El refugio de Cucurella, Alella

El refugio de Cucurella, Alella CRÓNICA GLOBAL

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El refugio de Cucurella entre el Mundial y el Real Madrid: viñedos, paisajes y mar en el pueblo de veraneo de Gaudí

Con una extensión reducida de apenas nueve kilómetros cuadrados y algo más de 10.000 habitantes, el pueblo es uno de los rincones más atractivos del Maresme

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Marc Cucurella vuelve a estar en boca de todos. El que fuera una de las estrellas de la Eurocopa de 2024 con la selección española no solo ha regresado con La Roja en el Mundial, sino que se ha convertido en el nuevo fichaje estrella del Real Madrid de Mourinho.

Procedente de Londres, donde jugaba en el Chelsea, este catalán es ya una estrella del fútbol, pero, como todo astro, tiene su lugar preferido, ese espacio que considera su casa. En su caso, es Alella.

Lejos de la presión de los grandes estadios, el deportista mantiene aquí unas raíces ligadas a un entorno de calma residencial que históricamente ha seducido a grandes fortunas y creadores artísticos.

Alella vio crecer a Cucurella. Aquí dio sus primeros pasos deportivos en el fútbol sala local y empezó a destacar hasta llegar a lo más alto. Sin embargo, nunca ha olvidado de dónde viene.

Lugar de ricos

Es difícil hacerlo en su caso. Con una extensión reducida de apenas nueve kilómetros cuadrados y algo más de 10.000 habitantes, Alella es uno de los rincones más atractivos del Maresme, alejado de los bulliciosos municipios costeros, pero lo suficientemente cerca como para disfrutar de unas magníficas vistas al mar.

Más allá de eso, la localidad que vio crecer a Cucurella es también una de las que concentra una mayor renta per cápita de Cataluña. Lo es gracias a su presente, pero también a su pasado.

Tierra de burgueses y vino

La burguesía barcelonesa eligió este territorio para levantar sus grandes residencias de descanso estival, atraída por unas condiciones climáticas y geográficas excepcionales.

Precisamente, su tierra es lo que le ha dado riqueza. Las colinas de la Serralada Litoral catalana son perfectas para el cultivo de la vid, algo que ya advirtieron los primeros habitantes de la zona.

Casa señorial de Alella.jpg

Casa señorial de Alella.jpg

La tradición vitivinícola local se remonta a más de dos milenios. Desde entonces, los campos han estado cubiertos por viñedos que crecen sobre el sauló, un terreno arenoso de origen granítico y gran permeabilidad que permite una excelente maduración de los frutos.

Esta particularidad del suelo es la responsable de la finura de los vinos de la zona, que ya eran elogiados en la antigüedad romana. Cronistas como Plinio el Viejo hablaban de ellos y, posteriormente, durante la Edad Media, abastecieron a la corte de los reyes de Aragón.

Bodega modernista

La tradición ha llegado hasta nuestros días, cuando Alella cuenta con su propia denominación de origen. Una de las más especiales: es la más pequeña de Cataluña, aunque comparte territorio con otros municipios del Maresme y el Vallès Oriental.

Más allá de eso está el pueblo, conocido por su arquitectura señorial. La cooperativa vinícola local, fundada a principios del siglo XX, ya da una idea de ello. Su bodega modernista fue proyectada por Jeroni Martorell, discípulo de Antoni Gaudí.

Inspiración para Gaudí

El célebre arquitecto catalán también pasó por aquí. Solía pasar largas temporadas de verano en la localidad y, según se cuenta, el entorno natural de Alella fue una fuente de inspiración para algunas de sus creaciones.

En la iglesia parroquial de Sant Feliu, un templo de origen románico y fachada renacentista, se conserva el testimonio de esta relación. Los bocetos de una capilla encargada al genial arquitecto, que finalmente nunca llegó a construirse, todavía se guardan en el archivo parroquial.

Viñedos y casas de Alella

Viñedos y casas de Alella

Pero ¿qué atrajo a tantos burgueses catalanes? La tranquilidad de sus colinas y la cercanía al mar, que garantizan una desconexión ideal para quienes necesitan alejarse del ritmo y el estrés de la ciudad. ¿Como Cucurella de la alta competición? Puede ser.

Cómo llegar

Quien quiera conocerla lo tiene fácil. Alella está a entre 20 y 30 minutos en coche de Barcelona, siguiendo la C-32 hasta la salida hacia el municipio. También se puede acceder por la N-II hasta El Masnou y, desde allí, continuar por la BP-5002, una carretera que atraviesa los ya mencionados viñedos.

Quienes prefieran el transporte público pueden tomar la línea R1 de Rodalies hasta El Masnou, en un trayecto de aproximadamente media hora. Una vez en la estación, varias líneas de autobús enlazan con Alella en pocos minutos.