Peratallada

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El pueblo medieval de Cataluña ideal para visitar en septiembre: menos de 200 habitantes, un castillo del siglo XI y tres ferias tradicionales

Esta villa de origen histórico recibe su peculiar nombre por su emplazamiento

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Es difícil encontrar un solo pueblo feo en medio del Empordà. Sus playas, los caminos de ronda y sus trazados medievales hacen que sea imposible no caer rendido a sus pies. Pero hay un pueblo en especial que destaca.

Aparece habitualmente en los listados de pueblos más bonitos de Cataluña y también entre los del conjunto de España. Sus características, su arquitectura, su emplazamiento y sus conocidas ferias hacen el resto para seducir al visitante.

Peratallada es el lugar ideal para desconectar del mundo y, a la vez, aferrarse a sus encantos. Lo saben bien sus escasos 200 habitantes y todos aquellos que se acercan a las ferias y fiestas que se suceden durante todo el año.

Un paraje especial

Esta villa de origen histórico recibe su peculiar nombre por su emplazamiento. Está situada sobre una roca cortada de distintas formas, de ahí que el nombre haga referencia a esa piedra tallada. Una formación rocosa cuya historia se remonta a siglos atrás.

El núcleo conserva buena parte de su estructura medieval, con calles estrechas, fachadas de piedra y plazas que permiten descubrir el pasado de la localidad mientras se pasea por ella.

Murallas y castillo

Los tres recintos de muralla que tiene esta población evidencian la importancia defensiva que alcanzó durante la Edad Media. Algunos documentos del siglo X ya mencionan la villa, mientras que el linaje de los Peratallada aparece documentado desde el siglo XI.

De esta época se conserva el castillo, que todavía es la construcción más elevada del pueblo. Rodeado por un foso excavado en la roca, de hasta ocho metros de profundidad, da fe de que era un elemento defensivo bien preparado.

El castillo fue el centro de la baronía vinculada al linaje de los Peratallada. A su alrededor quedó resguardada la población, que fue creciendo dentro de los recintos amurallados.

Calles medievales e iglesia románica

El resto de la villa conserva también el trazado medieval. Sus calles estrechas y empedradas, sus distintas plazas y la iglesia de Sant Esteve son algunos de los elementos más representativos del conjunto.

La iglesia de Sant Esteve data del siglo XII y es un ejemplo de la arquitectura románica catalana. Su presencia completa el recorrido por el núcleo histórico, junto a espacios como la plaza del Castell y la plaza de les Voltes.

Estas plazas concentran buena parte de la actividad de Peratallada, especialmente durante las fiestas y ferias que se celebran a lo largo del año.

Tres ferias para conocer sus tradiciones

La Feria Medieval es una de las citas más conocidas de Peratallada. Se celebra el primer fin de semana de octubre y convierte las calles y plazas del casco antiguo en el escenario de un mercado de época.

Durante el evento, el pueblo recibe a comediantes, juglares, titiriteros, cuentacuentos y otros personajes caracterizados. También se instalan puestos de productos elaborados artesanalmente, entre ellos quesos, miel, hierbas, pan y pasteles.

La feria conecta directamente con la historia medieval de la localidad y aprovecha el trazado del centro histórico para recrear el ambiente de aquel periodo.

Otra de las citas tradicionales es la Feria de las Hierbas de Peratallada. Esta celebración pone el foco en las plantas y las hierbas, vinculadas a los usos tradicionales y al conocimiento popular del entorno.

El calendario festivo se completa con la Fiesta de Segar y Trillar, una jornada relacionada con las antiguas labores agrícolas. Su objetivo es mantener presentes actividades que durante generaciones formaron parte de la vida cotidiana en los pueblos del Empordà.

Junto a estas tres celebraciones, el municipio de Forallac cuenta con otras fiestas y actividades vinculadas a la recuperación de oficios y tradiciones, como La Carbonera y la cocción de piezas en el horno de la Rajoleria de Can Frigola.

Cómo llegar

Acercarse a conocer esta villa es más fácil de lo que uno piensa, sobre todo si se viene de Girona. Hay que tomar la C-66 y seguir las indicaciones hacia Rupià, para después desviarse hacia Ullastret y continuar hasta Peratallada. El trayecto dura aproximadamente 45 minutos, dependiendo del punto de partida y del tráfico.

Desde Barcelona se debe añadir alrededor de una hora más en coche. La ruta pasa por la AP-7 en dirección a Girona y continúa por la C-65 y la C-31 hacia Palamós. Desde allí hay que seguir hacia Palafrugell y desviarse antes de llegar a La Bisbal d’Empordà para alcanzar Peratallada.