Los fabricantes y vendedores de disfraces dan por perdido Halloween. El coronavirus ha hecho tanto daño este sector que la fiesta de los muertos ahora sí se ha convertido en un velatorio. Las ventas, en algunos casos, han caído más del 50% y algunos comerciantes ya se están planteando un cese de actividad.  

Existe un lógico malestar en el ramo del antifaz y el artificio. Sin subvenciones, sin ayudas públicas es literalmente imposible mirar más allá de dos semanas vista. La desesperación y la ruina amenazan el ánimo de unos comerciantes que, eso sí, están resignados a su suerte. En este caso, mala suerte.

 

 

Televisiones de todo el mundo comentan los inconvenientes de este Halloween / TELEMUNDO

Salvarse del naufragio

Es el caso de César Fraile, propietario de Disfracestuyyo, un comercio de Madrid que suma más de 60 años en la batalla y que de no cambiar mucho las cosas está abocado al cierre.

“Ya solo se trata de salvar el barco como se pueda. La situación está mal y ya nos estamos planteando no seguir de cara al público y tratar de sobrevivir con la venta online y la recogida en tienda”, dice el propietario de este clásico comercio madrileño.

Las ventas han bajado hasta un 50% en tiendas de disfraces / EP

Las ventas bajarán más del 50%

Laura Serrano, dueña de la mataronense Cara Patuel, tampoco está para fiestas. Acaba de hacer una gran inversión al adquirir la propiedad de la tienda y ahora se ve en la necesidad de aumentar el gasto para renovar la página web, Latiendadeldisfraz.com.

“Nuestra previsión es que habrá un descenso del 50% en las ventas de cara a Halloween, añade Eduard Cunillera, propietario de la empresa Gironina Disfraces.

Los niños, una pequeña tabla de salvación

Para la Castanyada se exige prudencia en las reuniones familiares, limitadas a seis personas en Cataluña, y se recomienda evitar el contacto con quienes no se convive. Por ello, el mercado infantil puede ser una pequeña tabla de salvación.

“Estamos vendiendo muchísimo menos de lo que se suele vender en esta época del año”, admite Cunillera. “Las grandes ventas ya no se van a hacer. Esperemos que los disfraces infantiles nos permitan sobrevivir, pero los de adulto ya sabemos que no”, señala Serrano, consciente de que las restricciones en los colegios, las discotecas y las fiestas municipales supondrán un duro golpe para el sector.

Los vendedores de disfraces esperan que la venta de disfraces de niños no caiga tanto como la de adultos / GOOGLE

Nadie compra, nadie vende

La situación es dramática para el pequeño comercio, pero a los fabricantes tampoco les va mejor. “Están hasta arriba de mercancía porque no nos arriesgamos a comprar un artículo que no va a tener salida”, señala Fraile, quien lamenta: “Si no tenemos ingresos, será muy difícil mantener los puestos de trabajo”.

“Estamos ante un futuro incierto en el que nadie compra, y no hay previsiones de que esto mejore. La pandemia nos está castigando demasiado a todos”, se queja.

El tiempo se acaba

A solo tres semanas para la noche de los muertos, las autoridades ya han comenzado a advertir de las medidas a tomar para evitar contagios en la Castanyada. Como sucedió con la verbena de Sant Joan y otras fiestas populares que se han tenido que adaptar a la pandemia, la principal prevención es evitar concentraciones o aglomeraciones de personas, adoptar las medidas de higiene y distancia, y la concienciación de los ciudadanos.

Las previsiones de comerciantes y vendedores de disfraces para las celebraciones Halloween de este año no son nada buenas / FOTO DE STOCK

El propietario de Gironina Disfraces, tienda ubicada en Sabadell (Barcelona), sostiene que no pueden “estar mucho tiempo más así”. En su opinión, “si las fiestas populares están prohibidas, el ocio nocturno está cerrado y las celebraciones particulares están reducidas en su número, es imposible mantener esto a flote”.

Casa Patuel: “Esto pinta mal”

A la propietaria de Casa Patuel, por su parte, no solo le preocupa la actual situación, sino que además “no saber cuánto durará esto” no le permite pensar en un futuro cercano mejor.

Laura Serrano, quien tuvo la tienda cerrada de marzo a julio a causa del aislamiento, agradece el esfuerzo que están realizando las asociaciones de comerciantes, no ya para revitalizar el ramo, sino para evitar un hundimiento definitivo. Pero alerta: “Esto pinta mal”.

Sin ayudas no es posible

Eduard Cunillera se queja de que es una quimera mantener el negocio “sin ayudas de las instituciones”. “Si no entra dinero será muy difícil que podamos pagar los sueldos de los empleados, sobre todo si nos cargan con los mismos impuestos”.

En su visión de futuro, no ven una solución cercana. “Salvo que la situación sanitaria cambie o encuentren una vacuna o alcancemos de algún modo la inmunidad de rebaño, mantener el negocio no es posible”.

Cunillera: “¡Si han suspendido hasta el Carnaval de Tenerife 2021!”

Tanto Cunillera, como Serrano y Fraile ven muy complicado que esto se solucione en un corto plazo. “¡Si hasta en Tenerife han suspendido el Carnaval de 2021!”, clama el propietario de Gironina Disfraces. Todos coinciden en que es una absoluta quimera mantenerse vivos “más allá de marzo o abril del año que viene” si el coronavirus sigue ahí fuera. “Entonces, estaremos obligados a cerrar definitivamente”, coinciden.

Los tres coinciden en que este Halloween su nicho de mercado abarcará solamente el ámbito familiar y con restricciones. “Los niños van a seguir queriendo que les compren un disfraz y aunque no habrá carnaval en el colegio ni rúas por las calles, no renunciarán a pasárselo bien”, confía Laura Serrano.