Es María López, vecina del Besòs de Barcelona. Confirma en conversación con este medio todo lo publicado hasta ahora sobre MRW y el veto a las "zonas conflictivas" de la ciudad. Uno, que el grupo catalán que dirige Javier Calero no reparte allí, y que no es una operativa antigua, sino que se adoptó la pasada semana, a partir del 19 de agosto, por el repunte de la criminalidad en la zona.

El pedido de pienso para perro procedente de Alicante que no llegó a la calle Epir del Besòs, en Barcelona / CG

María prefiere ocultar el rostro. Sí aporta todos los albaranes de los dos envíos de MRW que pidió y no llegaron los días 19 y 22 de agosto. Cita a este medio en el bar La Rambla, sito en la Rambla Prim del Besós. ¿Con qué fin? "Quiero que MRW sea transparente. Que diga la verdad. La empresa dejó de repartir en mi zona la semana pasada y ahora lo niega", explica. Su zona es la confuencia de las calles Llull y carrer de l'Epir, en el Besòs. Esta última vía es una de las 42 en las que no entrega paquetes el conglomerado de mensajería. "Soy originaria de otra comunidad autónoma. Llegué aquí hace tres años y vivo con mi pareja y una mascota, para la que pedimos un pienso orgánico especial que procede de Alemania. Hago compras on line como mínimo una vez al mes", aclara la sanitaria.

"No es 'desde siempre': es desde el 19 de agosto"

María aporta los números de seguimiento de los pedidos que realiza mensualmente. ¿Tuvo jamás algún problema? "Solo una entrega puntual en 2018. Dijeron que no lo llevaban a casa por zona conflictiva. Pero lo volvieron a hacer, volvieron a repartir tras aquella pausa. Recuerda que pido cada mes. Hasta el 19 de agosto de este año". ¿Qué pasó entonces? "Hicimos el pedido mensual del pienso y otra compra de un reloj en Privalia. Ambas las entregó MRW. Pues la franquicia de Poblenou --sita en la calle Pallars número 455-- nos dijo que había interrumpido las entregas porque alguien les asaltó una furgoneta de reparto y porque un ladrón se les coló en la nave de Pallars. De hecho, tienen las imágenes del caco", agrega. Negro sobre blanco, María valida la hipótesis de que, por un lado, hay zonas conflictivas de Barcelona en las que los mensajeros no entran. Y dos, que una de estas zonas, la del Besòs, se ha vuelto a imponer hace solo unos días al calor de la ola de criminalidad que azota la Ciudad Condal.

Los mensajes de los dos pedidos que MRW no entregó a María, vecina del Besòs / CG

¿Qué opinión le merece el debate sobre la crisis de inseguridad? "El Besòs es un barrio complejo. Creo que hay mucho sensacionalismo: la cosa no está tan mal. Sí es cierto que hay problemas muy acuciantes, como la venta de droga o la parálisis del plan de aluminosis de los edificios del barrio, que se ha quedado en un 40% de ejecución", valora.

El pedido de Privalia que no llegó a María, vecina del Besós / CG

En el caso de las empresas de reparto, ¿se ha exagerado o ha habido bulo, como defiende Laura Pérez, alcaldesa accidental de Barcelona --Ada Colau está de vacaciones--, los Mossos d'Esquadra, Eldiario.es, ElPais.es o la Vanguardia? "No en el caso de MRW. Es todo cierto. Y como clienta exijo transparencia a la empresa. De hecho, no repartir en la zona me parece una medida muy razonable. Que ya tomaron en el pasado, además. Si hay incidentes, interrumpen el servicio un tiempo y tienes que pasar a recoger. De acuerdo. Lo que no es de recibo es que lo nieguen porque les está dañando la imagen de marca, pues perjudican a los trabajadores del almacén y a los clientes. Yo soy gallega y si mis padres me quieren enviar algo desde mi tierra, ya les digo que no utilicen esta empresa, pues te envían a la oficina a buscarlo", apostilla.

Según trabajadores y vecinos, Javier Calero miente

Las palabras de María, vecina de la calle de l'Epir, confirman lo publicado por este medio sobre el conglomerado de paquetería de Javier Calero. Fuentes internas de la empresa confirmaron a este medio la semana pasada que habían interrumpido el reparto en una zona del barrio del Besòs tras sufrir asaltos en una furgoneta y el almacén de la calle Pallars. Tras ello, y ante el fuerte impacto mediático creado, el consejero delegado del grupo catalán de paquetería lo desmintió públicamente. Sus empleados, primero, y vecinos del Besòs, ahora, insisten en el cambio de operativa de MRW por la criminalidad en Barcelona este verano. En su fuero interno, la compañía ya ha tomado medidas. Ha ordenado silencio absoluto a sus trabajadores, ha dado instrucciones de que no se modifique la hoja de calles conflictivas y ha modificado los Whatsapp que se envían a los clientes para que no figure la descripción de zona conflictiva.

El pedido comprado en Privalia que MRW no entregó en casa de María, vecina de la calle de l'Epir de Barcelona / CG

Las añagazas de MRW pueden tapar el problema, pero no lo solucionarán. Los vecinos del Besòs llevan desde el 17 de agosto saliendo en manifestación para exigir inversiones públicas, atención de las administraciones y más seguridad ante el repunte de delincuencia que ha creado el desplazamiento de los narcos del Raval y sus víctimas, los toxicómanos, a la zona. La frontera de Barcelona es solo uno de los barrios que está en plena ebullición. También lo está La Verneda, cuyos residentes también se han echado a la calle contra las okupaciones de locales comerciales. Se sumará a las protestas por la inseguridad en Barcelona el barrio de Ciutat Meridiana el próximo 4 de septiembre, tal y como avanzó Metrópoli Abierta. La plataforma paraguas Tsunami Vecinal quiere que confluyan todos los barrios en conflicto en una manifestación el 14 de septiembre en Barcelona.