicciones.

¿Por qué es importante no separar el tratamiento de los trastornos mentales y las adicciones en circuitos asistenciales distintos?

Separar los trastornos mentales de las adicciones es un error. Muchas personas presentan ambas problemáticas de forma simultánea, y tratarlas en dispositivos distintos fragmenta la atención.

En Vall d’Hebron tenemos integrado el tratamiento de las adicciones dentro del propio servicio de psiquiatría, de modo que los programas de TDAH, autismo o depresión pueden abordar también las conductas adictivas de forma conjunta.

Vistas del Hospital de la Vall d’Hebron, en Barcelona

Vistas del Hospital de la Vall d’Hebron, en Barcelona David Zorrakino / Europa Press Barcelona

Cuando se piensa en psiquiatría, persisten muchos estereotipos. ¿Cómo es realmente el día a día en un servicio hospitalario como el de Vall d’Hebron?

Sofás, prácticamente, no tenemos. Nuestro día a día está muy lejos de esa imagen de la consulta clásica. Atendemos urgencias psiquiátricas, tanto de adultos como de niños y adolescentes, para situaciones críticas y emergencias.

Además, contamos con unidades de agudos, que serían el equivalente a una UCI en psiquiatría, donde ingresan personas con intentos de suicidio, recaídas graves de esquizofrenia o trastorno bipolar que no pueden manejarse de forma ambulatoria.

Se habla ahora de la posibilidad de tratar episodios depresivos graves en muy poco tiempo. ¿Qué hay de cierto en la idea de “curar una depresión en dos semanas”?

No es algo exclusivo de Vall d’Hebron, sino una posibilidad real hoy en día en muchos países de Europa. Hablamos de nuevos tratamientos con fármacos glutamatérgicos, como la esketamina, que pueden producir respuestas en horas o incluso en menos de 24 horas.

Esto es fundamental en episodios depresivos graves, ya que reduce la necesidad de hospitalización y, sobre todo, disminuye el sufrimiento y el riesgo de suicidio.

En una ciudad tan diversa como Barcelona, ¿qué importancia tiene la psiquiatría transcultural en el diagnóstico y tratamiento?

Los trastornos mentales son los mismos en cualquier parte del mundo, pero la forma en que se expresan puede variar según la cultura. Si no se tiene en cuenta esta perspectiva, pueden cometerse errores diagnósticos importantes.

Además, existen diferencias en la metabolización de los fármacos según el origen étnico, lo que obliga a ajustar dosis. Por eso contamos desde 2002 con un programa específico de psiquiatría transcultural.

El género sufre un sesgo similar, ¿Qué impacto tiene en el diagnóstico de algunos trastornos?

En el caso del TDAH, por ejemplo, en la infancia el 75% de los diagnósticos corresponden a niños y solo el 25% a niñas. Sin embargo, en la edad adulta la proporción es prácticamente del 50%. Esto indica un retraso claro en el diagnóstico de las mujeres.

Estamos trabajando activamente para corregir este sesgo tanto en la investigación como en la práctica clínica.

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Dr. Jose Antonio Ramos Quiroga SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Más allá del diagnóstico, ¿qué otros aspectos de la salud mental femenina están abordando desde el servicio?

En 2017 desarrollamos un programa ambulatorio específico para mujeres embarazadas con problemas de salud mental. La salud mental perinatal es clave, ya que una de las principales causas de muerte tras el parto es el suicidio.

¿Qué papel juega la docencia y la formación continuada en la mejora del diagnóstico y la reducción de sesgos en psiquiatría?

La docencia es fundamental. Formamos a médicos residentes, psicólogos y personal de enfermería en salud mental con esta perspectiva integrada desde el inicio. Además, organizamos cursos de formación continuada abiertos a profesionales a nivel nacional e internacional.

Esto nos permite trasladar el conocimiento científico a la práctica clínica y reducir sesgos diagnósticos.

Después de 25 años de trayectoria, ¿cuál diría que es el gran reto del Servicio de Psiquiatría de Vall d’Hebron para los próximos años?

El gran reto es avanzar hacia una psiquiatría cada vez más personalizada, incorporando a la práctica clínica todo el conocimiento generado por la investigación. Aspiramos a que la farmacogenética y la psiquiatría de precisión formen parte de la asistencia cotidiana.

También queremos seguir siendo un referente en salud mental perinatal, en la introducción de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y en el desarrollo de tratamientos innovadores para reducir el riesgo de suicidio tras episodios graves.