Carretera con curvas CANVA
La carretera de Cataluña más bonita y de las mejores del planeta: tiene 365 curvas, 21 kilómetros y las mejores vistas
La vía alterna zonas de bosque mediterráneo con balcones naturales sobre los acantilados, y eso permite contemplar el azul del Mediterráneo
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La carretera Austral, la Ruta 66… el mundo está lleno de caminos para recorrer en coche que impresionan por su atractivo. Uno piensa que siempre están muy lejos, pero algunas están a la vuelta de la esquina.
Cataluña, por ejemplo, tiene una de las rutas más espectaculares del planeta, una que combina todo lo que uno desea: montaña, naturaleza y mar. Está en la Costa Brava y no es el Camí de Ronda; esta se hace en coche.
La carretera que atrae a miles de viajeros cada año discurre casi en paralelo al sendero costero. De hecho, es una vía que une dos de las localidades más conocidas del litoral catalán: Tossa de Mar y Sant Feliu de Guíxols. Se trata de la GI-682.
Esta carretera tiene unos 21 kilómetros y cerca de 365 curvas, una por cada día del año. Aunque lo mejor, sin duda, son sus vistas.
Por donde pasa
Pinares, calas, acantilados, miradores… hasta un castillo se puede encontrar. Pocos lugares en el mundo pueden presumir de estas características.
El secreto está en el macizo de Cadiretes, una formación montañosa del litoral de Girona que se asoma al mar de manera constante, encadenando curvas, cambios de rasante y paradas casi obligatorias para hacer fotos.
Los bosques de la carretera
La carretera alterna zonas de bosque mediterráneo con balcones naturales sobre los acantilados, y eso permite contemplar el azul del Mediterráneo entre pinos, encinas y rocas.
También tiene un componente sensorial muy marcado. Viajar con la ventanilla bajada, especialmente en primavera, permite percibir los aromas de la vegetación que cubre la GI-682.
Cala Pola
Aunque lo importante aquí no son los olores ni las curvas, sino sus vistas y sus posibilidades. Recorriendo esta carretera se puede hacer parada en algunas de las playas más bonitas de la Costa Brava.
Por aquí se accede a Cala Bona, Cala Pola y Cala Giverola, tres enclaves muy populares del litoral de Girona, conocidos por sus aguas cristalinas y su belleza.
Las playas de la ruta
No son las únicas. En el entorno de Santa Cristina d’Aro, el paisaje sigue siendo plenamente costero y aparecen otras conocidas calas como Vallpresona y Senyor Ramon.
Por último, y antes de llegar a Sant Feliu de Guíxols, destacan la playa dels Canyerets y Cala del Senyor Ramon, dos arenales que sirven de colofón final para un recorrido de gran impacto paisajístico.
Miradores y castillo
No hace falta bajar hasta la arena si uno no quiere. Durante todo el trayecto, en varias de las 365 curvas de la carretera, hay pequeños miradores o puntos panorámicos donde aparcar el coche y tomar fotografías de las playas y acantilados de la Costa Brava.
Todo empieza, además, desde otro mirador: el del castillo de Tossa. Esta vieja fortaleza medieval, que sufrió numerosos ataques piratas y los efectos de la Guerra Civil, sirve como punto de partida del viaje.
Castillo de Tossa de Mar
Antes de marchar, eso sí, uno puede refrescarse en la Platja Gran para no pasar calor en el coche. Tampoco puede faltar un paseo por la Vila Vella, el recinto amurallado donde se encuentran desde restaurantes y tiendas de recuerdos hasta la famosa estatua de Ava Gardner.
Y de allí, a la carretera: no apta para quienes se marean con facilidad, pero perfecta para los amantes de los grandes paisajes. Incluso del cine.
Carretera de anuncia
La GI-682 ha sido escenario de rodajes y campañas publicitarias precisamente por sus vistas, su vegetación y, en definitiva, su belleza.
Al final del recorrido, al viajero le esperan el monasterio benedictino de Sant Feliu de Guíxols, el Espai Carmen Thyssen y varias playas más. Y si uno quiere algo de ambiente después de tanta belleza, basta con acudir en verano, cuando la ciudad acoge el conocido Festival de la Porta Ferrada, uno de los eventos culturales más prestigiosos de la zona.