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Mercado medieval de Creu Coberta.jpg Ferran Descarega CREU COBERTA

Viajes

El mercado medieval ideal para visitar el fin de semana del 3 y 4 de octubre: más de 100 paradas, 20 ediciones y referente en Barcelona

El programa incluye propuestas relacionadas con las llamadas mujeres sabias y 'remeieras', con charlas y representaciones

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No siempre hace falta salir de la gran ciudad para visitar un mercado medieval. Barcelona tiene también los suyos y uno de los más conocidos es el de Creu Coberta.

Esta barriada del distrito de Sants-Montjuïc vuelve a celebrar este fin de semana, el 3 y 4 de octubre, su mercado medieval, que cumple este año 20 ediciones.

Artesanía, gastronomía, oficios tradicionales y espectáculos durante todo el día van a servir de punto de encuentro y paseo para los vecinos de la zona, siempre que el tiempo lo permita.

La cita coincide con la Festa Major d’Hostafrancs y permite disfrutar de un despliegue de mercaderes, artesanos, músicos, caballeros y personajes vinculados a la ambientación medieval.

Más de 100 paradas

Está previsto que la Fira Medieval de Creu Coberta reúna más de 100 paradas entre artesanía, productos gastronómicos y otros artículos vinculados al ambiente medieval.

Durante las dos jornadas también habrá demostraciones de antiguos oficios, animación en la calle, espectáculos y actividades infantiles.

Programa de fiestas

El programa incluye además propuestas relacionadas con las llamadas mujeres sabias y remeieras, con charlas y representaciones.

La actividad se extenderá durante todo el día por el entorno de la calle de Creu Coberta y será totalmente gratuita.

Las paradas y las actividades van a convertir durante dos días algunas de las calles más céntricas de Barcelona en un escenario de ambientación medieval. Esto permite recuperar el origen de esta zona, hasta no hace tanto un pueblo más a las afueras de la ciudad.

Un nombre con historia

Para quien no lo sepa, en 1344 se levantó aquí una cruz que delimitaba el antiguo valle dels Inforcats. Posteriormente, la zona quedó protegida por un templete, de donde procede el nombre de Creu Coberta.

El punto tenía una posición estratégica en los caminos que comunicaban Barcelona con otros municipios del entorno.

Zona de comercio

Por allí pasaban comerciantes y viajeros que se dirigían hacia la ciudad, mientras que la zona también tuvo durante siglos usos militares.

Entre los siglos XV y XVIII se instalaron en sus alrededores las principales horcas de Barcelona y varios molinos de viento.

El lugar también estuvo relacionado con distintos episodios bélicos por su posición ante las murallas de la ciudad.

La antigua cruz desapareció definitivamente durante las transformaciones urbanísticas del siglo XIX, pero su nombre quedó ligado al actual eje comercial y al barrio de Hostafrancs.

Integración a Barcelona

Hostafrancs desarrolló buena parte de su identidad alrededor de la actividad comercial. El barrio, por eso, era ajeno a la ciudad.

Formó parte del municipio de Santa Maria de Sants hasta 1839, cuando pasó a integrarse en Barcelona.

Crecimiento de Hostafrancs

El crecimiento de la zona, como pasó con otros barrios de la capital, estuvo relacionado con la llegada de población de fuera.

En este caso, eran trabajadores vinculados a la industria de Sants. La aparición de establecimientos y comercios destinados a atender a los nuevos habitantes también tuvo que ver.

La unión con Barcelona no le fue mal. El ya barrio pudo tener en 1888 su propio mercado, siendo hoy el Mercat d’Hostafrancs uno de los centenarios de la ciudad.

El edificio se construyó para concentrar a los vendedores ambulantes que abastecían a las familias obreras de la zona, justo en la Creu Coberta, donde este fin de semana se celebra el mercado medieval.