Sants informa de la suspensión del servicio de Rodalies Europa Press
Caos, oscuridad y desinformación en Sants ante la suspensión de Rodalies
La cancelación de los trenes tras el accidente de Gelida provoca momentos de tensión, incertidumbre y resignación en distintos puntos de Cataluña
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Día oscuro en Rodalies y en la estación de Sants tras el accidente de un tren en Gelida. El servicio de Cercanías está suspendido hasta nueva orden, a la espera de que se compruebe el estado de toda la infraestructura, afectada especialmente por el último temporal.
Esto se ha traducido esta mañana en una situación de caos. La estación de Sants amanecía con todas las compuertas de Rodalies cerradas y decenas de personas sin saber nada de lo ocurrido.
Sin alternativas
En las pantallas de información, los trenes aparecían tachados; los paneles estaban apagados. Nadie podía tomar un tren. Desde la estación, los trabajadores de Renfe se limitaban a informar del paro de los trenes, pero sin dar ni una sola alternativa. El malestar se ha hecho patente.
Sin embargo, tras el paso de las horas y pasadas las 09.30h, la situación ha ido a menos, entre la resignación. Frente a los accesos había más cámaras y periodistas que usuarios queriendo coger un tren. Los pocos que se acercaban o eran extranjeros o iban a probar suerte.
Desconcierto
Les esperaban las luces apagadas del vestíbulo de acceso a los andenes y un personal poco dispuesto a ayudar. Una situación que se ha repetido en otras estaciones de Rodalies de Cataluña.
“No me han dicho nada, solo que no salían los trenes”, lamentaba una usuaria mientras buscaba en su móvil qué podía hacer. No era la única. “Me han dicho que para llegar a Viladecans coja un bus, pero no me han dicho cuál ni dónde”, reprochaba otro viajero.
Desinformación
Mucha de la gente que acudía a media mañana no estaba informada, a pesar del eco que se han hecho los medios. “Yo iba para Tarragona y me acabo de enterar ahora, justo al llegar, de que no hay Rodalies”, lamentaba un usuario.
Acudió convencido de que había trenes porque “20 minutos antes había mirado los horarios en la web y no ponía nada; solo cinco minutos antes he visto que ponía fuera de servicio”, criticaba. Mantenía la esperanza de que el regional llegara, porque aún aparecía en el portal de Renfe. No ha sido así.
Falta de atención
Lo peor de todo ha sido la falta de atención. Otro viajero que iba rumbo a Mollet se encontró todo cerrado y, al llegar allí, “no me han dicho nada, solo que me tengo que buscar la manera de cómo llegar”.
No les han dado ni información de qué autobús los puede llevar a destino, ni siquiera si es posible hacerlo. “No me han dicho nada. Al menos, la chica de información que había aquí”.
Trato del personal
A cuenta gotas, estas escenas se han ido reproduciendo a lo largo de la mañana y el malestar crecía incluso entre los miembros de seguridad.
Una de ellas, tras despachar a unas personas que ni siquiera hablaban español, criticaba "que, si te descuidas, te piden que les acompañes a coger el bus".
Desconfianza y terrorismo
Otros sí habían oído que “había problemas, pero no pensábamos que iba a ser una cosa tan grande como esta”. “Pero tampoco nos han dicho nada más”, añade.
Tanto es así que “estaba pensando si no será un tema de terrorismo o algo así”, una teoría que ha tenido que ser desmentida y matizada por Crónica Global, ya que desde Renfe no les informaron de qué provocó semejante caos.
Qué bus coger
No todos estaban tan desinformados. Una joven estudiante “estaba al corriente” y se acercó “para ver qué pasaba”. La respuesta de Renfe fue clara: “aún no corre, me tengo que tomar un autobús. Ahora tengo que mirar yo cuál”.
Otra ciudadana de origen latinoamericano se encontró en una situación parecida. Sabían lo que sucedía porque la noche anterior iban a coger un tren hacia Figueres, pero nunca salió debido al accidente de Gelida.
Afectaciones prolongadas
Desde entonces, no saben qué hacer. “No nos dijeron nada, sabíamos que pasaba algo porque en pantalla aparecía y, en el momento en que tenía que llegar a Sants, desapareció”, relata. Cuando subió a informarse, le dijeron que “ya no había servicio. Nadie nos avisó por megafonía”.
“Sin saber qué hacer, he tenido que pedir a un familiar que me acogiera esta noche”, explica. Y cuando regresó a las 10 de la mañana “para saber qué hacer, me dicen que no hay trenes, solo AVE, y a unos precios que no puedo pagar”. “Estoy sin saber qué hacer”, sentencia.
La odisea del bus
A ella y a su pareja, con la que viaja, solo les informaron de que podían llegar a Figueres en larga distancia; nadie les habló de autobuses. “Tendré que ir a la Estació del Nord a ver si hay buses y ver cómo lo puedo solucionar”.
Esta mujer verbaliza lo que muchos querían que pasara: “que me digan que no hay trenes, pero que hay autobús y dónde cogerlo y a qué hora sale”. “Hay muy poca información y todos estamos en las mismas”, reprocha.
Buses llenos
La solución del bus ha sido la más socorrida. Aunque eso ha tensionado algunas líneas. Sin ir más lejos, los buses interurbanos que conectan Mataró con Barcelona han vivido un aumento de la demanda, que se ha notado en las diferentes paradas de la capital del Maresme desde primera hora de la mañana.
Algunos de los buses han pasado llenos, por lo que no han recogido a más viajeros en su última parada antes de llegar a Barcelona, y cuando ha parado un vehículo disponible, se han vivido escenas de tensión entre personas que hacía mucho tiempo que esperaban y otras que intentaban saltarse la cola.
Malestar entre los viajeros
“Tengo varias reuniones, por lo que esperaré hasta el último momento y, si no pasa, me iré a casa. Las anulo y ya está, pero idealmente iría al trabajo”, ha planteado Pau, un joven usuario, cuando llevaba una media hora en el apeadero.
La empresa Moventis, que gestiona líneas interurbanas de las comarcas del Maresme y el Vallès Occidental, ha anunciado este miércoles a primera hora el “refuerzo” del servicio, si bien ha advertido de que “la frecuencia habitual se verá alterada”.
Aumento del tráfico
El aumento de buses y la opción del vehículo privado también se ha notado en las carreteras. Para tratar de aliviar las retenciones, Trànsit ha levantado los peajes de la C-32.
No ha sido el único problema. La empresa Abertis ha anunciado riesgo de inestabilidad en la carretera AP-7 debido a la caída del muro. Y la suspensión de Rodalies, sigue.