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David Verdaguer es uno de los actores más queridos de Cataluña. Sus personajes, su cercanía y su talante, siempre sonriente, han conquistado a los catalanes y al resto de España.

Sus personajes en algunas comedias dramáticas, su simpatía en sus apariciones televisivas y la sinceridad en las respuestas lo ha hecho alguien cercano.

El actor es una alma libre y alegre, que no deja de trabajar. Pero como todos, merece un descanso y, entre tanto premio que recibe, un espacio donde conectar con sus orígenes.

Si bien están es nacido en Girona, el lugar donde creció y que ha convertido en su refugio de infancia es Malgrat de Mar, mucho más cerca de Barcelona.

Un pueblo ligado al mar

El municipio del Maresme es un caso particular. Nació de la unión de pequeños núcleos marineros que han crecido mirando al mar.

Su herencia histórica está ligada a esa fachada marítima de casi 5 kilómetros de costa con la playa del Centre y la de l'Astillero de referentes, que marcan esa conexión con el Mediterráneo. El mar determinó su historia, así como su patrimonio y arquitectura.

El nombre original

Más allá de ser costera, la localidad que vio crecer a David Verdaguer también conserva patrimonio modernista, edificios históricos y espacios vinculados a su pasado.

Aún hoy mantiene rastros de una evolución que va del antiguo núcleo de Vilanova de Palafolls a la localidad turística actual.

El casco antiguo, con calles estrechas y casas de distintas épocas, refleja la superposición de esas etapas históricas.

Allí conviven edificios modernistas, templos neoclásicos y construcciones residenciales que resumen varios siglos de arquitectura.

Un hospital legado

Uno de los elementos que mejor explica ese pasado es el Antiguo Hospital, fundado en 1443 y del que se conserva su antigua capilla gótica.

La institución nació a partir del testamento de Huguet Descolomer, cuando Malgrat todavía recibía el nombre de Vilanova de Palafolls.

Patrimonio modernista

Otro de los edificios representativos del municipio es la Casa de la Vila. Fue construida a comienzos del siglo XX. Su fachada incorpora balcones de hierro forjado y elementos de cerámica, propios del modernismo.

No es el único rastro de este estilo arquitectónico en la localidad. La Torre d’en Riera, conocida como Torre de la Vídua de Can Sala, también es una de las construcciones modernistas destacadas de Malgrat.

Castillo de Malgrat RUTA DE SIÓ

Pero en Malgrat de Mar hay mucho más que modernismo. Aquí está la conocida como Catedral de la Costa.

Este templo, cuyo nombre original es la iglesia de Sant Nicolau, comenzó a levantarse en 1761 a partir del proyecto del arquitecto Francesc Trillas y quedó terminado en 1783.

Una falsa catedral

La iglesia tiene una planta de 45 metros de largo por 24 de ancho y un total de 1.080 metros cuadrados, de allí su sobrenombre.

Durante la Guerra Civil fue incendiada y saqueada, y desaparecieron varios de sus objetos de mayor valor, pero en los años 50 se llevó a cabo su restauración que mantiene su imponente estructura.

Un parque con castillo

Otro punto destacado es el Parc del Castell, situado sobre una colina que domina la zona urbana.

El parque está estructurado como un jardín urbano con senderos que comunican sus distintas terrazas.

En su parte más alta se conserva la torre del antiguo castillo, convertida hoy en mirador. Desde este punto se obtienen vistas del municipio, del litoral y del paisaje que rodea Malgrat.

La Torre del Castell forma parte además del patrimonio protegido de la localidad y es uno de los elementos históricos más visibles de Malgrat de Mar.

Otros puntos de interés

Otra gran zona verde es el Parque Francesc Macià, una amplia extensión al sur del casco urbano con esculturas y áreas de descanso.

Y para terminar el paseo, en el entorno del casco antiguo aparecen calles como Ca l’Arnau y otras casas solariegas que reflejan la transición entre los estilos arquitectónicos del siglo XIX y los inicios del XX.

Cómo llegar

Lo mejor de todo es que Malgrat está relativamente cerca de Barcelona. No hace falta ni tener coche para llegar. La línea R1 de Rodalies conecta ambas ciudades.

En coche se llega por la C-32 o la N-II, dos de las principales vías que comunican el Maresme con Barcelona y las poblaciones del litoral.

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