Masía Puig de la Balma BAGES TURISME
La masía más singular de Cataluña: 800 años de historia, excavada en la roca y escenario de película
La construcción, hecha de piedra, se encuentra en uno de los pueblos más bonitos de Cataluña
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A simple vista, parece una grieta en una roca gigante. Cuando uno se acerca, se distinguen puertas, balcones y ventanas asomando entre las paredes rojizas de la montaña.
No es una casa cualquiera, tiene nombre propio: el Puig de la Balma y es, tal vez, la masía más singular de Cataluña. Tiene más de 800 años de historia, está excavada directamente en la roca y es un escenario de película, literalmente.
La construcción, hecha de piedra, está en Mura, uno de los pueblos más bonitos de Cataluña, situado en pleno macizo de Sant Llorenç del Munt i l’Obac.
Los que saben de arquitectura la definen como un oasis de la construcción medieval del pueblo, rodeado de naturaleza. No es extraño que haya llamado la atención de directores como Agustí Villaronga.
Plató de cine
Una de las películas más taquilleras del cine catalán, Pa Negre, se rodó aquí. Y es que la imagen de una enorme masía catalana incrustada en la montaña es absolutamente sobrecogedora y cinematográfica.
El Puig de la Balma está, literalmente, incrustado en una pared de roca de más de 20 metros de altura. Una construcción que muchos califican como un ejemplo excepcional de arquitectura rupestre.
Surgida de la roca
A diferencia de otras masías tradicionales construidas piedra sobre piedra, esta fue tallada parcialmente en la montaña, aprovechando las cavidades naturales para convertirlas en habitaciones, establos o bodegas.
El resultado es un conjunto único: una casa que parece surgir de la roca, perfectamente integrada en el entorno, y que se conserva en un asombroso estado de autenticidad.
Escena de 'Pa Negre', donde aparece El Puig de la Balma
La estructura actual muestra ampliaciones y adaptaciones posteriores, pero su origen se remonta, según los estudios, al siglo XII.
Singular por su integración en la roca, el Puig de la Balma conserva la estructura típica de la masía catalana: un edificio autosuficiente, con espacios para vivienda, trabajo y almacenamiento.
Adaptado al lugar
Todo el conjunto fue diseñado con una lógica práctica: aprovechar el relieve natural como protección térmica y defensiva.
La montaña actúa como muro natural frente al frío y el viento, mientras que la orientación sur permite que la luz entre suavemente durante el día.
Entre la roca y la historia
Convertida ahora en museo, esta edificación permite comprender cómo era la vida rural de antaño. El visitante puede recorrer habitaciones excavadas en la roca.
Aquí se encuentran un lagar donde se prensaba vino, una almazara, un almacén de grano e incluso antiguos corrales y cavas donde se guardaban alimentos.
La milenaria masía catalana incrustada en una roca, el Mas del Puig de la Balma BAGES TURISME
En el nivel superior se encuentra la zona residencial, con cocina, dormitorios y una capilla doméstica.
Las estancias mantienen el mobiliario original: mesas macizas, herramientas agrícolas y objetos cotidianos que evocan una vida sencilla, marcada por el esfuerzo y el aislamiento.
Donde está
Conocer el Puig de la Balma puede servir también para descubrir uno de los pueblos más hermosos de Barcelona. Este municipio, de apenas 47,79 kilómetros cuadrados, ha sabido preservar el encanto de su pasado.
Perderse por las calles de Mura es algo excepcional. Sus callejuelas empedradas, con casas de piedra y rincones encantadores, mantienen vivo el espíritu medieval que caracteriza a la localidad.
Qué ver en Mura
Este casco antiguo ha resistido el paso de los siglos. Pasear sin rumbo por sus calles es una de las mejores maneras de descubrir la magia de Mura.
Entre sus callejones aparece majestuosa la iglesia de Sant Martí, ubicada en la parte baja del pueblo, con una estructura que se ha ido ampliando a lo largo de los siglos.
Calle de Mura
El templo comenzó con una nave en el siglo XI, a la que se le añadió una principal en el siglo XII y, posteriormente, una tercera en el año 1697.
Además, su campanario, construido en el siglo XVII, se ha convertido en uno de los elementos más emblemáticos de la localidad.
Cómo llegar
El Puig de la Balma se encuentra a unos 35 minutos en coche desde Manresa. Se va por la carretera BV-1221, que lleva hasta Mura. Tras pasar el casco urbano de Mura, hay un desvío señalizado que indica el acceso al Puig de la Balma. No hace falta entrar en coche, ya que se puede dejar en los aparcamientos de la entrada.
Si se va desde Barcelona, el viaje dura una hora y media. Se puede ir por la C-58 hasta Terrassa o por la C-16 hasta Manresa y, desde allí, seguir por la BV-1221 hasta Mura.