Vistas de Poblet TURISME CATALUNYA
El pueblo español perfecto para recorrer a pie: núcleo histórico con uno de los monasterios más grandes de Europa declarado Patrimonio de la Humanidad
A pesar de su belleza, el municipio es conocido por uno de los monasterios más imponentes de Cataluña
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Hay pueblos que pasan desapercibidos a pesar de ser muy turísticos. ¿Cómo se entiende esto? Son de un tamaño reducido y sus monumentos son tan importantes que los eclipsan.
Eso es precisamente lo que pasa con Poblet. Se trata, en realidad, de una extensión poblacional del término municipal de L’Espluga de Francolí (Tarragona). Pero nadie habla de él; todo el mundo se centra en su famoso monasterio.
Se trata de un pueblito tan pequeño que se puede explorar en una hora a pie. Lo importante es dejarse empapar por el ambiente, sentarse a respirar la paz de sus plazas sombreadas, beber de sus antiguas fuentes y contemplar las vistas panorámicas de las viñas y olivares que rodean el valle.
La vida local gira en torno al monasterio, es cierto, pero la agricultura y el vino, con bodegas como las de Codorníu, son otra de sus bases económicas.
Ruta histórica
Senderos cercanos conectan el pueblo con rutas de la Ruta del Císter, permitiendo extender la visita a pie hacia otros monasterios como Santes Creus o Vallbona de les Monges.
Aunque, sin duda, el protagonista del pueblo es su monasterio, uno de los iconos de las tierras catalanas: el Real Monasterio de Santa María de Poblet.
El orígen de su fama
Desde que cerrara a principios de esta década, muchos han pensado que nunca volvió a abrir, pero este templo de la orden cisterciense sigue abierto y bien merece una visita.
Considerado uno de los monasterios más emblemáticos dentro de la Ruta del Císter, los orígenes de este enclave se remontan al año 1149, cuando Ramon Berenguer IV lo entregó a los monjes de una abadía francesa. No obstante, no fue hasta el siglo XIV cuando alcanzó su máximo esplendor, albergando más de 140 religiosos y convirtiéndose en panteón real.
Vimbodí i Poblet
Uno de los momentos más delicados de su historia llegó cinco siglos después, con la desamortización de Mendizábal de 1835, época en la que fue abandonado. Tras vivir este periodo oscuro, el templo volvió a recuperar su actividad de culto y un gran número de monjes comenzaron a retornar.
A partir de 1930, el Monasterio de Poblet comenzó su restauración, en la que cabe destacar la remodelación de su iglesia, fiel al arte cisterciense. Diez años más tarde volvió a reunir a algunos monjes de la orden.
Qué ver
El tiempo de construcción de este gran monumento hace que en el conjunto arquitectónico convivan estilos completamente distintos, del Renacimiento al Barroco y, aun así, la armonía impera. Un hecho que le ha valido ser reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1991.
Hoy no todas sus instalaciones pueden visitarse debido a que están bajo custodia de los propios monjes que habitan esta abadía, pero su encanto arquitectónico, especialmente el de sus columnas y vidrieras, y la belleza de su entorno siguen llamando la atención del turismo.
Arquitectura increíble
Al ingresar al monasterio, los visitantes son recibidos por la Capilla de Sant Jordi, que data del siglo XV y alberga la Puerta Dorada, que se abre a la Plaza Mayor y a la Iglesia de Santa María. Entre las joyas del monasterio destaca su iglesia, en la que el retablo del altar mayor, una obra renacentista en alabastro blanco creada por Damià Forment, atrae todas las miradas.
La capilla gótica de San Jorge se erigió en época de Alfonso el Magnánimo (siglo XV), y junto con la monumental puerta real, una imponente construcción gótica flanqueada por dos torres octogonales, no pasa desapercibida a día de hoy.
Monasterio de Poblet Los apuntes del viajero
En su interior también se albergan varios sepulcros reales, situados en el crucero del monasterio. Esta Capilla Real fue solicitada por Pedro IV en el siglo XIV y en ella se encuentran los féretros de Jaime I, Pedro IV el Ceremonioso junto a sus tres esposas, Fernando I de Antequera y su esposa Leonor, Alfonso II el Casto, Juan I acompañado de sus dos esposas, Juan II y su segunda mujer, Martín I el Humano y Alfonso V el Magnánimo.
El claustro, la sala capitular y el templete del lavabo son otras maravillas que se pueden admirar en este monasterio. Además, el palacio, construido por orden de Martín el Humano, alberga un museo en la actualidad.
Cuándo ir
Por último, cabe destacar uno de los datos más curiosos y desconocidos de esta abadía: su antiguo comedor común, del siglo XIV, que posteriormente se convirtió en una bodega destinada a la producción de vino. Actualmente, dicha bodega está gestionada por una conocida marca de cava, Codorníu.
Todo ello se puede visitar a lo largo de todo el año. En invierno, del 15 de septiembre al 14 de junio, el horario es de lunes a sábado de 10 h a 12:30 h y de 15 h a 18 h. Los domingos y festivos, de 10:30 h a 12:30 h y de 15 h a 18 h. En verano, del 15 de junio al 14 de septiembre, es de lunes a sábado de 10 h a 12:30 h y de 15 h a 18:30 h. Los domingos y festivos, de 10:30 h a 12:30 h y de 15 h a 18:30 h.
Cómo llegar
Para llegar al monasterio, la población más cercana es L’Espluga de Francolí, a menos de 5 kilómetros y, desde allí, las indicaciones son precisas e intuitivas, por lo que si se utiliza como punto de referencia no habrá ningún problema para llegar al conjunto cisterciense.
Desde Girona y Barcelona, lo más práctico es tomar la AP-2 y salir en L’Espluga. Si se viene desde Lleida, también se puede optar por la N-240, misma opción que tienen quienes llegan desde Tarragona.