Vistas de Gotarta

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El diminuto pueblo abandonado que vigila el Pirineo desde las alturas: 25 vecinos, 1.200 metros de altitud y vistas de infarto

En el corazón del municipio se halla un templo románico de gran valor arquitectónico

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No está abandonado, cierto, pero con 25 habitantes y teniendo en cuenta su belleza y su historia es como si lo estuviera.

Gotarta es uno de esos pueblos de la Alta Ribagorça (Lleida) que parece diseñado para vigilar el Pirineo desde las alturas. No es para menos, teniendo en cuenta que está a 1.200 metros de altitud.

Sus vecinos tienen unas vistas de infarto y lo agradecen haciendo de su municipio una postal. A pesar de ser pocos, su estética es encantadora: calles y casas empedradas, techos de madera, vías estrechas y olor a verde y a leña.

Quien se acerca a conocerlo, por eso, ve mucho más. Desde aquí, se divisan los perfiles del valle de Barravés y las cumbres que conducen hacia el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, el más importante de Cataluña.

Una historia lejana

Pero Gotarta es mucho más que un pueblo de foto. Su historia habla por sí sola. Su nombre ya aparece documentado en varios textos de la Edad Media.

Formaba parte de la baronía de Eril, una de las más influyentes del Pirineo. Posteriormente, el lugar fue donado al monasterio de Lavaix.

Ayuntamiento perdido

Gracias a esta comunidad benedictina, el pueblo empezó a ganar peso y población. Era la época en que la agricultura y la ganadería eran sinónimo de riqueza. Y Gotarta tenía mucha, en este sentido.

Su relevancia llegó a ser tal que, tras la creación de los municipios modernos en el siglo XIX, la localidad tuvo ayuntamiento propio. Aunque lo perdió pronto, en 1847.

Vistas de Gotarta

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La pérdida de habitantes de la zona quedó patente ya a mediados del siglo XIX, pero algunos resistieron en el lugar.

En 1968 quedó definitivamente integrado en El Pont de Suert, del que depende administrativamente en la actualidad.

Cómo es Gotarta

A pesar de la escasez de habitantes, su belleza sigue intacta. Además, en el corazón del pueblo se halla un templo románico de gran valor arquitectónico: la iglesia parroquial de Santa Cecília de Gotarta.

La iglesia sustituye a un templo anterior, dedicado a San Miguel, del que aún se conservan ruinas en las inmediaciones y que está documentado ya en el siglo XI.

La iglesia

El edificio nuevo, de marcada estética medieval, consta de una nave única cubierta con bóveda de cañón y un ábside semicircular orientado al este.

La espadaña de dos vanos que corona su fachada es característica del románico rural del Pirineo.

Iglesia de Santa Cecilia de Gotarta

Iglesia de Santa Cecilia de Gotarta WIKIPEDIA

El templo, además, mantiene su estructura original, aunque ha sufrido varias reformas para poder mantenerlo en pie.

Sus muros alojan y protegen restos de pintura mural y algunos elementos litúrgicos de época moderna.

Más cosas por ver

Al margen de la iglesia, lo que fascina al visitante es el trazado irregular y rocoso de sus calles, que se adapta a la pendiente del terreno. Igual que sus casas.

Las viviendas se agrupan formando un pequeño conjunto compacto, con calles estrechas y empedradas.

Las casas

Son construcciones de piedra que desafían las pendientes, con cubiertas de losa, carpinterías de madera y los tradicionales techos de pizarra. Algunas de estas casas presentan portales adovelados, balcones corridos y escaleras exteriores.

También hay varios edificios que aún conservan los antiguos graneros y corrales en la planta baja, testimonio de la vida agrícola y ganadera que sustentó al pueblo durante siglos.

Calles de Gotarta

Calles de Gotarta WIKIPEDIA

Aquí apenas hay construcciones modernas que alteren la imagen original del núcleo de Gotarta. Se respeta la historia y la naturaleza, el otro patrimonio del lugar.

El paisaje que rodea Gotarta está formado por valles profundos, pastos y bosques mixtos. Y, cerca de allí, el barranco al que el pueblo da nombre fluye como un cauce natural que desciende hacia El Pont de Suert.

Rutas de senderismo

Por allí nacen y pasan diferentes senderos que invitan a los visitantes a explorar la zona. También desde el pueblo parten antiguos caminos de herradura utilizados por pastores y viajeros, hoy señalizados como rutas locales.

Uno de ellos conduce hacia Llesp, otro hacia Erillcastell y varios enlazan con miradores naturales desde donde se aprecian las montañas de la Ribagorça.

Cómo llegar

El único hándicap es llegar hasta aquí. Gotarta está a una hora y 45 minutos de viaje. Se va por la A-14 hasta Alfarràs para seguir por la N-230 en dirección a El Pont de Suert. Una vez allí, se toma la carretera L-500 hacia Gotarta.

Desde Barcelona, aún es más. Son tres horas y media en coche. Se trata de ir por la A-2 hasta Lleida y de allí dirigirse hacia Alfarràs para enlazar con la N-230.