Adiós a la Zona de Baja de Emisiones EP
Adiós a la Zona de Baja de Emisiones: estos cinco municipios de Tarragona se liberan de las restricciones
La revisión de estas ZBE beneficias a estas localidades y otras 19 en toda Cataluña
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Algunos municipios de Cataluña han visto cómo, desde el 1 de enero, han desaparecido de sus calles los carteles de Zona de Bajas Emisiones (ZBE), una medida que llegó rodeada de polémica.
La normativa, pensada para reducir la contaminación en ciudades donde el aire está cargado de micropartículas y otros gases perjudiciales para la salud, buscaba limitar e incluso restringir el uso del vehículo privado. Eso, obviamente, genera molestias.
Ahora, más de 100.000 vecinos de Tarragona van a dejar de verse afectados por estas restricciones. El Govern ha decretado la eliminación de la ZBE en cinco localidades de la provincia: Calafell, Cambrils, El Vendrell, Salou y Vila-seca.
Revisión anual
La noticia ha alegrado a muchos, aunque los más concienciados la reciben con cautela. Desde la Generalitat se asegura que esta decisión se ha tomado tras constatar una mejora sostenida en la calidad del aire.
El Departament de Territori ha confirmado la medida tras realizar la revisión anual de los datos ambientales, después de analizar los niveles de contaminación registrados en el periodo 2020-2024.
Otros municipios sin ZBE
Los datos son claros. En estos cinco municipios, que inicialmente debían implantar una ZBE, no se superan ni los valores límite ni los valores objetivo establecidos. Por tanto, a partir de enero dicen adiós a las restricciones.
No son los únicos. Otras 19 localidades del resto de Cataluña también verán desaparecer estas áreas tan polémicas. Son las siguientes:
- Barberà del Vallès
- Castellar del Vallès
- Esparreguera
- Figueres
- Igualada
- Les Franqueses del Vallès
- Martorell
- Montcada i Reixac
- Olesa de Montserrat
- Palafrugell
- Ripollet
- Sant Andreu de la Barca
- Sant Feliu de Guíxols
- Sant Pere de Ribes
- Sant Quirze del Vallès
- Santa Perpètua de Mogoda
- Sitges
- Vilafranca del Penedès
Pese a esta revisión, 38 municipios catalanes sí deberán mantener una Zona de Bajas Emisiones activa a partir del 1 de enero. De ellos, 23 superan los 50.000 habitantes y ya estaban obligados por la normativa estatal. Además, otros 15 municipios de más de 20.000 habitantes deberán implantarla.
Estas 15 localidades obligadas por la ley estatal son: Esplugues de Llobregat, Gavà, Manlleu, Molins de Rei, Sant Adrià de Besòs, Sant Feliu de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Just Desvern, Sant Vicenç dels Horts y Vic.
Los otros cinco municipios —Amposta, Banyoles, Olot, Salt y Tortosa— quedan incluidos específicamente por el criterio del decreto catalán relacionado con el ozono, al haber registrado superaciones del valor objetivo durante varios años.
Qué es una Zona de Bajas Emisiones
La obligación de implantar ZBE en determinados municipios se estableció a partir de la Ley estatal de cambio climático, aprobada en 2021.
La norma fijaba este requisito para localidades de entre 20.000 y 50.000 habitantes que superaran los límites legales de contaminación atmosférica, especialmente en lo relativo al dióxido de nitrógeno (NO₂) y a las partículas en suspensión.
Tráfico denso en la B-23 este miércoles Servei Català de Trànsit
Posteriormente, la Generalitat aprobó un decreto propio en el marco del Pla de qualitat de l’aire, que amplió los criterios de evaluación e incorporó el ozono troposférico como nuevo contaminante a tener en cuenta, concretando cinco años de superación.
La ley catalana
Este decreto estableció también la obligación de realizar una revisión anual de los municipios afectados en función de los datos más recientes.
Una Zona de Bajas Emisiones es un área urbana en la que se restringe el acceso, la circulación o el estacionamiento de los vehículos más contaminantes, con el objetivo de reducir la contaminación atmosférica y mejorar la calidad del aire.
Las etiquetas
El funcionamiento de una ZBE se basa habitualmente en el sistema de distintivos ambientales de la DGT, que clasifica los vehículos según su nivel de emisiones.
Los ayuntamientos determinan qué etiquetas pueden acceder, en qué horarios y con qué excepciones, y establecen los mecanismos de control y sanción.
Dado que la implantación de una ZBE no es permanente por definición, se realizan análisis y revisiones periódicas, tal y como recoge la normativa. Así, los municipios pueden quedar excluidos si los datos de calidad del aire mejoran de forma sostenida, como ha ocurrido ahora con estos cinco municipios de Tarragona.