Iglesia de Valldonzella la Vella WIKIPEDIA
El pueblo abandonado escondido en la montaña de Barcelona: una iglesia medieval del siglo XII, una torre en ruinas y una ruta fácil
El antiguo templo religioso, de planta rectangular, es uno de los edificios que mejor se conserva
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Son muchos los apasionados por ir en busca de un lugar o pueblo abandonado. No siempre está permitido, pero cuando hay rutas que lo habilitan pocos resisten a la tentación.
El más conocido en Cataluña es el de Corbera d’Ebre, un pueblo derruido por los bombardeos de la Guerra Civil española y que se dejó tal cual para mostrar el horror de las bombas y los conflictos bélicos.
Pero no todos los pueblos abandonados tienen un pasado tan trágico. Hay muchos que, simplemente, cayeron en el olvido en beneficio de localidades mejor conectadas con las grandes ciudades, las posibilidades de vida y demás.
Uno de esos ejemplos es Santa Maria de Valldonzella, en la misma sierra de Collserola, que delimita la ciudad de Barcelona. Allí, entre encinas, pinos y caminos de tierra, aún se ven los restos de esta iglesia medieval, una torre en ruinas y antiguas dependencias agrícolas de una zona llamada también Santa Margarida.
Una excursión posible
Estos restos, conocidos como Valldonzella la Vella, componen un escenario donde la historia y el paisaje se superponen, creando una imagen entre misteriosa y bella en su decadencia.
Lo mejor de todo es que una visita a estas ruinas es una excursión sencilla que puede hacerse sin necesidad de grandes desplazamientos. Al menos, si se vive en Barcelona.
Iglesia
Aunque ahora esté abandonado, la existencia de este pueblo se remonta al siglo XII, cuando se consolidó como espacio religioso en esta estratégica zona de la sierra.
Todo empezó, como pasaba en la época, con la existencia del monasterio. Era en torno al año 1147, según los documentos hallados, cuando comenzó a configurarse una comunidad estable.
Torre de Santa Margarida
Con el tiempo, el complejo fue creciendo y adaptándose a las necesidades de sus habitantes. Poco a poco se incorporaron construcciones vinculadas tanto a la iglesia como, sobre todo, a la subsistencia.
Así, se construyeron viviendas con huerto para aprovechar la fertilidad del entorno. Conflictos, cambios de época y transformaciones en la organización del territorio acabaron, sin embargo, provocando su abandono.
Dónde está
De esos tiempos, en cambio, quedan los muros de varias construcciones que emergen entre el bosque. Son eso que se conviene en llamar testimonios medievales.
De todos modos, visitarlos es interesante. El conjunto conserva varios elementos reconocibles para hacerse una idea de cómo era todo.
Qué queda de eso
La antigua iglesia, de planta rectangular, es uno de los edificios que mejor se conserva. Se percibe la sobriedad característica de la arquitectura medieval catalana, con muros gruesos y escasa decoración.
Aunque buena parte de la cubierta ha desaparecido, los restos de las paredes y ciertos detalles constructivos permiten intuir sus dimensiones y distribución.
Fuente de Santa Margarida
Cerca del templo aparecen otras edificaciones, esta vez más vinculadas a la actividad cotidiana. Se intuyen almacenes de productos agrícolas y espacios para la elaboración de vino, algo que ha desaparecido en el entorno más cercano a Barcelona.
Otro elemento destacado es la torre conocida como de Santa Margarida o de Dalt, aunque su estado actual está muy deteriorado.
Punto de defensa
En origen disponía de ventanales de arco de medio punto y cumplía funciones de vigilancia sobre los caminos que cruzaban esta parte de la sierra. Hoy apenas queda nada de eso.
Su presencia refuerza la idea de que el monasterio era un lugar para el recogimiento religioso, pero también para la defensa del lugar. De hecho, forma parte de la red de puntos de control que aprovechaban las vistas de la sierra de Collserola.
Imagen de archivo de Valldonzella la Vella BETEVÉ
Llegar hasta allí es fácil. Hay senderos que conducen hasta Santa Maria de Valldonzella y son fáciles de recorrer.
El camino atraviesa algunos de los paisajes más representativos del lugar, pero con una sensación de aislamiento extraña, teniendo en cuenta que Barcelona está a un paso.
Cómo es la ruta
La excursión, además, se puede extender con otros puntos de interés situados en el entorno de Collserola. Uno de ellos es Castellciuró, una antigua fortificación medieval levantada sobre una colina, que ofrece amplias vistas del valle del Llobregat y de la propia sierra.
El Puig d’Olorda también se ha consolidado hace poco como uno de los miradores naturales más conocidos, mientras que la ermita de la Salut constituye otro enclave histórico frecuentado por senderistas.
Cómo llegar
Todo sin irse muy lejos de Barcelona. Uno puede acercarse por la AP-2 hasta Molins de Rei y seguir por la carretera BV-1468, que se adentra en Collserola. No hay un punto exacto donde emprender la marcha, pero se han habilitado espacios para estacionar que pueden servir como puntos de partida.
Otra opción es ir en transporte público. Se coge la línea R1 de Rodalies y, en este caso, se para en Sant Feliu de Llobregat. De aquí parten los caminos de montaña más fáciles para acceder a Collserola.