Casas de Cuba

Casas de Cuba EFE

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Parece Cuba, pero es España: la ciudad costera con playas de bandera azul, arquitectura modernista y tradición pesquera

Esta ciudad a media hora de Barcelona mantuvo durante años su conexión las Américas

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Mucho se habla de la Toscana catalana para hacer referencia a Miravet o, cuando se habla de Empuriabrava, se la compara con Venecia o Ámsterdam. En cambio, solo una ciudad ostenta el título de La Habana Chica. ¿Calella? No.

Es cierto que en la citada ciudad de la Costa Brava es tradición la cantada de habaneras, pero también son muchos los catalanes que hicieron fortuna en las Américas y que luego, al regresar, erigieron casas al estilo denominado indiano.

Muestra de este tipo de construcciones hay muchas repartidas por Cataluña, pero hay un lugar en el que la concentración es tal que recuerda a Cuba: es Vilanova i la Geltrú.

Si bien no es la única población con herencia indiana, pocas mantienen una fisonomía que recuerde tanto a la isla caribeña, de ahí que se la conociera como La Habana Chica. Fue hace años.

De dónde viene el apodo

Durante los siglos XVIII y XIX, la ciudad experimentó un crecimiento económico y social sin precedentes gracias al intercambio marítimo con América y, particularmente, con Cuba.

Este dinamismo se consolidó con el retorno de los indianos, quienes reinvirtieron sus capitales en la modernización de la infraestructura urbana y la vida social local.

El legado de los indianos

Entre las figuras más destacadas de este periodo se encuentra Josep Tomàs Ventosa i Soler, quien emigró siendo niño y forjó una fortuna en Matanzas, Cuba, donde ejerció cargos públicos y promovió obras benéficas.

En reconocimiento a su labor, se erigió una estatua en su honor en la Plaça de la Vila, que cuenta con una réplica exacta en la ciudad cubana.

Mas Vilanova

Mas Vilanova Tus casas rurales

Este vínculo fue tan influyente que llevó al hermanamiento oficial entre Vilanova i la Geltrú y Matanzas en 1998, un lazo que se mantiene vivo a través de diversos proyectos culturales y educativos.

La riqueza de los indianos se tradujo en inversiones significativas. Regresaron financiando la construcción de escuelas, edificios públicos y monumentos, modernizando servicios y espacios culturales.

La Vilanova moderna

Un ejemplo fundamental es la llegada del ferrocarril, impulsada por Francesc Gumà i Ferran, otro de los indianos destacados. Su intervención no solo conectó Vilanova con el resto de Cataluña y Europa, sino que también impulsó el desarrollo urbano entre la zona marítima y el centro de la ciudad.

Esta prosperidad se manifestó de forma evidente en la arquitectura. Las viviendas indianas reflejan estilos que mezclan influencias europeas y caribeñas, caracterizadas por espacios amplios, balcones generosos y ornamentación de inspiración colonial.

Arquitectura indiana

En fachadas del centro histórico y en vías como la Rambla Principal o la Rambla de la Pau aún se observan edificaciones representativas, como la casa construida por Francesc Ferrer Ferret tras su regreso de La Habana.

En total, cerca de un centenar de elementos patrimoniales están vinculados a este fenómeno, un pasado que hoy también es objeto de análisis por sus vínculos con el sistema esclavista de la época.

Una calle de La Habana

Una calle de La Habana CANVA

El apelativo de La Habana Chica comenzó a utilizarse en la segunda mitad del siglo XIX para subrayar la similitud percibida entre ambas ciudades, tanto por su arquitectura como por la notable presencia de ciudadanos que habían forjado su destino en el Caribe.

Hoy en día, este pasado sigue presente a través de la Ruta dels Indianos, un itinerario a pie que permite conocer las huellas materiales de esta época, partiendo de la emblemática Plaça de la Vila y recorriendo calles salpicadas de casas señoriales.

Más allá del estilo indiano

Más allá del legado indiano, Vilanova i la Geltrú ofrece otros puntos de interés que enriquecen la visita. Uno de ellos es el Museu Romàntic Can Papiol, que evoca la vida cotidiana de una familia acomodada del siglo XIX, así como la Biblioteca-Museu Víctor Balaguer, que alberga una vasta colección de arte y objetos históricos de gran valor.

También destaca el Museu del Ferrocarril de Catalunya, un referente para aficionados al transporte ferroviario y familias, centrado en la historia del tren.

Playas y espíritu pescador

Pero no todo es patrimonio e historia. La ciudad mantiene además una destacada oferta litoral con playas como Ribes Roges, Adarró, Sant Gervasi e Ibersol, todas ellas reconocidas con la bandera azul en los registros oficiales de 2025 y 2026.

El vínculo con el mar es constante. El puerto, todavía activo, mantiene la tradición pesquera de la zona, con actividad diaria de embarcaciones que descargan producto fresco. Y cerca de allí, varios restaurantes cocinan ese producto para el disfrute de vecinos y turistas.

Col·legi de les Purissimes de Vilanova, ejemplo de arquitectura indiana

Col·legi de les Purissimes de Vilanova, ejemplo de arquitectura indiana AYUNTAMIENTO DE VILANOVA I LA GELTRÚ

Cómo llegar

Para visitar La Habana Chica desde Barcelona no hace falta coche. La línea R2 Sud de Rodalies conecta ambas ciudades en un trayecto de aproximadamente 35 a 45 minutos.

Si se opta por el coche, el viaje dura alrededor de media hora. Habitualmente se realiza por la autopista del Garraf, la C-32.