El primer puente de hormigón armado de Europa está en Cataluña y sigue en pie, el Puente Colgante de Amposta

El primer puente de hormigón armado de Europa está en Cataluña y sigue en pie, el Puente Colgante de Amposta CATALUNYA TURISME

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El primer puente de hormigón armado de Europa está en España y sigue en pie: 134 metros de largo, 24 de alto y resiste hasta 300 toneladas

Los bombardeos de las tropas franquistas casi acaban con esta obra de ingeniería tan especial

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Hay lugares por los que uno pasa a menudo y no repara en lo importantes que son. Los puentes son un claro ejemplo.

Es cierto que algunos solo son obras de ingeniería que actúan como meras carreteras y construcciones rutinarias; otros son auténticas obras de arte y casi desafíos a la naturaleza.

Al sur de Tarragona, en Amposta, hay una de estas construcciones. No es un puente absolutamente alto, son solo seis metros. Tampoco es muy largo: 134 m. Y su resistencia original fue de 300 toneladas. Eso sí, fue casi único en el mundo.

El Pont Penjant fue el primer puente de hormigón armado de Europa y el segundo del mundo; el puente de Brooklyn se le adelantó. Aun así, durante décadas fue el que tenía mayor luz. Una larga historia que merece ser contada.

Por qué se hizo

El puente de Amposta fue construido a comienzos del siglo XX. Su inauguración, en 1920, marcó un antes y un después en las comunicaciones del tramo inferior del Ebro, donde hasta ese momento cruzar el río era una tarea complicada.

Antes de la construcción del Puente Colgante, el paso del río en este punto dependía exclusivamente de barcas o transbordadores. El sistema no solo era lento e inseguro, sino que siempre estaba a merced de las crecidas del Ebro.

Infraestructura clave

Por eso, la apertura del puente supuso la creación del primer paso permanente en el tramo final del río, lo que mejoró de forma significativa las conexiones entre los municipios de la zona.

Además, la infraestructura formaba parte de la carretera que unía Barcelona con Valencia, una vía estratégica para el transporte y el comercio en la costa mediterránea.

Pont Penjant de Amposta

Pont Penjant de Amposta AMPOSTA TURISME

Fue una obra muy pensada y demandada. Se empezó a idear en 1906, cuando el entonces alcalde de la ciudad, Joan Palau, buscaba una solución para poder cruzar el río.

El proyecto, por lo innovador, despertó muchos recelos, especialmente por parte de la Marina, que temía que la estructura pudiera interferir con la navegación fluvial. Fueron años de negociaciones.

De quién fue la idea

El Gobierno aprobó finalmente la construcción mediante una Real Orden en 1909, pero hasta 1914 no se adjudicaron las obras. De ellas se encargó el ingeniero Eugenio Ribera, uno de los especialistas más prestigiosos de la época en construcción de puentes.

Ribera apostó por una solución técnica que combinaba el sistema colgante con una plataforma de hormigón armado, reforzada mediante cables.

De qué está hecho

Esta elección fue consciente: hubo varios accidentes y derrumbes de puentes en épocas anteriores y se buscaba un material robusto. La idea funcionó y, además, convirtió al puente en uno de los primeros del mundo construido con esta tecnología.

Además, durante décadas fue el puente colgante con mayor luz del Estado español y uno de los más importantes del continente.

Puente de Amposta

Puente de Amposta TERRES DE L'EBRE TURISME

Más allá de eso, su diseño impresiona. La estructura está dominada por dos pilastras de piedra en forma de arco de triunfo, situadas a cada lado del río y elevadas 24 metros sobre el nivel del agua. Desde ellas parten los cables que sostienen la plataforma del puente.

El tramo total alcanza 134 metros y se divide en tres partes. El tramo central es de 86 metros y está sostenido por los cables principales, y los dos tramos laterales miden 24 metros cada uno.

Cómo es el puente

El tablero original tenía una anchura de seis metros, con una calzada central y pasillos laterales para peatones. La estructura estaba formada por 105 vigas transversales unidas a los cables y por una viga rígida lateral que aportaba estabilidad al conjunto.

Otro aspecto notable fue la profundidad de sus cimientos. Las bases de las pilastras se construyeron hasta 30 metros bajo el nivel del suelo, utilizando técnicas de aire comprimido, algo excepcional en la ingeniería de la época.

Una construcción llena de dificultades

Todo esto, que puede parecer muy técnico y poco espectacular, fue un gran reto en la época. De hecho, la construcción del puente fue más que problemática.

Los estudios geológicos previos revelaron dificultades importantes en el terreno, especialmente en la orilla izquierda del río, donde el suelo arenoso obligó a profundizar aún más los cimientos.

También se tuvieron que adaptar los accesos urbanos al puente. Se expropiaron decenas de viviendas para poder encajar el puente en la ciudad, se ensancharon calles e incluso se derribaron algunos edificios, como una antigua capilla y el matadero municipal.

Así, el presupuesto inicial de 816.919 pesetas se quedó corto. El coste final superó el millón y medio de pesetas. Parte de esta cantidad fue financiada mediante donaciones de particulares, ya que no bastaron las aportaciones del Estado y de la Mancomunitat de Catalunya.

Pruebas de resistencia

Antes de inaugurarse llegó el momento crucial: las pruebas. En julio de 1920 se realizaron dos ensayos principales, uno estático y otro dinámico.

En la prueba estática se colocaron 234 toneladas de arena sobre la calzada y los andenes del puente durante varias horas. Al mojarse la arena, el peso aumentó hasta cerca de 300 toneladas, pero la estructura resistió sin problemas durante tres días.

Inauguración

La prueba dinámica consistió en hacer cruzar el puente a 44 carros cargados con grava y piedra, con un peso total de 66.000 kilos. Fue todo un acontecimiento. Los vecinos se arremolinaron para verlo y hasta actuó la banda municipal.

Finalmente, el 29 de diciembre de 1920 el puente se abrió al tránsito, aunque algunas obras de acceso no se completaron hasta 1921.

Puente Colgante de Amposta

Puente Colgante de Amposta CATALUNYA TURISME

Lo peor de todo fue que, tras tantos años de lucha y de trabajo, la Guerra Civil casi acaba con él. En la primavera de 1938 empezaron los combates en el frente del Ebro y el Pont Penjant era un objetivo clave.

El 10 de mayo de 1938, aviones italianos aliados del bando franquista destruyeron varios cables de la estructura, dejando el puente completamente inutilizado.

Destrucción y reconstrucción

Tras su destrucción, el ejército republicano instaló un puente provisional de barcas para mantener la comunicación entre ambas orillas. Sin embargo, esta estructura improvisada acabó colapsando debido al peso de tropas, vehículos y animales durante la retirada.

Pero la obra de ingeniería que supuso el Puente Colgante no podía acabar así. Tras la guerra, en 1939, empezaron los trabajos de reconstrucción del puente.

La rehabilitación respetó en gran medida el diseño original, aunque se introdujeron mejoras para aumentar su capacidad y se añadieron nuevas pasarelas para peatones.

Un legado útil en pleno siglo XXI

Más de cien años después de su construcción, el Pont Penjant continúa siendo uno de los elementos más emblemáticos de Amposta y de la comarca del delta del Ebro.

Ha habido otras mejoras, como la sustitución del sistema de cables, el refuerzo de las estructuras metálicas y la restauración de elementos ornamentales, pero el Puente Colgante de Amposta mantiene su esencia. Una de las obras más importantes de la ingeniería catalana no se podía dejar perder.